
En su mensaje publicado para la 60° Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el pasado 24 de enero, el Papa León XIV llama a una alianza entre responsabilidad, cooperación y educación para preservar las voces y rostros humanos ante los riesgos de la Inteligencia Artificial.
Custodiar voces y rostros humanos
El sumo pontífice manifestó que, el rostro y la voz definen la identidad única de cada persona y son esenciales en todo encuentro humano. Los antiguos griegos llamaban prósōpon al rostro, como lugar de presencia y relación; los latinos, persona, por el sonido que resuena (per-sonare). Estos dones son sagrados, dados por Dios que nos creó a su imagen, llamándonos a la vida con su Palabra, que se hizo carne en Jesús (cf. 1 Jn 1,1-3).
También, hablo sobre la tecnología digital, mal usada, que altera pilares de la civilización humana. La inteligencia artificial (IA) simula voces, rostros, empatía y amistad, invadiendo no solo los ecosistemas informativos, sino las relaciones personales. El desafío es antropológico: acoger sus oportunidades con discernimiento, sin ignorar riesgos.
No renunciar al pensamiento propio
Hizo un llamado al uso constante de algoritmos que maximizan engagement en redes premian emociones rápidas y penalizan reflexión, creando burbujas de polarización. La confianza acrítica en la IA como oráculo erosiona nuestro pensamiento analítico y creativo. Aunque ayuda en tareas, delegar el esfuerzo cognitivo nos atrofia, convirtiéndonos en consumidores pasivos de contenidos anónimos «Powered by AI». Obras humanas maestras se reducen a datos para máquinas.
La clave no es lo que hace la IA, sino cómo crecemos en humanidad usándola sabiamente. Renunciar a nuestra creatividad es enterrar talentos, ocultar nuestro rostro y silenciar nuestra voz.
Ser o fingir: simulación de relaciones y realidad
En cuanto a los feeds digitales, manifestó que distinguimos mal humanos de bots. Chatbots miméticos persuaden ocultamente, simulando relaciones y afecto, invadiendo la intimidad, especialmente de vulnerables. Esto daña el tejido social, reemplazando al «otro» diferente por espejos personalizados, sin alteridad ni amistad verdadera.
La IA propaga bias (parcialidad), replicando prejuicios de sus datos, manipulando percepciones y agravando desigualdades. Crea «realidades paralelas» con deepfakes y alucinaciones estadísticas, fomentando desinformación ante la crisis del periodismo de campo.
Una posible alianza
El Papa León destacó que, no se trata de frenar la innovación, sino guiarla con responsabilidad, cooperación y educación.
Responsabilidad: Plataformas prioricen bien común sobre lucro; programadores, transparencia; legisladores, dignidad humana; medios, verdad y autoría humana sobre algoritmos opacos.
Cooperación: Industria, academia, artistas, periodistas y educadores construyan ciudadanía digital responsable.
Educación: Alfabetización en medios, información e IA para reflexión crítica, verificación de fuentes y protección de privacidad. Integrar en escuelas, familias y comunidades, alcanzando a jóvenes, mayores y marginados.
Hizo referencia a que se necesita, que rostros y voces expresen la persona auténtica, orientando la tecnología hacia la verdad de la comunicación humana.
Finalmente, agradece a quienes trabajan por estos fines y bendigo a todos los que buscan el bien común con los medios.
Para leer el mensaje completo, da clic en el siguiente enlace. https://n9.cl/h7nvt4