
Con el objetivo de continuar fortaleciendo la formación de los ministros extraordinarios de la Comunión, se reunieron nuevamente el sábado 6 de junio en la parroquia María Auxiliadora. Durante la jornada se profundizó la vocación y preparación para ejercer con mayor entrega la misión confiada, siendo testigos del amor y la misericordia de Cristo en cada visita y encuentro con los que sufren la enfermedad.
El padre Rafael Darío Aparicio Rubio, formador interno del Seminario Mayor San José, explicó el enfoque de la jornada: “unidos al plan pastoral hemos estado en la profundización del Evangelio según san Mateo. Hemos puesto la mirada en algunos textos particulares, que nos permiten identificar a Jesús Maestro que aparece en el Evangelio. Un Jesús que va instruyendo el camino de los discípulos y les va enseñando a adoptar esa mirada generosa y misericordiosa, pero sobre todo que va enseñando a ser lugar y presencia de Dios para los otros, recordándole a los ministros su tarea y papel de custodiar, cuidar y acompañar el crecimiento de Dios en la vida de sus hermanos”.
Los participantes reflexionaron sobre la importancia de llevar consuelo, esperanza cristiana y el alimento espiritual de la Eucaristía a quienes atraviesan momentos de fragilidad y sufrimiento. Este servicio fue presentado como una expresión concreta de la caridad de la Iglesia y de su compromiso por la cercanía pastoral.
Como Iglesia diocesana encomendamos al Señor la vida y el servicio de estos hermanos, para que continúen respondiendo con generosidad a su llamado y llevando la presencia de Jesús a cada hogar y comunidad.