Encuentro de obispos de la frontera colombo-venezolana fortalece la acción pastoral y el acompañamiento a migrantes

Foto: CCDC

En las instalaciones de la Fundación Pía Autónoma Asilo Andresen, en la ciudad de Cúcuta, el 4 de mayo se realizó el Encuentro de Obispos de la Frontera, con el eje central del mensa­je del Papa León XIV para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2025, titulado “Migrantes, misioneros de esperanza”. El Santo Padre invita en este mensaje a reconocer a los migran­tes como portadores de fe y esperanza, y exhorta a las comunidades a acogerlos con fraternidad, promoviendo la digni­dad humana y el bien común.

Con la participación de monseñor Jorge Alberto Ossa Soto, arzobispo de Nue­va Pamplona; monseñor Israel Bravo Cortés, obispo de Tibú; monseñor Jai­me Cristóbal Abril González, obispo de Arauca; y monseñor José Libardo Garcés Monsalve, obispo de Cúcuta, por Colombia. Por Venezuela asistieron monseñor José Magdaleno Álvarez Bri­ceño, obispo electo de Guasdualito; la Diócesis de Machiques; monseñor Li­sandro Alirio Rivas Durán y monseñor Juan Alberto Ayala Ramírez, obispos de San Cristóbal.

Durante el encuentro, los obispos re­cibieron el saludo virtual del cardenal Michael Czerny, S.J., prefecto del Di­casterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, quien destacó que este espacio “es un testimonio de una Iglesia que en dos países crea vínculos fraternos para acoger, promover e inte­grar a los hermanos migrantes”. Asi­mismo, resaltó que las experiencias pas­torales desarrolladas en los territorios de frontera constituyen un patrimonio de saberes y prácticas que pueden servir de inspiración para otras Iglesias locales.

Por su parte, monseñor José Magdaleno Álvarez Briceño, obispo electo de Guas­dualito, señaló que el encuentro repre­senta “una oportunidad para conocer la realidad pastoral, asumirla y fortalecer los lazos de cooperación y comunión entre las Iglesias de frontera”.

Desde Colombia, monseñor Israel Bravo Cortés, obispo de Tibú, advirtió sobre el impacto de la violencia en la región del Catatumbo, indicando que esta situación ha generado nuevos desplazamientos de familias campesinas que abandonan sus territorios para proteger sus vidas. Entre tanto, monseñor Jaime Cristóbal Abril González, obispo de Arauca, destacó el testimonio de fraternidad y fe que las comunidades fronterizas han construido en medio de las dificultades.

La jornada concluyó con el conversa­torio “Nuestras diócesis de frontera, presencia de la Iglesia que camina y acompaña”, espacio en el que se com­partieron experiencias pastorales, desa­fíos comunes y propuestas orientadas a fortalecer la misión evangelizadora en la región.

El Encuentro de Obispos de la Fronte­ra reafirma la vocación de la Iglesia de ser signo de unidad, esperanza y cerca­nía, especialmente en contextos donde la dignidad humana enfrenta múltiples desafíos, y fortalece el compromiso de continuar caminando junto a las comu­nidades de la frontera colombo-venezo­lana.

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