Tras el terremoto, la Iglesia sale al encuentro de las comunidades con una misión de esperanza

Foto: OAC

Con un espíritu de cercanía, solidaridad y esperanza cristiana, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá, junto con los obispos auxiliares, vicarios episcopales territoriales y sacerdotes de la arquidiócesis, emprendió este martes 18 de agosto una misión pastoral hacia diferentes comunidades afectadas por el terremoto registrado el pasado 10 de agosto.

La iniciativa, denominada “Primeros Auxilios Espirituales”, reúne a cerca de 80 sacerdotes voluntarios que se desplazarán hacia parroquias urbanas y rurales de las jurisdicciones más golpeadas por la emergencia. La misión tiene como propósito acompañar a los párrocos y a las comunidades, especialmente a quienes enfrentan situaciones de dolor, incertidumbre y pérdida.

Bajo la coordinación general de monseñor Ricardo Pulido, responsable de la Diaconía para el Desarrollo Humano Integral, los equipos misioneros ofrecerán espacios de cercanía, escucha y oración, además de la celebración del Sacramento de la Reconciliación, como expresión de una Iglesia que permanece junto a las personas en los momentos de mayor dificultad.

La iniciativa busca que las comunidades afectadas encuentren en la Iglesia un “Punto de Encuentro”, donde puedan expresar sus necesidades, compartir sus experiencias y recibir acompañamiento espiritual. Los sacerdotes que participan cuentan con el aval de sus respectivos obispos o superiores provinciales.

Los grupos fueron organizados para acompañar comunidades en Cartago, Pereira, Cali, Palmira, Buenaventura y Buga, con la participación de obispos, sacerdotes y diáconos.

Más que una visita, la misión pretende ser una experiencia de presencia pastoral. En medio de los daños ocasionados por el terremoto, los misioneros buscan recordar a las comunidades que no están solas y que la Iglesia camina con ellas, compartiendo sus dolores y sosteniendo la esperanza desde la fe.

Un itinerario de acompañamiento

La misión se desarrollará entre el 18 y el 22 de agosto. El martes 18 estará dedicado al desplazamiento y llegada de los equipos a los territorios asignados. Del miércoles 19 al viernes 21 se desarrollarán las jornadas de cercanía, escucha y oración en las comunidades.

El sábado 22 los sacerdotes emprenderán el regreso a Bogotá y, como signo de continuidad del acompañamiento pastoral, el domingo 23 se realizará una jornada de oración por las parroquias visitadas.

Durante el envío de los misioneros, el cardenal Luis José Rueda Aparicio los invitó a vivir esta experiencia con apertura y disponibilidad ante lo que encuentren en las comunidades.

“Estaremos atentos a los aprendizajes que obtengamos en esta primera salida, para realizar otras en este año o en distintas emergencias que requieran nuestro servicio humanitario y pastoral”, expresó el arzobispo de Bogotá.

Asimismo, elevó una oración por la reconstrucción integral de las comunidades afectadas: “Que el Señor nos reconstruya a todos desde el corazón, que la Virgen María nos acompañe con su amor de Madre para guiar el camino de la esperanza después del terremoto”.

Esta misión se presenta como una expresión concreta de una Iglesia en salida, llamada a hacerse cercana en medio del sufrimiento y a acompañar a las comunidades no solo en sus necesidades materiales, sino también en sus procesos de duelo, esperanza y reconstrucción espiritual.

La invitación es a toda la comunidad eclesial a unirse en oración por los sacerdotes, diáconos, párrocos y familias que participarán en esta misión, para que su presencia sea signo de consuelo, fraternidad y esperanza en los territorios afectados por el terremoto.

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