
En el marco de la peregrinación de acción de gracias por los 70 años de la Diócesis de Cúcuta y los 40 años del Seminario Mayor Diocesano San José, monseñor José Libardo Garcés Monsalve, acompañado por los presbíteros José Elver Rojas Herrera, Diego Eduardo Fonseca Pineda, Carlos Alberto Escalante Rodríguez, Álvaro Iván Gómez Suárez, Álvaro Gutiérrez, Víctor Manuel Lazzo Serrano, Jairo Cárdena Vegas, Fabián Staper Carvajal, Pedro Julio Correa y el diácono Luis Francisco Salazar Cucaita, recorrieron algunos de los principales santuarios marianos y templos históricos de México.
La peregrinación inició en el Cerro del Tepeyac y la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, donde el obispo presidió el rezo del Santo Rosario, la celebración de la Eucaristía y elevaron oraciones por nuestra diócesis, sus sacerdotes, seminaristas, religiosos, familias y todos los fieles que encomendaron sus intenciones a la Santísima Virgen María.
El itinerario espiritual continuó en la Catedral Metropolitana de México, donde la delegación celebró la Eucaristía y visitó algunos de los lugares más representativos del templo. Posteriormente, los peregrinos llegaron a la ciudad de Puebla para compartir la celebración eucarística con la comunidad de la parroquia San José y más adelante, visitaron el Santuario de Nuestra Señora de Ocotlán, en Tlaxcala.
En cada una de estas celebraciones monseñor José Libardo, recordó que la Eucaristía es el centro de la vida cristiana y agradeció a Dios por los dones concedidos a la diócesis durante sus siete décadas de historia y al Seminario Mayor en sus cuarenta años de servicio formando futuros presbíteros.
Los peregrinos fueron recibidos por el presbítero Hugo Valdemar, párroco de San Isidro Labrador y canónigo de la Catedral Metropolitana de México, quien desde hace más de dos décadas ha brindado acogida a sacerdotes de la Diócesis de Cúcuta que realizan estudios de formación en ese país, fortaleciendo así los lazos de fraternidad sacerdotal entre ambas Iglesias.
La peregrinación concluyó con la Santa Misa en la parroquia San Isidro Labrador, en Ciudad de México. Este recorrido espiritual permitió fortalecer la comunión eclesial, con el compromiso de anunciar el Evangelio con esperanza en esta región de frontera, encomendando esta Iglesia Particular a la protección de Nuestra Señora de Guadalupe.