Presidencia de Malí expresa que, religiosa colombiana tuvo en su secuestro: “coraje y valentía”

Foto: Twitter @PresidenceMali

La hermana franciscana de María Inmaculada, Gloria Cecilia Narváez, oriunda de Pasto (Nariño, Colombia), fue tomada como rehén por parte de un grupo filial de Al-Qaeda el 7 de febrero de 2017, en una aldea de Karangasso, en Malí.

Sor Gloria era la superiora de un grupo de tres hermanas colombianas y una de Burkina Faso (África Occidental), con quienes estaba de misión en la región de Sikasso. Esa noche de 2017, cuando las religiosas se alistaban para dormir, cuatro hombres armados yidahistas irrumpieron en la casa, se dice que a robar; sin embrago, el líder les ordenó a sus hombres que encerraran a las religiosas, mientras que a la hermana Gloria la dejaron en la sala. Luego de un silencio –relataban las religiosas-, se escuchó que un carro a la distancia y fue cuando se percataron de que la hermana Gloria Cecilia ya no estaba.

Ante este hecho, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), inmediatamente exhortó al pueblo colombiano a unirse en oración por su pronta liberación. Y a las autoridades se les pidió mantenerse en contacto con sus pares internacionales y agilizar la gestión de su búsqueda y rescate.

Los yihadistas de Al-Qaeda se atribuyeron la responsabilidad del secuestro de la hermana Gloria Narváez y publicaron un video donde ella expresaba su anhelo de libertad física: “Le pido al Papa Francisco que me ayude hasta que alcance mi libertad y que haga lo imposible para liberarme”.

Durante sus años de secuestro, en diferentes países, la Iglesia Católica convocó a jornadas de oración, pidiendo por su vida, salud y pronta liberación.

Para mayo de 2021, la familia de la religiosa recibió una carta con fecha del 3 de febrero de 2021, donde expresaba: “Les mando a todos mis más cordiales saludos. Que el buen Dios los bendiga y les conceda salud. He estado prisionera durante cuatro años y ahora estoy con un grupo nuevo”.

Finalmente, el cautiverio de la hermana terminó. El pasado sábado 9 de octubre, la presidencia de Malí confirmó a través de un comunicado que, la misionera colombiana de 59 años de la Congregación de las Hermanas Franciscanas de María Inmaculada, había sido liberada, exaltando «el coraje y la valentía de la hermana», afirmando que su liberación es fruto de cuatro años y ocho meses de esfuerzos conjuntos de varios servicios de inteligencia de inteligencia.

Foto: vaticannews.va

El presidente de ese país, Assimi Goita, la recibió junto a las autoridades y un Obispo Católico. Seguidamente, fue acogida este domingo en el Vaticano, donde el Papa Francisco se encontró con ella y la saludó en la celebración eucarística de apertura del Sínodo de los Obispos.

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