“Acojamos nuestro corazón en la grandeza del amor divino, en el misterio de la Muerte y Resurrección del Señor”

“El amor de Dios no tiene límites (…) Dios ofrece verdaderamente todo por cada uno de nosotros y no se ahorra en nada”, señaló el Santo Padre al exhortar a los miles de asistentes a la Plaza de San Pedro y los bautizados en general a  durante estos días santos, “acoger en nuestro corazón la grandeza del amor divino en el misterio de la Muerte y Resurrección del Señor”.

A través del Evangelio de Juan, el Papa enfatizó que el Triduo Pascual  “es el memorial de un drama de amor que nos da la certeza de que nunca seremos abandonados en las pruebas de la vida”.

El Jueves Santo, con la institución de la Eucaristía y el lavatorio de los pies “Jesús nos enseña que la Eucaristía es el amor que se hace servicio” y el Viernes Santo es un “momento culminante del amor, un amor que quiere abrazar a todos sin excluir a nadie con una entrega absoluta”.

Por último, el Papa destacó que el Sábado Santo “es el día del silencio de Dios” que es un “gran misterio de amor y de misericordia” y que “nuestras palabras son pobres e insuficientes para expresarlo con plenitud” ya que Jesús “comparte con toda la humanidad el drama de la muerte, no dejando ningún espacio donde no llegue la misericordia infinita de Dios” y agregó que “en este día, el amor no duda, sino que espera confiado en la palabra del Señor hasta que Cristo resucite esplendente el día de la Pascua”.

Por eso, “dejémonos envolver por esta misericordia que nos viene al encuentro; y en estos días, mientras tengamos fija la mirada en la pasión y la muerte del Señor, acojamos en nuestro corazón la grandeza de su amor y, como la Virgen el Sábado, en silencio, en la espera de la Resurrección” dijo el Papa Francisco.


Con información Agencias de Medios Católicos.

Foto: Aciprensa

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