Papa Francisco invita a vacunarse contra la COVID-19, como un acto de amor

Este martes 17 de agosto, se dio a conocer un video-mensaje del Papa Francisco, donde resalta la importancia de aplicarse las vacunas autorizadas contra la COVID-19, ya que “es necesario ser responsables del bienestar común, porque somos una única familia”, explica el Sumo Pontífice, quien expresa que vacunarse es “un acto de amor”, asimismo lo es, “ayudar a que otra gente lo haga”.

En el video también aparecen prelados de América Latina: Monseñor José Horacio Gómez, prelado mexicano y presidente de los Obispos de Estados Unidos; Cardenal Carlos Aguiar-Retes, Arzobispo de Ciudad de México; Cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, S.D.B., Arzobispo de Tegucigalpa (Honduras); Cardenal Claudio Hummes, O.F.M., prelado brasileño y presidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía; Cardenal Gregorio Rosa Chávez, Arzobispo Auxiliar de San Salvador; Monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, O.F.M., Arzobispo de Trujillo (Perú) y presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM); quienes se unieron para hacer eco de las palabras del Papa Francisco y llamar a la unidad a los pueblos latinoamericanos ante la urgente necesidad de proteger la salud de todos y vacunarse contra el coronavirus.

Este mensaje audiovisual hace parte de una campaña llamada “De ti depende” organizada por el grupo estadounidense sin ánimo de lucro ‘Ad Council’ y la coalición de salud pública ‘COVID Collaborative’, con el objetivo de seguir aumentando la confianza en las vacunas contra la COVID-19.

El Papa reforma sanciones penales en la Iglesia: “No hay misericordia sin corrección”

Por: Pbro. Javier Alexis Agudelo Avendaño

Foto: Internet

En la Iglesia, como en to­das las sociedades, existe un ordenamiento jurídico que tiene como finalidad, regu­lar el orden, la armonía y la sana convivencia entre quienes la con­formamos. El Código deDerecho Canónico (CIC), nos dice en el canon 96 que: “por el bautismo, el hombre se incorpora al cuerpo de Cristo y se constituye persona en ella”. Es decir, que por el bautis­mo adquirimos personalidad ju­rídica dentro de la Iglesia, pero no alcanza la personalidad natural para actuar en derecho hasta tanto no cumpla la edad estipulada por la ley (c. 97). Por tanto, las per­sonas que componen la sociedad eclesial son destinatarias de las normas jurídicas canónicas, llama­dos también sujetos de derechos y deberes.

Del binomio derechos y deberes al que está sujeta la persona por su condición social, se desprenden comportamientos y actitudes que le son exigidos en el ejercicio de su libertad personal. El respeto de la libertad y los derechos de los de­más y la obligación de contribuir a la consecución del bien común. Estas exigencias tienen su funda­mento en la virtud de la justicia. Sin embargo, entre los diversos miembros de una unidad social, pueden surgir situaciones en las que, por choques en el ejercicio de las libertades particulares, sean irrespetados los derechos o incum­plidos los deberes. En consecuen­cia, la salvaguarda del bien común y el reconocimiento de los dere­chos de los asociados exigen, de parte del ordenamiento jurídico, un conjunto de normas que garan­ticen la tutela y defensa de estos.

De acuerdo con lo anterior, la Igle­sia tiene potestad propia y exclu­siva para juzgar las causas que se refieren a cosas espirituales o anejas a ellas; la violación de las leyes eclesiásticas y todo aquello que contenga razón de pecado, por lo que se refiere a la determinación y a la imposición de penas ecle­siásticas (c. 1401).

El Derecho Procesal Canónico se puede definir como el sistema de normas canónicas que regulan los trámites legales a seguir por la au­toridad competente -el Obispo y los jueces designados por él con potestad delegada- para dirimir problemas e imponer penas jus­tas que busquen la reparación del daño y la resocialización del delin­cuente.

Con la Constitución Apostólica “Pascite Gregem Dei”, el Papa Francisco reforma el Libro VI del Código de Derecho Canónico. Un trabajo de revisión iniciado con Benedicto XVI. Serán sancionadas nuevas figuras delictivas. El nuevo texto es un ágil instrumento co­rrectivo, para ser usado a tiempo, “a fin de prevenir males mayores y de sanar las heridas causadas por la debilidad humana”.

“Apacentad la grey de Dios, gober­nando no a la fuerza, sino de buena gana, según Dios” (cf. 1 Pe 5, 2). Con estas palabras del Apóstol Pe­dro, inicia el Papa la Constitución Apostólica “Pascite Gregem Dei”, con la cual reforma el Libro VI del Código de Derecho Canónico sobre las sanciones penales en la Iglesia. La modificación entrará en vigor a partir del próximo 8 de diciembre de 2021. Esta re­forma, responde a la necesidad de hacer una revisión a la disciplina penal promulgada por el Papa san Juan Pablo II el 25 de enero de 1983. Tanto los Papas Benedic­to XVI como Francisco, vieron que era necesario modificarla de modo que permitiera su empleo a los Pastores como ágil instrumen­to saludable y correctivo, y que pudiese ser usado a tiempo y con caridad pastoral, “a fin de preve­nir males mayores y de sanar las heridas causadas por la debilidad humana”.

El Papa Benedicto XVI puso en marcha esta revisión en 2007, comprometiendo con espíritu de colegialidad y de colaboración a expertos en Derecho Canónico de todo el mundo, a las Conferencias Episcopales, a los Superiores Ma­yores de los institutos religiosos y a los Dicasterios de la Curia Roma­na. La nueva reforma manifiesta que la disciplina y la aplicación de las penas se debe ejercer como una concreta e irrenunciable exigencia de caridad no sólo en relación con la Iglesia, la comunidad cristiana y las eventuales víctimas, sino tam­bién hacia quien ha cometido un delito, que tiene necesidad, al mis­mo tiempo, de la misericordia y de la corrección de la Iglesia”.

En el pasado, ha causado mucho daño la falta de comprensión de la relación íntima existente en la Iglesia entre el ejercicio de la ca­ridad y el recurso a la disciplina sancionatoria. Así, “la negligencia de un pastor al recurrir al siste­ma penal pone de manifiesto que no está cumpliendo su función de forma correcta y fiel” dice el Papa. En efecto, la caridad exige que los pastores recurran al sistema penal cuantas veces sea necesario, te­niendo en cuenta los tres fines que lo hacen indispensable en la co­munidad eclesial, es decir, el resta­blecimiento de las exigencias de la justicia, la enmienda del imputado y la reparación de los escándalos.

Para lograr este fin, el nuevo texto introduce cambios de diversa ín­dole en el derecho vigente y san­ciona algunas nuevas figuras de­lictivas. También se ha mejorado desde el punto de vista técnico as­pectos fundamentales del derecho penal, como el derecho de defensa, la prescripción de la acción penal, una determinación más precisa de las penas, ofreciendo criterios ob­jetivos en la identificación de la pena más adecuada a aplicar en el caso concreto, reduciendo la dis­crecionalidad de la autoridad, para favorecer la unidad eclesial en la aplicación de las penas, especial­mente para los delitos que causan mayor daño y escándalo en la co­munidad.

El Papa anima a los jóvenes a la vocación matrimonial

A través de la Red Mundial de Oración del Papa, este martes 1 de junio se conoció el video-mensaje del Papa Francisco con la intención de oración para el mes de junio: La belleza del matrimonio, donde invita a los jóvenes a repensar en la decisión de compartir la vida, ya que hoy día, algunos aseguran no querer casarse.

En esta intención para la evangelización, los cristianos católicos están invitados a orar por los jóvenes, para que comprendan que “en este viaje de toda la vida”, que es el matrimonio, “la esposa y el esposo no están solos; los acompaña Jesús”, explica el Sumo Pontífice, quien también anima a encomendar en las oraciones a quienes se preparan para el matrimonio, “para que crezcan en el amor, con generosidad, fidelidad y paciencia”.

Papa Francisco nombra nuevo Prefecto de Culto Divino

Foto: vaticannews.va

Después de haber aceptado el pasado 20 de febrero, la renuncia del Cardenal Roberth Sarah como Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el Papa Francisco hoy ha asignado sucesor para esa vacante.

Se trata de Monseñor Arthur Roche, Obispo de la Diócesis de Leeds (Inglaterra), quien hasta ahora ocupaba el cargo como secretario de esta Congregación. Monseñor Roche nació el 6 de marzo de 1950. Recibió el orden sacerdotal en 1975. Se licenció en teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. En 1996 fue nombrado secretario general de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales. El Papa Juan Pablo II lo nombró en 2001 Obispo Auxiliar de Westminster y un año más tarde, fue nombrado Obispo coadjutor de Leed, a cuya sede accedió como Obispo titular por coadjutoría en el año 2004. El cargo como secretario de Culto Divino, se lo otorgó el Papa Benedicto XVI, en junio de 2012.

A la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, le compete la promulgación y reglamentación de todos los actos litúrgicos y sacramentos de la Iglesia. Debe garantizar y vigilar todas las disposiciones litúrgicas, regular el culto a las sagradas reliquias y realizar las concesiones del título de Basílica Menor, entre otros asuntos.

Otros nombramientos para la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos

Secretario: Monseñor Vittorio Francesco Viola, O.F.M., hasta el momento, Obispo de Tortona (Italia) y, a partir de ahora, tendrá el título de Arzobispo-Obispo Emérito de Tortona.

Sub-secretario: Monseñor Aurelio García Marcías, hasta ahora jefe de Oficina de la Congregación. El cargo tiene carácter episcopal, por lo que se le ha asignado la Sede titular de Rotdon (España).

Las comunicaciones sociales requieren de testi¬monios, experiencias y encuentros

El 16 de mayo, en la so­lemnidad de la Ascensión del Se­ñor, la Iglesia Católica celebra la 55.° Jornada Mundial de las Comuni­caciones Sociales, bajo el lema: “«Ven y lo verás» (Jn 1, 46). Comunicar en­contrando a las personas donde están y como son”, palabras del Apóstol Felipe, que el Papa Francisco ha elegido, por­que son centrales en el anuncio cristia­no del Evangelio, ya que antes de las palabras, está hecho de miradas, testi­monios, experiencias y encuentros.

“Al día siguiente, Jesús quiso partir para Galilea. Se encuentra con Felipe y le dice: «Sígueme.» Felipe era de Best­saida, de la ciudad de Andrés y Pedro. Felipe se encuentra con Natanael y le dice: «Ese del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: Jesús el hijo de José, el de Nazaret.» Le respondió Natanael: «¿De Nazaret puede haber cosa bue­na?» Le dice Felipe: «Ven y lo verás»”. (Jn 1, 46).

En este tiempo de dificultad para la hu­manidad, en el que la pandemia ha obli­gado al distanciamiento y han aumen­tado otras crisis (sociales, económicas, sanitarias, etc.), la llamada urgente y di­recta hacia los medios de comunicación, es a encontrar y transmitir la verdad, el Papa Francisco invita a “ir y ver”, para no caer en los “periódico fotocopia”, o en los “noticieros de radio y televisión y páginas web que son sustancialmente iguales, donde el género de la investi­gación y del reportaje pierden espacio y calidad en beneficio de una información pre-confeccionada”.

Ver la realidad, es desgastar las suelas de los zapatos, y comunicarla, porque en estos momentos se percibe una crisis del sector editorial, al llevar una infor­mación que se produce desde un com­putador, en las redes sociales, “sin salir a la calle”.

Por otra parte, el Papa también destaca la valentía de tantos periodistas, que se comprometen junto a su equipo de pro­fesionales, corriendo grandes riesgos, a llegar a las minorías, visibilizando los “innumerables abusos e injusticias con­tra los pobres y contra la Creación que se han denunciado; las muchas guerras olvidadas que se han contado”, esta osadía muchas veces empañada por la represión a la libertad de prensa, Su Santidad expresa que “sería una pérdida no sólo para la información, sino para toda la sociedad y para la democracia si estas voces desaparecieran: un empo­brecimiento para nuestra humanidad”.

En su mensaje completo, el Papa Fran­cisco subraya cinco temas:

  1. Desgastar las suelas de los zapatos.
  2. Esos detalles de crónica en el Evangelio.
  3. Gracias a la valentía de tantos periodistas.
  4. Oportunidades e insidias en la web.
  5. Nada reemplaza el hecho de ver en persona.

Finalmente, asegura que el Evangelio se repite hoy cada vez “que recibimos el testimonio límpido de personas cuya vida ha cambiado por el encuentro con Jesús. Desde hace más de dos mil años es una cadena de encuentros la que co­munica la fascinación de la aventura cristiana. El desafío que nos espera es, por lo tanto, el de comunicar encontran­do a las personas donde están y como son”.

Descargar mensaje completo.

Papa Francisco instituyó el ministerio laical de catequista

Captura de pantalla de la transmisión en vivo de la presentación de la Carta Apostólica en forma Motu proprio ‘Antiquum ministerium’, desde la oficina de prensa de la Santa Sede.

Un nuevo ministerio laical ha instituido el Papa Francisco, este martes 11 de mayo, se trata del ministerio de catequista, a través de la Carta Apostólica en forma de Motu proprio titulada ‘Antiquum ministerium’ (antiguo ministerio).

Precisamente, este servicio es muy antiguo en la Iglesia, y los primeros ejemplos se encuentran en el Nuevo Testamento, así lo explica el Papa Francisco, haciendo referencia a la primera Carta de san Pablo a los Corintios en el capítulo 12, versículos 28 al 31. Así mismo, en la Epístola a los Gálatas (cf. 6,6), vuelve a tratar el tema. De la misma manera, el evangelista Lucas explica una forma específica de enseñanza que permite dar solidez y fuerza a cuantos ya han recibido el Bautismo, según su capítulo 1, versículos 3 y 4.

Su Santidad considera que la acción, implicación y corresponsabilidad del catequista, es verdaderamente necesaria para que la Iglesia sea comunión y misionera. La decisión de instituir el ministerio laico del catequista es fruto de un camino intuido por Pío XII, porque considera que este servicio es cada vez más necesario para la evangelización.

La presentación de la Carta Apostólica en forma Motu proprio, tuvo lugar en la oficina de prensa de la Santa Sede, donde intervinieron Monseñor Rino Fisichella, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización y Monseñor Franz-Peter Tebartz-van Elst, delegado para la catequesis del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización.

El Papa solicitó la elaboración de un itinerario de formación, los criterios normativos para acceder al ministerio y publicar el rito de institución de este ministerio laical.

Descargar Motu proprio ‘Antiquum ministerium’.

Papa Francisco pide orar por el mundo de las finanzas

Finanzas justas, inclusivas y sostenibles, propone el Papa Francisco, para que las finanzas de las Naciones “sean instrumentos de servicio, instrumentos para servir a la gente y cuidar la casa común”, esta es una de las razones por las que Su Santidad eligió este tema para orar durante el mes de mayo.

En el video-mensaje con la intención de oración para este quinto mes del año, publicado por la Red Mundial de Oración del Papa, el Sumo Pontífice expresa su preocupación por la crisis de la economía, que se agudizó en la pandemia, la gran cantidad de personas sin trabajo y la inflación de los países, y es que, el Producto Interno Bruto (PIB) mundial, sufrió en 2020 su caída más pronunciada desde el final de la Segunda Guerra Mundial: millones quedaron desempleados o sus puestos suspendidos, y los gobiernos inyectaron billones de dólares en sus economías para evitar daños mayores.

Por esto, el Papa Francisco manifiesta que “los mercados deben estar respaldados por leyes y reglamentos que garanticen su funcionamiento para que garanticen que las finanzas -en lugar de ser meramente especulativas o de financiarse a sí mismas- funcionen para los objetivos sociales tan necesarios en el contexto de la actual emergencia sanitaria mundial”.

58.° Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

San José: el sueño de la vocación, es el título con el que el Papa Francisco ha enviado su mensaje para la 58.° Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, el cual fue publicado en la fiesta dedicada a San José, el pasado viernes 19 de marzo.

El Papa recuerda la figura de San José, el sueño de la vocación, la cual definide como la “llamada divina siempre impulsa a salir, a entregarse, a ir más allá. No hay fe sin riesgo. Sólo abandonándose confiadamente a la gracia, dejando de lado los propios planes y comodidades, se dice verdaderamente “sí” a Dios”.

Las vocaciones: Regeneran la vida cada día

El Papa Francisco recuerda que “Dios ve el corazón y en san José reconoció un corazón de padre, capaz de dar y generar vida en lo cotidiano”. Las vocaciones tien­den a esto: a generar y regenerar la vida cada día. Y hoy día, en tiempos marcados por “la fragilidad y los su­frimientos causados también por la pandemia, donde nos invade la in­certidumbre y el miedo al futuro, lo que necesita el sacerdocio y la vida consagrada es a San José que viene a su “encuentro con su mansedumbre, como santo de la puerta de al lado; al mismo tiempo, su fuerte testimonio puede orientarnos en el camino”.

Tres palabras clave para la vocación

  1. Sueño: A través de los sueños que Dios le inspiró, san José hizo de su existencia un don. En el mensaje, el Pontífice explica que los Evangelios narran cuatro sueños. Eran llamadas divinas, “pero no fueron fáciles de acoger”. Después de cada sueño, José tuvo que cambiar sus planes y arries­garse, sacrificando sus propios pro­yectos para secundar los proyectos misteriosos de Dios. Él confió total­mente. Y el Papa nos pregunta: “¿Qué era un sueño nocturno para depositar en él tanta confianza? A pesar de todo, “san José se dejó guiar por los sueños sin vacilar”, porque confirma el Papa, “su corazón estaba orientado hacia Dios, ya estaba predispuesto hacia Él. A su vigilante “oído interno” sólo le era suficiente una pequeña señal para reconocer su voz. Esto también se aplica a nuestras llamadas”.
  2. Servicio: La segunda palabra que marca el itinerario de san José y de su vocación es servicio, escribe el Papa, y explica que se desprende de los Evangelios que vivió enteramente para los demás y nunca para sí mis­mo. “El santo Pueblo de Dios lo llama esposo castísimo, revelando así su ca­pacidad de amar sin retener nada para sí. Liberando el amor de su afán de posesión, se abrió a un servicio aún más fecundo, su cuidado amoroso se ha extendido a lo largo de las gene­raciones y su protección solícita lo ha convertido en patrono de la Igle­sia. También es patrono de la buena muerte, él que supo encarnar el sen­tido oblativo de la vida. Sin embargo, su servicio y sus sacrificios sólo fue­ron posibles porque estaban sosteni­dos por un amor más grande: “Toda vocación verdadera nace del don de sí mismo, que es la maduración del simple sacrificio”.
  3. Fidelidad: La fidelidad, afirma el Papa Francisco, se alimenta “a la luz de la fidelidad de Dios”. Las pri­meras palabras que san José escuchó en sueños fueron una invitación a no tener miedo, porque Dios es fiel a sus promesas: «José, hijo de David, no temas» (Mt 1, 20). y a continuación el Pontífice se dirige a cada uno de nuestros hermanos que desean seguir su vocación: “No temas: son las pa­labras que el Señor te dirige también a ti, querida hermana, y a ti, querido hermano, cuando, aun en medio de incertidumbres y vacilaciones, sientes que ya no puedes postergar el deseo de entregarle tu vida. Son las palabras que te repite cuando, allí donde te en­cuentres, quizás en medio de pruebas e incomprensiones, luchas cada día por cumplir su voluntad. Son las pa­labras que redescubres cuando, a lo largo del camino de la llamada, vuel­ves a tu primer amor. Son las palabras que, como un estribillo, acompañan a quien dice sí a Dios con su vida como san José, en la fidelidad de cada día”.

La vocación: La llamada divina que impulsa a entregarse

Los sueños condujeron a José a aven­turas que nunca habría imaginado. El primero, afirma en su mensaje, deses­tabilizó su noviazgo, pero lo convirtió en padre del Mesías; el segundo, lo hizo huir a Egipto, pero salvó la vida de su familia; el tercero, anunciaba el regreso a su patria y el cuarto, le hizo cambiar nuevamente sus planes llevándolo a Nazaret, el mismo lugar donde Jesús iba a comenzar la pro­clamación del Reino de Dios. “En to­das estas vicisitudes, afirma el Papa, la valentía de seguir la voluntad de Dios resultó victoriosa. Así pasa en la vocación: la llamada divina siempre impulsa a salir, a entregarse, a ir más allá. No hay fe sin riesgo. Sólo aban­donándose confiadamente a la gracia, dejando de lado los propios planes y comodidades se dice verdaderamente “sí” a Dios. Y cada “sí” da frutos, por­que se adhiere a un plan más grande, del que sólo vislumbramos detalles, pero que el Artista divino conoce y lleva adelante, para hacer de cada vida una obra maestra. En este sentido, san José representa un icono ejemplar de la acogida de los proyectos de Dios”.

San José, custodio de Jesús, de la Iglesia y de las vocaciones

Su Santidad, expresó que le gusta pensar en san José, el custodio de Jesús y de la Iglesia, como custodio de las vocaciones. “Su atención en la vigilancia procede, en efecto, de su disponibilidad para servir. «Se le­vantó, tomó de noche al niño y a su madre» (Mt 2, 14), dice el Evangelio, señalando su premura y dedicación a la familia. No perdió tiempo en ana­lizar lo que no funcionaba bien, para no quitárselo a quien tenía a su cargo. Este cuidado atento y solícito es el signo de una vocación realizada, es el testimonio de una vida tocada por el amor de Dios. ¡Qué hermoso ejemplo de vida cristiana damos cuando no perseguimos obstinadamente nuestras propias ambiciones y no nos dejamos paralizar por nuestras nostalgias, sino que nos ocupamos de lo que el Señor nos confía por medio de la Iglesia! Así, Dios derrama sobre nosotros su Espíritu, su creatividad; y hace mara­villas, como en José”.

Conclusión

En la casa de Nazaret, había «una ale­gría límpida». Era la alegría cotidiana y transparente de la sencillez, la ale­gría que siente quien custodia lo que es importante: la cercanía fiel a Dios y al prójimo. Y exclama su esperanza; qué hermoso sería si la misma atmósfera sencilla y radiante, sobria y esperanza­dora, impregnara los seminarios, insti­tutos religiosos y casas parroquiales. Y es la alegría que desea a todos los que “generosamente han hecho de Dios el sueño de sus vidas, para servirlo en los hermanos y en las hermanas que les han sido confiados, mediante una fidelidad que es ya en sí misma un testimonio, en una época marcada por opciones pasajeras y emociones que se desvanecen sin dejar alegría”.

Tomado de: vaticannews.va

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Diócesis de Cúcuta manifiesta sus condolencias por muerte de sacerdote cucuteño en África

Un hecho de intolerancia acabó con la vida de un sacerdote en el continente africano; se trata del padre Manuel Ubaldo Jáuregui Vega, natural de Cúcuta, quien ejercía su ministerio sacerdotal como misionero.

El presbítero Manuel Ubaldo nació el 10 de agosto de 1984 y creció en el barrio Cuberos Niño de la capital nortesantandereana; hijo de Lucas Jáuregui y Zoraida Vega. Ingresó al Seminario de Misiones el 27 de enero de 2007; profesó sus votos religiosos en el Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal el 3 de diciembre de 2010 y recibió la ordenación sacerdotal el 3 de diciembre de 2015.

Realizó sus estudios de Teología en Bolivia; luego de su ordenación fue enviado como misionero a Angola (África), donde actualmente era párroco adjunto de la parroquia Santísima Trinidad de la Comunidad Misionera de los Javerianos de Yarumal en Luanda, allí estuvo cuatro años y siete meses, hasta que este domingo 7 de marzo, fue asesinado.

Ese trágico día se movilizaba en su vehículo que colisionó con una persona que se transportaba en motocicleta, cuya reacción fue violenta y atacó al sacerdote con arma blanca, ocasionando su muerte.

La Diócesis de Cúcuta manifiesta sus condolencias a su familia, amigos y a su comunidad misionera, que la esperanza de Jesucristo los acompañe en este momento de dolor. Se invita a los fieles bautizados, elevar una oración por el eterno descanso del padre Manuel Ubaldo, para que Dios Padre lo acoja en su Casa.

El Papa invita a vivir el sacramento de la reconciliación

En este inicio de mes, la Red Mundial de Oración del Papa ha publicado la intención de oración de Su Santidad para marzo: El sacramento de la reconciliación. Una llamada a experimentar la misericordia de Dios, a renacer a través de su perdón.

“Cuando yo voy a confesarme es para sanarme, para curar mi alma. Para salir con más salud espiritual. Para pasar de la miseria a la misericordia”, explica el Papa Francisco, ya que el centro de la confesión, “no son los pecados que decimos, sino el amor divino que recibimos y que siempre necesitamos”.