Diócesis de Cúcuta fue el escenario para desarrollar el ‘Encuentro de frontera con Venezuela

Las Pastorales Sociales de las Diócesis de: Cúcuta, Nueva Pamplona, Ocaña, Tibú, Arauca, Riohacha, junto con equipos regionales del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) y bajo la organización del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana (SNPS), se reunieron los días 23 y 24 de mayo en las instalaciones de la Fundación Pía Autónoma Asilo Andresen de la Diócesis de Cúcuta, para desarrollar el ‘Encuentro de frontera con Venezuela’, con el objetivo de socializar las acciones estratégicas de incidencia que, como Iglesia Católica se están tomando en el contexto actual de migración, en pro de la dignidad humana.

Foto: Centro de Comunicaciones de la Diócesis de Cúcuta

El día martes 24, se realizó una rueda de prensa, presidida por el padre Rafael Castillo Torres, director del SNPS, acompañado por los sacerdotes Abimael Bacca Vargas, director de la Pastoral Social de Cúcuta, y el director de la Pastoral Social de la Diócesis de Arauca, el padre Laureano Daza Nieto; allí se dio a conocer a la opinión pública el comunicado oficial con los resultados de estas jornadas de intercambio de experiencias, diálogo y compromiso por el bien común.

Apariciones de la Virgen María

Por: Pbro. Víctor Manuel Rojas Blanco, párroco de Santa Laura Montoya

Imagen: Centro de Comunicaciones de la Diócesis de Cúcuta

En la Iglesia Católica, la vene­ración de María, madre de Je­sús, abarca varias advocaciones marianas que incluyen oración, actos piadosos, artes visuales, poesía y mú­sica. Los Papas han alentado estas prácticas, al mismo tiempo que han tomado medidas para reformar algu­nas de sus manifestaciones. La Santa Sede ha insistido en la importancia de distinguir “la verdadera devoción de la falsa, y la auténtica doctrina, de sus deformaciones por exceso o defec­to”. Hay muchos más títulos, fiestas y prácticas marianas venerativas en­tre los católicos romanos que en otras tradiciones cristianas occidentales. El término Hyperdulía indica la venera­ción especial debida a María, mayor que la dulía ordinaria por otros san­tos, pero completamente diferente a la latría debida solo a Dios.

Las apariciones marianas son las manifestaciones de la Virgen María ante una o más personas, en un lu­gar y tiempo histórico determinado. Algunas han sido reconocidas por la Iglesia Católica. Dichas apariciones en algunos casos han dado origen a lugares de culto o peregrinación co­nocidos como santuarios marianos, algunos de ellos muy famosos. Otras han inspirado la creación de órdenes religiosas (Orden de los Carmelitas, Orden de los Mercedarios, Orden de las Concepcionistas, entre otras). Las “apariciones” o manifestaciones de la Virgen María son fenómenos que han sucedido a lo largo de la historia. La Iglesia Católica ha reconocido muy pocas, y aún estas son consideradas “revelaciones privadas”, dejando a los fieles en libertad de creer en ellas o no.

¿Cuáles son reconocidas por la Iglesia y las más conocidas? 

40 d.C., Aragón, España. Virgen del Pilar. Vidente: Santiago Apóstol.

1531 d.C., Guadalupe, México. Nuestra Señora de Guadalupe. Vi­dente: San Juan Diego.

1830., Rue du Bac, París, Francia. Nuestra Señora de la Medalla Mi­lagrosa. Vidente: Santa Catalina La­bouré. Aprobación en 1930.

1846., La Salette, Francia. Nuestra Señora de La Salette. Videntes: Me­lanie C. y Maximin G. Aprobada en 1851.

1858., Lourdes, Francia. Nuestra Señora de Lourdes. Vidente: Santa Bernardette Soubirous. Aprobada en 1862.

1876., Pellevoisin, Francia. Nuestra Señora del Carmelo. Vidente: Este­lla Fuguette. Aprobada en 1983.

1917., Fátima, Portugal. Nues­tra Señora de Fátima. Vi­dentes: Sor Lucía, Beatos Jacinta y Francisco Martto. Aprobada en 1930.

1932., Beauraing, Bélgica. Madre de Dios. Videntes: 5 niños. Aprobada en 1949.

1933., Banneux, Bélgica. Virgen de los Pobres. Vidente: Mariette Beco. Aprobada en 1942.

1953., Siracusa, Italia. Nuestra Se­ñora de las Lágrimas. Lacrima­ción reconocida el 12 de diciembre, 1953.

Aún no aprobada: Reina de la Paz, Medugorje, Bosnia.

¿Por qué la Iglesia debe aprobar su veneración?

La posición oficial de la Santa Sede es que, si bien la Congregación para la Doctrina de la Fe ha aprobado al­gunas apariciones de la Virgen María, de las más de 400 peticiones, los ca­tólicos romanos en general no están obligados a creerlas. Sin embargo, muchos católicos expresan su fe en las apariciones marianas. Esto ha in­cluido Papas, por ejemplo: Pío XII, Juan XXIII, Pa­blo VI y Juan Pablo II han apoyado la apa­rición de Nuestra Señora de Fátima como sobrenatu­ral. El Papa Juan Pablo II profesaba una devoción muy fuerte a Fátima y reconoció que esta advocación que le salvó la vida después de que le dispa­raran en Roma el día de la fiesta de Nuestra Señora de Fátima en mayo de 1981. Donó la bala que lo hirió ese día al santuario católico romano en Fátima Portugal.

Las aprobaciones de las apariciones de la Virgen María en determina­dos lugares, pretende pues fomen­tar su devoción especial y verdadera (Hyperdulía) manteniendo la autén­tica doctrina de acuerdo al Evange­lio y la Revelación; y evitando todo exceso. Siempre la Virgen María con sus apariciones busca que los creyen­tes dirijan su fe, mirada y actuar hacia Jesucristo, su hijo vivo y Resucitado, para que la con­versión en sus vidas sea una reali­dad concreta. La devoción y el cono­cimiento de la Virgen María lleva a un conocimiento más amplio sobre el Hijo de Dios.

Pasos para la aprobación de apa­riciones marianas desde 1978 pro­puesta por la Congregación para la Doctrina de la Fe

  1. Investigar los hechos

Primero debe haber alta probabilidad de que sucedió algo milagroso. Entre­vistan a los testigos y visitan el lugar donde ocurrió. Deben responder a la pregunta ¿Qué cree la gen­te sobre lo que sucedió? Si nadie cree que ocurrió un milagro, ahí terminan la in­vestigación.

Tienen que con­firmar que los testigos son estables mentalmente, honestos, sinceros, conducta intachable, estar en comu­nión y ser obedientes a la Iglesia. Los efectos de la visión deben ser posi­tivos espiritualmente. Si algo mila­groso en efecto sucedió, pero no los hace más caritativos, no vale la pena promoverlo.

Antes de avanzar al siguiente paso, deben asegurarse que la aparición y mensaje están libres de: cualquier error evidente en los hechos del even­to y en la doctrina; evidencia de cual­quier búsqueda obvia de ganancia monetaria, actos gravemente inmo­rales cometidos por el sujeto o cual­quier trastorno psicológico.

  1. Observar las prácticas de los devotos

Si no hay razones obvias para des­continuar la investigación y discerni­miento, la Iglesia permite la devoción al público. Esta no promueve la prác­tica, sólo permite que se siga su curso natural. En caso de que la devoción desaparezca, no hay razón para seguir con la investigación. Pero, si descu­bren que promueve efectos espiritua­les negativos o es causa de problemas para la Iglesia, será prohibida dicha devoción. Si el fervor a esa prácti­ca aumenta las virtudes de quienes son devotos probablemente hay algo bueno en ella, entonces el Obispo de la diócesis, habiendo consulta­do a la Conferencia Nacional de Obispos, determina si hay suficiente evidencia para tomar una decisión y dar inicio al úl­timo paso.

  1. Emitir el juicio

En este punto el Obispo declara la devoción falsa o verdadera. Primero autoriza la veneración local, luego pe­regrinaciones públicas y por último veneración pública. Pero, la Santa Sede puede también participar y aprobar­la como veneración litúrgica genera­lizada. Por ejemplo, las veneraciones litúrgicas generalizadas: Guadalu­pe, Medalla Milagrosa, La Salette, Lourdes, Knock y Fátima.

No basta con que alguien diga que la vio para que la Iglesia la apruebe. Pues se busca salvaguardar la fe del pueblo creyente y evitar la proliferación de advocaciones que contradigan las enseñanzas de la Iglesia.

Todas estas apariciones han veni­do para confirmar lo que ya fue re­velado por Dios y no a traer nuevos mensajes, ya que como menciona la Constitución Dogmática de la Divi­na Revelación, ‘Dei Verbum’: “La economía cristiana, por tanto, como alianza nueva y definitiva, nunca ce­sará, y no hay que esperar ya ninguna revelación pública antes de la glorio­sa manifestación de nuestro Señor Je­sucristo” (DV #4).

Ninguna aparición o mensaje que vengan de Dios, querrán revelar algo que no esté en las Sagradas Escrituras o no pueda ser fundamentado en el de­pósito de la fe. Sin embargo, la Iglesia deja la puerta abierta a la posibilidad de que Dios pueda seguir hablándo­nos sobrenaturalmente, reiterando y recordándonos lo que ya nos enseñó.

¿Cuál es el sentido para la vida cristiana?

Foto: Colprensa

María ha servido a Dios como puen­te para caminar entre nosotros hacia la persona de Jesús: ha sido el único instrumento posible del que podía va­lerse, pues ella era la única creatura sin pecado, la única estación por don­de Dios podría comunicarse. Por lo mismo, Ella es la primera interesada en que todos conozcan a su Hijo, Ella ahora quiere ser otra vez un camino, de los hombres a Dios a través de su Hijo, pues en la Cruz, Cristo la nom­bró Madre de todos nosotros. No es objeto de adoración, que en sí se debe sólo a Dios, sino de especial venera­ción y de cariño por ser la mamá de Jesús y también de todos.

Cuando la Virgen se aparece en algún lugar, se produce invariablemente un mismo milagro, y es que al lugar acu­de un numeroso grupo de gente que automáticamente empieza a rezar el Santo Rosario. Allí reza todo el mun­do, los que habitualmente lo hacen y, sobre todo, los que nunca rezan.

Si las apariciones de María consiguen hacer rezar a la gente que normalmen­te no lo hace… ¿No es esto un mila­gro?, ¿no eleva los corazones de to­dos hacia Cristo?, ¿no nos da a gustar un poco del Cielo? Así pasó en 1534 en Guadalupe (México), a través de Juan Diego; en Lourdes (Francia), en 1858 con Bernardette Soubirous; en 1917 en Fátima (Portugal), a través de tres niños: Francisco, Jacinta y Lucía. Hay que evitar como nocivo para la fe cuando se presentan manifestaciones de vana credulidad, sentimentalismo, milagrería, práctica exterior sin fe o sin compromisos morales y cuando se disocia a María de la Iglesia y de los sacramentos, ya que es indicio de veracidad cuando el contenido de un mensaje de María está de acuerdo con el Evangelio, la Tradición y el Magis­terio de la Iglesia.

María como buena Madre espera que todos sus hijos amen a Cristo y hoy, como en las bodas de Caná, nos vuel­ve a decir: “haced lo que Él os diga” (Jn 2, 5b); esta es la misión que sigue desarrollando entre todos los hom­bres.

¿Se pueden dar falsas apariciones marianas?

La respuesta es sí… por intere­ses espirituales (no de Dios) o hu­manos, las supuestas apariciones marianas pueden llevar al engaño, fraude y a desdibujar la misión de la Virgen María.

No olvidemos que los santos dicen que el Demonio es “la mona de Dios”, pues repite, imita lo que Dios hace para ridiculizarlo y desprestigiarlo. Claros ejemplos hay de muchas apa­riciones supuestas. Por eso no es ex­traño escuchar muchas veces en los promotores de estas mentiras y fala­cias, de estos montajes: “Es la conti­nuación de Fátima…” “Esto es como Fátima”. Si se analiza profundamente las verdaderas apariciones que son las aprobadas por la Iglesia nos damos cuenta de que es muy distinto todo: los mensajes, las formas, etc.

Desde 1831 cuando la Virgen se apa­rece a santa Catalina en París y le en­trega la Medalla Milagrosa tenemos como una “Era de María” que parece que culmina con las apariciones de Fátima, donde la Virgen continuando como en entregas su obra, de un lugar a otro, nos da su celestial mensaje para estos tiempos difíciles, como decía el Papa Juan Pablo II en uno de sus via­jes Apostólicos a Fátima: “La voz de María es como la de Juan en el desier­to que nos invita a la conversión, a la penitencia, al cambio de vida, a estar alertos a la venida del Señor en cada hombre y en cada acontecimiento, en nuestra vida y en la de la humanidad”.

En los mensajes de Fátima, Lour­des, La Salette, la Medalla Milagro­sa, Pontmain… La Santísima Virgen habla muy poco, son mensajes muy breves (como las intervenciones de la Virgen en los Evangelios), claros y sencillos. En los mensajes de las “nuevas apariciones” son mensajes larguísimos, aburridos, da la impre­sión de que no acaban nunca. En las auténticas apariciones los mensajes son de esperanza, de amor a la Iglesia, etc. En las “nuevas apariciones” son mensajes llenos de temor y de miedo. Ya he conocido en mi labor sacerdotal a más de una persona que vive atemo­rizada por estos men­sajes.

Otro punto importan­te a la hora de anali­zar son los videntes o instrumentos. Si analizamos a santa Catalina Labouré, a santa Bernardita o a los niños de Fátima vamos a encontrar almas cándidas, sen­cillas, humildes, per­sonas que huyen de la fama, de la estima, que incluso se escon­den cuando alguien va a preguntar por los “afortunados” que han visto a la Virgen. Si analizamos a los “videntes” de hoy, estos recorren todo el mundo, aparecen en todos los medios de comunicación social, dan conferencias, asisten a congresos, etc. Se puede percibir un deseo de poder, fama y prestigio. ¡Comparemos!

Por otro lado, podemos examinar los frutos. Como dice el Evangelio: “Por sus frutos los conoceréis” (Mt 7, 16). Estas nuevas apariciones no producen más que enredos, líos, problemas de todo tipo, hasta muchas veces enfren­tamientos.

Es deber de Obispos, sacerdotes y laicos al saber sobre las “nuevas apa­riciones” y ver “los frutos” hacer la comparación con las apariciones ver­daderas y aprobadas y hacer un justo discernimiento.

¡Cuidado con los fenónemos espectaculares!

Muchas veces en estos “falsos lugares de apariciones” se realizan fenóme­nos que no tienen explicación. Esto no es un indicio de que lo que allí su­cede es verdadero. El Maligno que es el padre de la mentira, el príncipe de este mundo puede simular signos que aparentemente son de santidad como son el don de lenguas, los estigmas, etc.

En la vida de santos de la categoría de san Juan de la Cruz (tiene una doc­trina muy buena para discernir todas estas sutilezas y engaños del Demo­nio en las almas); se cuentan por lo menos dos casos que confirman esto:

1.º Cuando san Juan de la Cruz es nombrado por santa Teresa confesor de la Encarnación, en el convento de las mon­jas Agustinas de Ávi­la, existe una monja con “fama de santa” que tiene don de len­guas e interpreta la Sagrada Escritura per­fectamente junto con otros dones. Alguien manda a san Juan a verla para que la exa­mine y él descubre que todo es engaño del Demonio sobre esta monja a la que tiene posesionada.

2.º En el convento de Beas de Segura (Jaén) fundación de santa Teresa, san Juan de la Cruz descubre que la rela­ción que una monja dice tener con el Niño Jesús, es cosa del Maligno que la está engañando con falsas visiones, revelaciones, todas llenas de aparente virtud. No se trata, pues – según pen­saba la monja – del Niño Jesús. San Juan de la Cruz descubre la estrata­gema del Maligno y se da cuenta del gran peligro de estas cosas.

También se han dado falsas aparicio­nes personales de la virgen María a santos como en el caso del Padre Pío de Pietrelcina (beatificado en 1999 y canonizado en 2002 por el Papa Juan Pablo II). Esto sucede porque el Demonio quiere hacerlos caer en el engaño, dando mensajes y órdenes que contradicen la Fe, la Tradición y el Magisterio. Satanás se le apareció bajo las formas más variadas: “bajo forma de jovencitas desnudas que bailaron; en forma de crucifijo; bajo forma de un joven amigo de los frai­les; bajo forma del padre espiritual, o del padre provincial; del Papa Pío X y del Ángel de la guarda; de san Francisco; de María Santísima (Nues­tra Madre celestial), pero también en sus semblantes horribles, con un ejér­cito de espíritus infernales. Él logró librarse de estas agresiones y engaños invocando el nombre de Jesús.

Algunas apariciones que fueron declaradas falsas por la Iglesia Católica

Lipa, Filipinas. Se afirmó que la Santísima Virgen María se apareció varias veces a una monja llamada sor Teresita en un con­vento carmelita donde vivía en 1948. Al principio, estas visiones recibieron el visto bueno del obispo local, pero después de una investigación más profunda, la Iglesia declaró oficial­mente el 28 de marzo de 1951 que las apariciones no tenían origen sobre­natural. El Vaticano reafirmó aquella decisión el 11 de diciembre de 2015.

Agoo, La Unión, Filipinas. Una mujer llamada Judiel Nieva su­puestamente presenció varias apari­ciones celestiales y recibió poderes sobrenaturales entre 1989 y 1993. Después de un cuidadoso examen del obispo local, que evaluó las visiones y los mensajes recibidos, se declaró en 1993 que las apariciones no tenían origen sobrenatural. Una segunda co­misión lo confirmó en 1996.

Rochester, Nueva York. Un hombre llamado John Leary ase­gura recibir regularmente mensajes de Jesús y María desde un viaje en 1993 a Medjugorje. Ha publicado es­tos mensajes en varios medios impre­sos y digitales. El 7 de julio de 2000, el obispo local declaró que “las ‘lo­cuciones’ eran de origen humano, no divino”.

Denver, Colorado. En 1990, una mujer llamada Theresa Lopez afirmó haber recibido visiones de la Virgen María en el santuario Mother Cabrini en Denver. Muchos otros la acompañaron y contempla­ron el sol esperando una aparición prometida. El obispo local investigó el caso y declaró el 9 de marzo de 1994 que las visiones “carecían de cualquier origen sobrenatural” e instó a los fieles a abstenerse de participar en cualquier cosa relacionada con las visiones.

¿Puede el cristiano consultar el horóscopo?

Por: Pbro. Víctor Manuel Rojas Blanco, párroco de Santa Laura Montoya

Imagen: bbc.com

Muchas personas viven pen­dientes de las predicciones del horóscopo, en sus distin­tas variantes: el zodiacal, el chino… “Los astros dicen” qué va a suceder en cuanto a salud, dinero y amor. ¿Un cristiano puede creer en estas predic­ciones? La respuesta es NO, por di­ferentes razones.

El horóscopo es efecto de la antigua astrología, que se empeñaba en des­cubrir la influencia de los astros so­bre el destino de los hombres y de las cosas. En este sentido, hay que colo­carlo dentro del fenómeno más amplio de las “artes adivinatorias”, entre las que la adivinación de lo que iba a pa­sar cada hora tenía mucho peso entre los persas y los egipcios (oros-scopeo, significa horas-mirar).

Elementos para analizar desde algunos interrogantes

Si se analizaran los mensajes diarios del horóscopo que aparecen en deter­minado periódico se podría evidenciar elementos y características puntuales y comunes. Por ejemplo: Nunca los mensajes de los signos zodiacales son mensajes negativos, pesimistas o de muerte (nadie volvería a leerlos, si fuese así). Las palabras utilizadas hablan de acontecimientos que a toda persona le ha pasado en algún mo­mento de la vida (salud o enfermedad, envidias, egoísmo, fracaso o éxito en el amor, dinero…). Pareciera que al ser humano le gusta que externamente se le reafirmen sus experiencias, gus­tos y tendencias. Nunca un mensaje de horóscopo va a dar detalles específi­cos (de espacio y tiempo) sobre una experiencia o acontecimiento de una persona en particular.

Los horóscopos intentan hacernos creer que no somos libres, sino que estamos determinados en todo por el signo zodiacal. No seríamos nosotros quienes realizaríamos la propia vida, sino que nuestro obrar estaría dirigido por una extraña fuerza proveniente de las estrellas, de las 12 constelaciones. Por otra parte, nada de lo que dicen los horóscopos está científicamente fundamentado. Muy probablemente lo que afirma un horóscopo sobre sagita­rio hoy, lo dirá en los próximos días en piscis.

Desde la fe es conveniente enseñar a cada persona a deshacerse de supers­ticiones y creencias que puedan per­judicar la convivencia y la relación con Dios. Evitar todo ello es también ayudar a luchar por la libertad en la vida y, por lo tanto, trabajar por la construcción del proyecto de vida y la realización de los sueños personales.

Esta temática de formación apolo­gética nos ayudará a defendernos de esos adivinos y astrólogos que pre­tenden vivir explotando la creduli­dad de los ingenuos.

Desde la Sagrada Escritura

Imágenes: Internet

La Biblia prohíbe expresamente la adivinación, la brujería y las artes ocultas: “No ha de haber en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, que practique adivina­ción, astrología, hechicería o magia, ningún encantador ni consultor de espectros o adivinos, ni evocador de muertos. Porque todo el que hace es­tas cosas es una abominación para el Señor tu Dios y por causa de estas abominaciones desaloja el Señor tu Dios a esas naciones delante de ti” (Dt 18, 10-12). El pueblo debe prestar atención solo a Dios. Cualquier otra fuente de revelación debe ser rechaza­da rotundamente. Por lo tanto, pode­mos decir que la astrología se opone a la enseñanza bíblica. De forma directa hace que la persona crea en algo dis­tinto de Dios. Absolutamente no po­demos determinar la voluntad de Dios para nuestras vidas a través de los ho­róscopos. Como cristianos católicos, debemos leer la Palabra, cumplir los mandatos de Dios y pedirle la sabidu­ría y la luz para saber orientar la vida.

Desde el Catecismo de la Iglesia Católica

Este señala que «todas las formas de adivinación deben rechazarse». Pues bien, entre las variadas formas de adivinación, el Catecismo cita las si­guientes: «… La consulta de horósco­pos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suer­tes, los fenómenos de visión, el recurso a “mediums” encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la pro­tección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respe­to, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios» (C.I.C. 2116). Estas formas de adivinación al querer saber el futuro están manifes­tando un deseo: “ser iguales a Dios” en el control sobre el futuro, en tiempo y espacio.

¿Es peligroso consultar el horóscopo?

En la televisión, la radio, los periódi­cos…. ¡Los horóscopos están por todas partes! Consultarlos de vez en cuan­do puede parecer inofensivo, incluso divertido. Sin embargo, esta práctica es perjudicial espiritual y psicológica­mente. El padre Alain Bandelier dice: “Es un pecado contra la fe. Esto ofende la dignidad humana: nuestra liber­tad, aunque esté condicionada por un montón de parámetros, incluidos los parámetros cósmicos, por qué no, tiene siempre capacidades imprede­cibles e inesperadas. También ofende la grandeza de Dios: su gracia es aún más impredecible y siempre puede cambiar todo”.

¿Qué hacer si se ha consultado por curiosidad, gusto o necesidad?

La respuesta es muy puntual: pedirle perdón a Dios a través del sacramento de la confesión y comprometerse a no volver a recurrir a este medio de adi­vinación. No es lícito ni conveniente consultar­lo, pues puede robar nuestra confianza en Dios. El que verdaderamente con­fía, cree y ama a Dios no busca símbo­los o signos del cielo ni de la tierra. A veces puede ganar la curiosidad de sa­ber lo “que dirán del futuro los signos del horóscopo”; pero lo único que se conseguiría es poner el mayor tesoro, la vida, en manos de suposiciones tan genéricas y ambiguas.

Para recordar…

Dios ha dispuesto que el hombre se valiera de los astros para medir las es­taciones, días y años (Gn 1, 14). No indica que debemos buscar en ellos una guía para tomar decisiones y ha­cer evaluaciones en nuestra vida per­sonal; para esto tenemos la Palabra de Dios. Confiamos en que Dios tiene el control y que nos ha dado inteligencia y capacidad para afrontar las situacio­nes de la vida diaria. “Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus sendas” (Pr 3, 5-6).

Semana Vocacional anima a los jóvenes a construir su proyecto de vida

Fotos: Seminario Mayor San José de Cúcuta

El domingo 8 de mayo se celebró la quincuagésima novena Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, bajo el lema: “Llamados a edificar la familia humana”, propuesta del Papa Francisco para “reflexionar sobre el amplio significado de la “vocación”, en el contexto de una Iglesia sinodal que se pone a la escucha de Dios y del mundo”.

En el marco de esta celebración, la Diócesis de Cúcuta dio apertura a la Semana Vocacional 2022: “Jesús es mi Pastor, ¡sigamos adelante!”, cuya agenda desarrolló la comisión diocesana de pastoral vocacional.

Del 8 al 14 de mayo, la comisión anima a todas las vocaciones a seguir adelante, fortaleciendo el espíritu misionero, asimismo invitando a los jóvenes a descubrir el llamado que el Señor le hace a cada uno. Con visitas a las comunidades parroquiales y “toma a los colegios”, los seminaristas del Seminario Mayor San José de Cúcuta, guiados por el presbítero Héctor David Molina Cárdenas, estuvieron anunciando a Jesucristo y compartiendo su experiencia de formación al sacerdocio con cientos de jóvenes de Cúcuta y el área metropolitana.

Comprendiendo que las vocaciones no son solo religiosas y que el Señor llama a cada quien por su nombre (Cf. Is 43, 1) para que lleven la alegría del Evangelio (Cf. Rom 10, 15) en medio de todas las realidades, los seminaristas estuvieron suscitando en los estudiantes, la curiosidad por “salir de la zona de confort” y asumir que la juventud “está llamada para cosas grandes y maravillosas, como futuro de la Iglesia y la vida en sociedad”, así lo expreso el seminarista Víctor Alfonso Noriega Portillo, desde el colegio Municipal María Concepción Loperena, el día miércoles 11 de mayo, donde junto al seminarista Brayan Camilo Muñoz Ordóñez, realizaron la visita a los estudiantes de décimo y once grado, a quienes animaron a construir su proyecto de vida, para responder a la misión que el Señor les ha encomendado.

Por su parte, los seminaristas Johan Camilo Bernal Paba y Cristian Ibarra Ropero, invitaron a los estudiantes de las instituciones educativas Cristo Obrero y Buenos Aires (barrio La Ermita) a preguntarse: “¿cómo me veo en unos años?”, para poder responder al llamado de Dios, y desde la vocación que tomen, puedan evangelizar y extender el Reino de Dios por toda la tierra, desde su vocación personal, porque “evangelizar es conocer, amar y servir a los demás”, aseguró Ibarra.

Episcopado de la Provincia Eclesiástica de Nueva Pamplona busca fortalecer el compromiso pastoral

Foto: Centro de Comunicaciones de la Diócesis de Cúcuta

Los prelados que hacen parte de la Provincia Eclesiástica de Nueva Pamplona, estuvieron los días 10 y 11 de mayo, reunidos en fraterna comunión, con el objetivo de estrechar y fomentar vínculos entre las jurisdicciones y, asimismo, fortalecer los compromisos pastorales que abarcan desde el campo evangelizador, hasta la situación social del país.

Monseñor Jorge Alberto Ossa Soto, Arzobispo de Nueva Pamplona y metropolitano de la Provincia; Monseñor José Libardo Garcés Monsalve, Obispo de la Diócesis de Cúcuta; Monseñor Israel Bra­vo Cortés, Obispo de la Diócesis de Tibú; Monse­ñor Jaime Cristóbal Abril González, Obispo de la Diócesis de Arauca;Monseñor Luis Gabriel Ramírez Díaz, Obispo de Ocaña, tuvieron un encuentro el martes 10 de mayo con el gobernador de Norte de Santander, Silvano Serrano Guerrero, a quien le manifestaron los principales temas que les preocupan de sus regiones.

Durante el miércoles 11 de mayo, en la casa episcopal de la Diócesis de Cúcuta, se realizó la reunión ordinaria de Obispos de la Provincia; el Arzobispo de Nueva Pamplona manifestó que, esta es una ocasión para robustecer la labor de la Iglesia, que contribuye a la construcción de una sociedad mejor. Otros de los temas tratados fueron la preparación para la próxima Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal, y el congreso evangelizador que se va a llevar a cabo en la ciudad de Barranquilla en el mes de agosto.

Encuentro de pastoral familiar: “El amor como semilla”

Fotos: Centro de Comunicaciones de la Diócesis de Cúcuta

La comisión diocesana de pastoral familiar, animada por el presbítero Luis Eduardo Álvarez Díaz, continúa fortaleciendo la presencia de la comisión en cada una de las parroquias. Los encuentros se realizan por decanatos, tal como sucedió el pasado sábado 7 de mayo en la parroquia Sagrada Eucaristía, donde se dieron cita tres parejas por parroquia, del decanato Asunción de María.

El encuentro estuvo dirigido por el diácono Yessid Fernando Rubio Rolón, quien explicó que se dio continuidad al tema del amor, cuyo contenido se ha venido estudiando con anterioridad. “El amor se debe cultivar desde cada realidad y a la luz del amor de Dios, que todo lo transforma”, señaló el diácono, y agregó que “el amor se encarna en la familia, cuyos frutos se evidencian en cada miembro del hogar”.

Edna Margarita Pérez Arévalo, fiel laica que hace parte de la comisión, expuso desde su profesión de psicóloga: la importancia del amor como semilla que, desde el ejemplo del amor de Dios, fortalece la dinámica de las familias.

Obispo de Cúcuta inicia recorrido para conocer los distintos procesos que se llevan en beneficio de los adolescentes y jóvenes en drogadicción

Fotos: Centro de Comunicaciones de la Diócesis de Cúcuta

Monseñor José Libardo Garcés Monsalve, Obispo de la Diócesis de Cúcuta, tuvo en la mañana de este viernes 6 de mayo, un encuentro fraterno y espiritual con las directivas y pacientes del Hospital Mental Rudesindo Soto, con el objetivo de conocer las distintas iniciativas tanto público como privadas que hay en la ciudad, respecto al trabajo con personas adictas; de manera que, la Iglesia Católica presente en Cúcuta, basándose en estas experiencias, pueda plantear su proceso de ayuda a jóvenes y adolescentes bajo el flagelo de las adicciones, los cuales serán beneficiados con el fruto de la Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes (CCCB) 2022.

La visita inició con la Sagrada Eucaristía, presidida por Monseñor y concelebrada por los sacerdotes William Aguilar Vargas, Vicario General; Héctor David Molina Cárdenas, delegado diocesano para la pastoral de adicciones y drogodependencia; Félix Ramón Celis Gómez, párroco de Nuestra Señora de las Angustias; y Pedro Orlando Mora Robayo, adscrito a la misma parroquia. En la celebración eucarística participaron los funcionarios del Hospital, pacientes y los usuarios del programa de rehabilitación.

De acuerdo con el objetivo de la CCCB 2022, con el fruto recaudado se espera crear un centro de ayuda integral para los adolescentes y jóvenes sumidos en las adicciones, y una vez esta obra sea una realidad, seguirla sosteniendo de manera permanente. Por ello, el Obispo de Cúcuta ha iniciado este recorrido, para conocer de primera mano cómo se trabaja con esta población en la ciudad, cómo vincular a la Iglesia y poder replicar estas acciones en la nueva obra, “para poder encontrar a quien se ha perdido y así camina juntos en el Nombre del Señor”, expresó Monseñor, quien en el contexto del Sínodo de la sinodalidad, les manifestó a los jóvenes que es muy importante que escuchen a sus padres, porque «ellos tienen una palabra de orientación, corrección y ayuda, y es ahí donde está la voz de Dios», por otra parte, la escucha a los profesionales que los atienden, porque «es la voz del Espíritu Santo que los anima a que se levanten».

Beneficiarios de la Casa de Paso ‘Divina Providencia’ reciben implementos personales

Fotos: Centro de Comunicaciones de la Diócesis de Cúcuta

La caridad de Cristo se hace presente diariamente entre los migrantes venezolanos y colombianos retornados a través de la Diócesis de Cúcuta y su trabajo pastoral y evangelizador en la Casa de Paso ‘Divina Providencia’, donde se donan diariamente hasta 600 raciones de comida caliente.

A la asistencia alimentaria se suman las brigadas de salud y la entrega de otras ayudas materiales, que suplen algunas de sus necesidades básicas; en este contexto, el jueves 5 de mayo, beneficiarios previamente censados acudieron a la Casa de Paso, donde se entregaron: 200 pantuflas por parte de la Fundación Banco de Alimentos de la Diócesis de Cúcuta; 250 jabones de baño, que aportó la Casa de Paso ‘Divina Providencia’; y 600 tapabocas de tela que confeccionaron los aprendices (ahora graduados) del proyecto ‘Medios de vida sostenible’, quienes también son migrantes y retornados.

En este día estuvieron presentes el coordinador de la Casa de Paso, el padre Freddy Martín Celis Celis; Walter Antelís, coordinador de ‘Medios de vida sostenible’; y Monseñor José Libardo Garcés Monsalve, Obispo de la Iglesia Particular de Cúcuta, quien le manifestó su cercanía a todas las personas que allí reciben todo este apoyo material y espiritual, asegurándoles que la Iglesia Católica seguirá buscando la manera de atenderlos día a día.

Sacramentales (II parte)

Por: Pbro. Víctor Manuel Rojas Blanco, párroco de Santa Laura Montoya

Siguiendo con la línea del anterior artículo, a continuación la información complementaria:

Agua

En hebreo, la palabra “agua” se usa siempre en plural (“ma­yim”). El agua era de gran valor en el Oriente, y se apreciaba mucho el de manantial o fuente, corriente o viva (Gn 26, 19-22; Pr 5, 15). El agua tiene en la Biblia muchos sentidos, desde la primera página del Génesis (aguas-caos de Gn 1, 1-2) hasta la culmina­ción de la historia y la llegada de la nueva Jerusalén, con las aguas de vida que brotan del trono de Dios en Ap 22, 1-2. El agua en el Antiguo Testamento se convierte en señal de bendición di­vina para los que sirven con lealtad a Dios (Sal 133, 3).

En el Nuevo Testamento, el agua se empleaba en múltiples purificaciones externas, pero con un simbolismo de limpieza espiritual: se emplea para lavarse las manos como signo de ino­cencia (Mt 27, 24). Jesús, en las bodas de Caná, cambia el agua de las purifi­caciones judaicas en el vino generoso del amor mesiánico. Él se llama asi­mismo agua viva (Jn 4, 10.13s); quien cree en Él, se convertirá asimismo en fuente de vida (Jn 7, 37). También se utiliza el lenguaje simbólico del agua para referirse al Espíritu Santo, pues el que cree en Cristo de su interior corre­rán ríos de agua viva (Jn 7, 38). Juan bautizaba en agua, pero el que venía tras él bautizaría en Espíritu Santo y fuego (Mt 3, 11).

Uso litúrgico en la Iglesia: El agua bendita es un sacramental, instituido por la Iglesia, y usada con fe y devoción, purificando al cristiano de sus faltas veniales. Las bendiciones El agua bendita es un sacramental, instituido por la Iglesia, y usada con fe y devoción, purificando al cristiano de sus faltas veniales. Las bendiciones de personas y de cosas van acompa­ñadas de algunos signos, y los princi­pales son la imposición de manos, la señal de la cruz, el agua bendita y la incensación (Bendicional 26). El agua bendita es constituida por la bendición del sacerdote o del diácono (ib. 1224- 1225), y como todos los sacramenta­les, “tiene como objetivo principal a glorificar a Dios por sus dones, impe­trar sus beneficios y alejar del mundo el poder del maligno” (ib.11).

Prevé este rito (para el acto peniten­cial) que una vez bendecida el agua, el sacerdote se rocía a sí mismo con el hisopo y puede luego recorrer la igle­sia para la aspersión de los fieles.

La bendición del agua fuera de la celebración de la Misa es dispues­ta en el Bendicional según su orden propio: signación trinitaria, saludo, monición, lectura de la Palabra divi­na, oración de bendición, aspersión y despedida.

Sal

El cloruro de sodio (sal común) se encuentra en el agua de mar o en los yacimientos subterráneos o superficia­les, y se usa para conservar diversas sustancias y para dar sabor.

En el pasado, cuando la refrigeración y muchos otros métodos modernos que se usan ahora para conservar ali­mentos no se conocían, esta era de mucho valor, y su estima aumentaba por sazonar los sacrificios (Lv 2, 13; Ez 43, 24).

Desde un sentido espiritual se puede pensar que nuestras ofrendas y bue­nas obras, deberán espiritualmente llevar siempre sal, lo que significa que deberán estar limpias de la co­rrupción.

Usted sabía que… La palabra salario proviene de las cantidades de sal que se entregaban como paga a los legionarios romanos. Por su utilidad para la subsistencia diaria, la sal era considerada de gran valor.

Uso litúrgico en la Iglesia: La sal tuvo desde los tiempos más re­motos un carácter sagrado y religioso. El profeta Eliseo la empleó para hacer agradables las aguas de un pozo (2 R 2, 19ss). En Mt 5, 13 la sal simboliza sabiduría, aunque quizás originalmen­te tuvo una significación de exorcis­mo. Su uso en la Iglesia pertenece ex­clusivamente al rito romano. El ritual conoce dos tipos de sal para propósi­tos litúrgicos: la sal bautismal y la sal bendita.

La primera, purificada y santificada por oraciones y exorcismos especia­les, se daba al catecúmeno antes de entrar a la iglesia para el bautismo. La otra sal es exorcizada y bendecida en la preparación de agua bendita antes de la Misa Mayor del domingo y para uso de los fieles en sus casas.

Aceite

Es ungüento, liquido grasoso que se obtenía machacando o moliendo olivas o mirra. El aceite más común y más utilizado en tiempos bíblicos es el de oliva. En la antigua Palestina el aceite se obtenía de las aceitunas (Lv 24, 2). Se usaba en la preparación de los ali­mentos (1 Re 17, 12,13), como com­bustible para las lámparas (Ex 25, 6; Mt 25, 3-4), como bálsamo para tratar llagas y heridas (Is 1, 6) y para ungir el cuerpo (2 S 12, 20; 14, 2). Poner aceite sobre una persona, por indicación de Dios, aparentemente era un símbolo de la infusión del Espíritu Santo (1S 10, 1.6; 16,13). El aceite santo de la unción (En hebreo shemen hamishjâh, Ex 30, 22-25) se usaba para consagrar los elementos utilizados con propó­sitos religiosos, como el tabernáculo y sus muebles (Vv. 26-29), y para la consagración de los sacerdotes (Ex 29, 7; 30, 30; Lv 8, 10-12; etc.). Ese aceite santo no se debía preparar ni usar para propósitos seculares (Ex 30, 31-33).

Son diferentes y las referencias de aceite en la Biblia, como las mencio­nadas. ¿Qué es ungir? Acto de derramar aceite sobre una persona o un objeto (Gn 28, 18). El propósito de la unción sagrada era dedicar el objeto o la persona a Dios. Los sacerdotes (Ex 28, 41; Ex 29, 7), profetas y reyes (1R 19,15-16) eran ungidos y llamados ungidos (Lv 4,3.5; 4,16; 1S 2,10; 1Cr 16,22). Ungir la cabeza de un invitado con aceite era señal de gran cortesía (Lc 7,46).

El aceite utilizado para ungir, se en­cuentra mencionado 20 veces en las Sagradas Escrituras. Fue utilizado en el A. T. para verter sobre la cabeza del Sumo Sacerdote y a sus descendientes y rociar el Tabernáculo y sus muebles para marcarlos como santos y aparta­dos a Yahvé (Ex 25, 6; Lv 8, 30; Nm 4, 16).

Sólo cuatro pasajes del N. T. se refieren a la práctica de ungir con aceite y nin­guno de ellos ofrece una explicación para su uso. Se pueden sacar conclu­siones del contexto. En Marcos 6, 13 los discípulos ungen a los enfermos y los sanan. En Lucas 7, 46 María unge los pies de Jesús como un acto de ado­ración. En Santiago 5, 14 los ancianos de la iglesia ungen a los enfermos con aceite para sanar. En Hebreos 1, 8-9 Dios dice a Cristo al regresar Él triun­falmente al cielo, “Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo…’ y Dios unge a Jesús “con oleo de alegría”.

¿Deberían los cristianos usar el aceite de la unción hoy? No hay nada en las Escrituras que mande o incluso su­giera que deberíamos usar un aceite similar hoy en día, pero tampoco hay nada que lo prohíba. El aceite se uti­liza a menudo como un símbolo del Espíritu Santo en la Biblia que sana las heridas (Sal 23, 5, Is 1,6) y en la parábola de las vírgenes prudentes e insensatas (Mt 25, 1-13).

Uso litúrgico en la Iglesia: Son 3 tipos de aceite utilizados, cono­cidos como los oleos santos. 1. El san­to Crisma, usado para ordenaciones, confirmaciones, bautizos y consagra­ciones de altares e iglesias. 2. El óleo de los catecúmenos, usado para ungir a los que están preparándose para el bautismo. 3. El óleo de los enfermos, usado en el sacramento de la unción de los enfermos. Estos óleos los con­sagra el obispo de cada diócesis en la Misa Crismal, que celebra en su cate­dral, usualmente el Jueves Santo por la mañana. Luego, son distribuidos a las parroquias de su jurisdicción.

Con 112 graduandos finaliza cuarto curso de ‘Medios de vida sostenible’

El proyecto ‘Medios de vida sostenible’ de la Diócesis de Cúcuta, que capacita a migrantes venezolanos y colombianos retornados en modistería, confección y costura básica, graduó su cuarta promoción, gracias al apoyo de Adveniat.

Fotos: Centro de Comunicaciones de la Diócesis de Cúcuta

El pasado sábado 30 de abril se realizó la ceremonia de graduación, donde 112 graduandos recibieron de manos del Obispo de esta Iglesia Particular, Monseñor José Libardo Garcés Monsalve, el diploma que certifica que cumplieron satisfactoriamente las 160 horas del curso, en las instalaciones del Centro de Formación Beato Luis Variara.

Monseñor aseguró que son muchas “cabezas de hogar”, las personas que han aprovechado la oportunidad de recibir una formación adecuada, y que hoy día les permiten tener su propio emprendimiento o mejores posibilidades laborales.

Por su parte, Walter Antelís, coordinador del proyecto, manifestó que esta iniciativa “ha revolucionado” la visión de muchos migrantes, quienes encontraron en la Iglesia Católica que peregrina en la jurisdicción eclesiástica de Cúcuta, el apoyo necesario para “resarcir sus sueños” y buscar la mejor manera de llevar el sustento a sus hogares.

Con esta cuarta promoción, ya son 320 los beneficiarios de ‘Medios de vida sostenible’; en esta ocasión, se graduaron 112 personas, de las cuales seis fueron hombres, que se animaron a instruirse en el arte de la modistería.