“Escuchar con los oídos del corazón”

Mensaje del Papa Francisco para la 56° Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

Hoy 29 de mayo se celebra la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales en su versión número cincuenta y seis, ocasión donde el Papa Francisco insta a los medios de comunicación a poner a la persona en el centro y no a los intereses de las partes. En su mensaje, el Papa subraya la importancia de la escucha para promover una buena comunicación a todos los niveles. Esta necesidad es aún más apremiante en un momento, marcado por la pandemia, en el que crece la necesidad de la gente de ser escuchada.

«Tenemos dos oídos y una sola boca, porque debemos escuchar más y hablar menos». Esta célebre expresión atribuida al historiador Plutarco y al filósofo Zenón de Cizio, está bien relacionada con el mensaje del Papa para la Jornada de las Comunicaciones Sociales de este año, que se centra precisamente en la escucha. Este es un tema que el Pontífice ha señalado repetidamente como central para los profesionales de la información, pero que ahora se hace aún más urgente, en una época marcada por la pandemia en la que el distanciamiento y el aislamiento social no han hecho sino aumentar la necesidad de escucharse a sí mismo y a los demás.

Por tanto, ha crecido aquel «deseo ilimitado de ser escuchado» evocado por el psiquiatra Eugenio Borgna hace varios años: “La escucha exige silencio. No puedes escuchar realmente si el ruido tapa la voz de la persona que te habla”. Fue el 21 de abril de 2020, en pleno confinamiento, cuando el Papa dijo en la misa de la mañana en Santa Marta: «En este tiempo hay tanto silencio. También se puede escuchar el silencio. Que este silencio, un poco nuevo en nuestras costumbres, nos enseñe a escuchar, nos haga crecer en la capacidad de escucha». Una capacidad, «un arte» como hubiera dicho Goethe, del que se sigue sintiendo la necesidad.

La manifestación citada anteriormente, que se remonta a más de dos mil años, subraya cómo esta necesidad de dar cabida a la escucha paciente, a veces laboriosa, de los demás ha acompañado siempre el camino de la humanidad. Primero escucha, luego habla. Esto es aún más cierto cuando se escucha al otro.

Shemá Israel, «Escucha, Israel»: el comienzo del primer mandamiento de la Torah -observa el Papa en el mensaje- «se reitera continuamente en la Biblia, hasta el punto de que San Pablo dirá que «la fe viene de la escucha» (Rom 10, 17). La iniciativa, en efecto, es de Dios que nos habla, al que respondemos escuchándole. Por lo tanto, la escucha conlleva natural e inevitablemente el tema del encuentro. Se trata de una cuestión crucial en la vida del hombre, que en la era de los medios sociales cada vez más omnipresentes, la desintermediación digital y la llegada de la inteligencia artificial se ha enriquecido con significados y desarrollos especialmente complejos.

Entonces, ¿qué pueden hacer los medios de comunicación, o más bien los operadores de la información, para responder a este «desafío» de la escucha, en un contexto tan fluido y sujeto a rápidos y a menudo turbulentos cambios de dirección? La «brújula» que el Papa ofrece para orientarse es básicamente sencilla: la persona (palabra mencionada seis veces en el documento).

De hecho, si en el mensaje del año pasado animaba a los periodistas a ir a ver las historias de la gente allí donde están -a «gastar las suelas de los zapatos»- este año subraya que «para ofrecer una información sólida, equilibrada y completa es necesario haber escuchado largo y tendido». El Papa propone una especie de terapia de escucha también para curar esos males de la información que él mismo ha denunciado repetidamente. Escuchar quiere decir escuchar a hurtadillas «explotando a los demás en nuestro propio beneficio», advierte en este mensaje. Y con sensibilidad periodística, el Santo Padre señala que «para contar un hecho o describir una realidad en un reportaje, es imprescindible haber sabido escuchar, dispuesto también a cambiar de opinión, a modificar la hipótesis inicial».

No faltan las experiencias positivas. Desde programas de radio que escuchan el malestar de los jóvenes, hasta periódicos locales (la experiencia local es fundamental) que sirven de megáfono para los que no tienen voz, pasando por «experimentos sociales» en el ámbito de la comunicación digital donde la creatividad encuentra espacios inexplorados.

No menos significativo, como subrayó Noel Curran, director general de la ‘European Broadcasting Union’ (EBU – Unión Europea de Radiodifusión), en una entrevista con los medios de comunicación del Vaticano, es el renovado protagonismo del servicio público de radiodifusión, que está llamado, por su propia naturaleza y estatuto, a escuchar las necesidades de las personas y las comunidades. Durante la pandemia, el jefe de la EBU está convencido de que los medios públicos «se han convertido en un portal para la población». El Papa pide a los medios de comunicación, como a cada uno de nosotros (porque todos somos comunicadores), que vuelvan a poner a la persona al centro. Y apostar por la relación que siempre comienza inclinando el «oído del corazón», para hacernos cercanos a quienes encontramos en la encrucijada de nuestra existencia.

Tomado de: vaticannews.va

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Domingo de la Ascensión: Seremos glorificados en Jesucristo Resucitado

Por: Seminarista Víctor Alfonso Noriega Portillo

Durante cuarenta días, después de su triunfante Resurrección de entre los muertos, y de haber devuelto al género humano la relación filial con Dios Padre, perdida por el pecado de Adán y Eva; el Señor Jesús se aparece constantemente a sus discípulos para culminar su misión y enviarles a predicar la “buena nueva a todo el mundo” (Cf. Mc 16, 15).

“Si por un hombre entró la muerte a la humanidad, por un hombre gozamos de la vida eterna”

La misión de Jesucristo en la tierra buscaba que el hombre, alejado de Dios por el pecado, participara de la gloria divina; y a lo largo de la historia de salvación, Dios suscitó en el corazón de los hombres y mujeres la necesidad de volver a su estado natural -la santidad-; pero por la concupiscencia nos desviábamos de su voluntad y nos extraviamos, rechazando el querer divino. Ya que fue la humanidad quien pecó y decidió romper la relación con Dios, era necesario que la misma humanidad se redimiera, es por eso que Dios Padre en el acto de amor supremo, envío a su Hijo Único para que, mediante la kénosis se hiciera hombre, y así, ahora Dios hecho hombre verdadero, redimiría a la humanidad, “pues, como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de justicia de uno solo procura toda la justificación que da la vida” (Rm 5, 18).

El Papa emérito Benedicto XVI nos dice que “La Ascensión del Señor marca el cumplimiento de la salvación iniciada con la Encarnación” (Regina Coeli, domingo 20 de mayo de 2012); Jesucristo no renuncia a la naturaleza humana luego de su muerte en la Cruz, sino que la glorifica; le devuelve a la humanidad su estado natural, el ser creados a imagen y semejanza de Dios. Él, sentado a la diestra de Dios Padre, y nos muestra nuestro fin último: “la participación en la vida divina”.

Somos llamados a vivir en la tierra como ciudadanos del Cielo

“Galileos, ¿Por qué permanecen mirando al cielo? Este Jesús, que de entre ustedes ha sido llevado al Cielo, volverá así tal cual como le han visto marchar” (Hch 1, 11). El Señor ha instituido la Sagrada Eucaristía como “Pignus futurae gloriae” (prenda de la gloria futura), para que nosotros experimentemos el gozo de sentirnos en su presencia y ofrezcamos alabanzas a Dios Padre; el cielo y la tierra se unen en adoración y vemos realizado nuestro fin último, ser unos en Dios; eso ya es vida eterna. El acontecimiento de la Ascensión del Señor, no termina con el “pueden ir en paz” de la solemnidad; sino que es una invitación a una vida en esperanza, así como Jesucristo en cuerpo glorioso asciende, nosotros iremos con Él a la gloria del Padre celestial. No podemos ser simples espectadores de la gloria de Dios, de eso no se trata la esperanza; la comunicación de la vida eterna que Jesús nos dio, debe sacarnos a nosotros de nuestras realidades; el cristiano como lo dice el Papa Francisco no se apoltrona, sino que se pone en camino, comunicando a los demás con valentía y sin temor las maravillas de Dios, viviendo desde ya como ciudadanos del cielo. En todos los ambientes existenciales debemos anunciar al Señor; que nuestro testimonio de vida exprese “la vida en Cristo”; la vivencia de las virtudes cristianas, acompañados del obrar conforme a la moral, ayudan al crecimiento del Reino de Dios en la tierra. No se concibe un cristiano católico, cuyo fin es la vida eterna, que este a favor del aborto o la eutanasia; así como tampoco se comprende que no se obre de conformidad con la justicia y la búsqueda del bien común; a propósito de las próximas elecciones presidenciales, un católico que vive con la esperanza de la vida eterna, debe procurar que ya desde nuestra sociedad se comiencen a dar vestigios de esa vida, por ende no debemos vender nuestra conciencia, como tampoco elegir mandatarios que buscan imponer leyes contra los principios evangélicos. La Ascensión del Señor es el último acto de liberación del pecado, y con ella se proclama la eternidad del hombre completo; el hombre debe poner su mirada en el infinito, como dice el Papa Francisco: “la Ascensión dirige nuestra mirada hacia lo alto, más allá de las cosas terrenales”, y nos invita a salir de nuestro comportamiento de pecado y muerte. No nos contentemos con una vida sin Dios, pues debemos vivir como Cristo vivió, y después de la resurrección, Él nos llevará al cielo para que seamos entregados al Padre celestial -¡que majestuoso misterio!-.

Diócesis de Cúcuta fue el escenario para desarrollar el ‘Encuentro de frontera con Venezuela

Las Pastorales Sociales de las Diócesis de: Cúcuta, Nueva Pamplona, Ocaña, Tibú, Arauca, Riohacha, junto con equipos regionales del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) y bajo la organización del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana (SNPS), se reunieron los días 23 y 24 de mayo en las instalaciones de la Fundación Pía Autónoma Asilo Andresen de la Diócesis de Cúcuta, para desarrollar el ‘Encuentro de frontera con Venezuela’, con el objetivo de socializar las acciones estratégicas de incidencia que, como Iglesia Católica se están tomando en el contexto actual de migración, en pro de la dignidad humana.

Foto: Centro de Comunicaciones de la Diócesis de Cúcuta

El día martes 24, se realizó una rueda de prensa, presidida por el padre Rafael Castillo Torres, director del SNPS, acompañado por los sacerdotes Abimael Bacca Vargas, director de la Pastoral Social de Cúcuta, y el director de la Pastoral Social de la Diócesis de Arauca, el padre Laureano Daza Nieto; allí se dio a conocer a la opinión pública el comunicado oficial con los resultados de estas jornadas de intercambio de experiencias, diálogo y compromiso por el bien común.

La participación en la vida política es una obligación moral

El pueblo colombiano está llamado mañana a ejercer su derecho al voto, esta intervención en la política del país es también un deber ciudadano; participar en la vida política, cívica y comunitaria del país, está consagrado en la Constitución Política de Colombia (artículos 95 y 103). Por ende, en este domingo 29 de mayo, todos los fieles bautizados y ciudadanos están invitados a sufragar en los comicios presidenciales.

Es también una exhortación que realiza la Iglesia Católica, para que todos pensando en el bien común, puedan elegir con responsabilidad, siendo el voto “la herramienta sin violencia más poderosa que tiene una sociedad democrática para determinar su futuro”, así lo consignaron los Obispos del país a través de un comunicado, donde manifestaron la importancia de participar “activa y conscientemente en los comicios”.

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Apariciones de la Virgen María

Por: Pbro. Víctor Manuel Rojas Blanco, párroco de Santa Laura Montoya

Imagen: Centro de Comunicaciones de la Diócesis de Cúcuta

En la Iglesia Católica, la vene­ración de María, madre de Je­sús, abarca varias advocaciones marianas que incluyen oración, actos piadosos, artes visuales, poesía y mú­sica. Los Papas han alentado estas prácticas, al mismo tiempo que han tomado medidas para reformar algu­nas de sus manifestaciones. La Santa Sede ha insistido en la importancia de distinguir “la verdadera devoción de la falsa, y la auténtica doctrina, de sus deformaciones por exceso o defec­to”. Hay muchos más títulos, fiestas y prácticas marianas venerativas en­tre los católicos romanos que en otras tradiciones cristianas occidentales. El término Hyperdulía indica la venera­ción especial debida a María, mayor que la dulía ordinaria por otros san­tos, pero completamente diferente a la latría debida solo a Dios.

Las apariciones marianas son las manifestaciones de la Virgen María ante una o más personas, en un lu­gar y tiempo histórico determinado. Algunas han sido reconocidas por la Iglesia Católica. Dichas apariciones en algunos casos han dado origen a lugares de culto o peregrinación co­nocidos como santuarios marianos, algunos de ellos muy famosos. Otras han inspirado la creación de órdenes religiosas (Orden de los Carmelitas, Orden de los Mercedarios, Orden de las Concepcionistas, entre otras). Las “apariciones” o manifestaciones de la Virgen María son fenómenos que han sucedido a lo largo de la historia. La Iglesia Católica ha reconocido muy pocas, y aún estas son consideradas “revelaciones privadas”, dejando a los fieles en libertad de creer en ellas o no.

¿Cuáles son reconocidas por la Iglesia y las más conocidas? 

40 d.C., Aragón, España. Virgen del Pilar. Vidente: Santiago Apóstol.

1531 d.C., Guadalupe, México. Nuestra Señora de Guadalupe. Vi­dente: San Juan Diego.

1830., Rue du Bac, París, Francia. Nuestra Señora de la Medalla Mi­lagrosa. Vidente: Santa Catalina La­bouré. Aprobación en 1930.

1846., La Salette, Francia. Nuestra Señora de La Salette. Videntes: Me­lanie C. y Maximin G. Aprobada en 1851.

1858., Lourdes, Francia. Nuestra Señora de Lourdes. Vidente: Santa Bernardette Soubirous. Aprobada en 1862.

1876., Pellevoisin, Francia. Nuestra Señora del Carmelo. Vidente: Este­lla Fuguette. Aprobada en 1983.

1917., Fátima, Portugal. Nues­tra Señora de Fátima. Vi­dentes: Sor Lucía, Beatos Jacinta y Francisco Martto. Aprobada en 1930.

1932., Beauraing, Bélgica. Madre de Dios. Videntes: 5 niños. Aprobada en 1949.

1933., Banneux, Bélgica. Virgen de los Pobres. Vidente: Mariette Beco. Aprobada en 1942.

1953., Siracusa, Italia. Nuestra Se­ñora de las Lágrimas. Lacrima­ción reconocida el 12 de diciembre, 1953.

Aún no aprobada: Reina de la Paz, Medugorje, Bosnia.

¿Por qué la Iglesia debe aprobar su veneración?

La posición oficial de la Santa Sede es que, si bien la Congregación para la Doctrina de la Fe ha aprobado al­gunas apariciones de la Virgen María, de las más de 400 peticiones, los ca­tólicos romanos en general no están obligados a creerlas. Sin embargo, muchos católicos expresan su fe en las apariciones marianas. Esto ha in­cluido Papas, por ejemplo: Pío XII, Juan XXIII, Pa­blo VI y Juan Pablo II han apoyado la apa­rición de Nuestra Señora de Fátima como sobrenatu­ral. El Papa Juan Pablo II profesaba una devoción muy fuerte a Fátima y reconoció que esta advocación que le salvó la vida después de que le dispa­raran en Roma el día de la fiesta de Nuestra Señora de Fátima en mayo de 1981. Donó la bala que lo hirió ese día al santuario católico romano en Fátima Portugal.

Las aprobaciones de las apariciones de la Virgen María en determina­dos lugares, pretende pues fomen­tar su devoción especial y verdadera (Hyperdulía) manteniendo la autén­tica doctrina de acuerdo al Evange­lio y la Revelación; y evitando todo exceso. Siempre la Virgen María con sus apariciones busca que los creyen­tes dirijan su fe, mirada y actuar hacia Jesucristo, su hijo vivo y Resucitado, para que la con­versión en sus vidas sea una reali­dad concreta. La devoción y el cono­cimiento de la Virgen María lleva a un conocimiento más amplio sobre el Hijo de Dios.

Pasos para la aprobación de apa­riciones marianas desde 1978 pro­puesta por la Congregación para la Doctrina de la Fe

  1. Investigar los hechos

Primero debe haber alta probabilidad de que sucedió algo milagroso. Entre­vistan a los testigos y visitan el lugar donde ocurrió. Deben responder a la pregunta ¿Qué cree la gen­te sobre lo que sucedió? Si nadie cree que ocurrió un milagro, ahí terminan la in­vestigación.

Tienen que con­firmar que los testigos son estables mentalmente, honestos, sinceros, conducta intachable, estar en comu­nión y ser obedientes a la Iglesia. Los efectos de la visión deben ser posi­tivos espiritualmente. Si algo mila­groso en efecto sucedió, pero no los hace más caritativos, no vale la pena promoverlo.

Antes de avanzar al siguiente paso, deben asegurarse que la aparición y mensaje están libres de: cualquier error evidente en los hechos del even­to y en la doctrina; evidencia de cual­quier búsqueda obvia de ganancia monetaria, actos gravemente inmo­rales cometidos por el sujeto o cual­quier trastorno psicológico.

  1. Observar las prácticas de los devotos

Si no hay razones obvias para des­continuar la investigación y discerni­miento, la Iglesia permite la devoción al público. Esta no promueve la prác­tica, sólo permite que se siga su curso natural. En caso de que la devoción desaparezca, no hay razón para seguir con la investigación. Pero, si descu­bren que promueve efectos espiritua­les negativos o es causa de problemas para la Iglesia, será prohibida dicha devoción. Si el fervor a esa prácti­ca aumenta las virtudes de quienes son devotos probablemente hay algo bueno en ella, entonces el Obispo de la diócesis, habiendo consulta­do a la Conferencia Nacional de Obispos, determina si hay suficiente evidencia para tomar una decisión y dar inicio al úl­timo paso.

  1. Emitir el juicio

En este punto el Obispo declara la devoción falsa o verdadera. Primero autoriza la veneración local, luego pe­regrinaciones públicas y por último veneración pública. Pero, la Santa Sede puede también participar y aprobar­la como veneración litúrgica genera­lizada. Por ejemplo, las veneraciones litúrgicas generalizadas: Guadalu­pe, Medalla Milagrosa, La Salette, Lourdes, Knock y Fátima.

No basta con que alguien diga que la vio para que la Iglesia la apruebe. Pues se busca salvaguardar la fe del pueblo creyente y evitar la proliferación de advocaciones que contradigan las enseñanzas de la Iglesia.

Todas estas apariciones han veni­do para confirmar lo que ya fue re­velado por Dios y no a traer nuevos mensajes, ya que como menciona la Constitución Dogmática de la Divi­na Revelación, ‘Dei Verbum’: “La economía cristiana, por tanto, como alianza nueva y definitiva, nunca ce­sará, y no hay que esperar ya ninguna revelación pública antes de la glorio­sa manifestación de nuestro Señor Je­sucristo” (DV #4).

Ninguna aparición o mensaje que vengan de Dios, querrán revelar algo que no esté en las Sagradas Escrituras o no pueda ser fundamentado en el de­pósito de la fe. Sin embargo, la Iglesia deja la puerta abierta a la posibilidad de que Dios pueda seguir hablándo­nos sobrenaturalmente, reiterando y recordándonos lo que ya nos enseñó.

¿Cuál es el sentido para la vida cristiana?

Foto: Colprensa

María ha servido a Dios como puen­te para caminar entre nosotros hacia la persona de Jesús: ha sido el único instrumento posible del que podía va­lerse, pues ella era la única creatura sin pecado, la única estación por don­de Dios podría comunicarse. Por lo mismo, Ella es la primera interesada en que todos conozcan a su Hijo, Ella ahora quiere ser otra vez un camino, de los hombres a Dios a través de su Hijo, pues en la Cruz, Cristo la nom­bró Madre de todos nosotros. No es objeto de adoración, que en sí se debe sólo a Dios, sino de especial venera­ción y de cariño por ser la mamá de Jesús y también de todos.

Cuando la Virgen se aparece en algún lugar, se produce invariablemente un mismo milagro, y es que al lugar acu­de un numeroso grupo de gente que automáticamente empieza a rezar el Santo Rosario. Allí reza todo el mun­do, los que habitualmente lo hacen y, sobre todo, los que nunca rezan.

Si las apariciones de María consiguen hacer rezar a la gente que normalmen­te no lo hace… ¿No es esto un mila­gro?, ¿no eleva los corazones de to­dos hacia Cristo?, ¿no nos da a gustar un poco del Cielo? Así pasó en 1534 en Guadalupe (México), a través de Juan Diego; en Lourdes (Francia), en 1858 con Bernardette Soubirous; en 1917 en Fátima (Portugal), a través de tres niños: Francisco, Jacinta y Lucía. Hay que evitar como nocivo para la fe cuando se presentan manifestaciones de vana credulidad, sentimentalismo, milagrería, práctica exterior sin fe o sin compromisos morales y cuando se disocia a María de la Iglesia y de los sacramentos, ya que es indicio de veracidad cuando el contenido de un mensaje de María está de acuerdo con el Evangelio, la Tradición y el Magis­terio de la Iglesia.

María como buena Madre espera que todos sus hijos amen a Cristo y hoy, como en las bodas de Caná, nos vuel­ve a decir: “haced lo que Él os diga” (Jn 2, 5b); esta es la misión que sigue desarrollando entre todos los hom­bres.

¿Se pueden dar falsas apariciones marianas?

La respuesta es sí… por intere­ses espirituales (no de Dios) o hu­manos, las supuestas apariciones marianas pueden llevar al engaño, fraude y a desdibujar la misión de la Virgen María.

No olvidemos que los santos dicen que el Demonio es “la mona de Dios”, pues repite, imita lo que Dios hace para ridiculizarlo y desprestigiarlo. Claros ejemplos hay de muchas apa­riciones supuestas. Por eso no es ex­traño escuchar muchas veces en los promotores de estas mentiras y fala­cias, de estos montajes: “Es la conti­nuación de Fátima…” “Esto es como Fátima”. Si se analiza profundamente las verdaderas apariciones que son las aprobadas por la Iglesia nos damos cuenta de que es muy distinto todo: los mensajes, las formas, etc.

Desde 1831 cuando la Virgen se apa­rece a santa Catalina en París y le en­trega la Medalla Milagrosa tenemos como una “Era de María” que parece que culmina con las apariciones de Fátima, donde la Virgen continuando como en entregas su obra, de un lugar a otro, nos da su celestial mensaje para estos tiempos difíciles, como decía el Papa Juan Pablo II en uno de sus via­jes Apostólicos a Fátima: “La voz de María es como la de Juan en el desier­to que nos invita a la conversión, a la penitencia, al cambio de vida, a estar alertos a la venida del Señor en cada hombre y en cada acontecimiento, en nuestra vida y en la de la humanidad”.

En los mensajes de Fátima, Lour­des, La Salette, la Medalla Milagro­sa, Pontmain… La Santísima Virgen habla muy poco, son mensajes muy breves (como las intervenciones de la Virgen en los Evangelios), claros y sencillos. En los mensajes de las “nuevas apariciones” son mensajes larguísimos, aburridos, da la impre­sión de que no acaban nunca. En las auténticas apariciones los mensajes son de esperanza, de amor a la Iglesia, etc. En las “nuevas apariciones” son mensajes llenos de temor y de miedo. Ya he conocido en mi labor sacerdotal a más de una persona que vive atemo­rizada por estos men­sajes.

Otro punto importan­te a la hora de anali­zar son los videntes o instrumentos. Si analizamos a santa Catalina Labouré, a santa Bernardita o a los niños de Fátima vamos a encontrar almas cándidas, sen­cillas, humildes, per­sonas que huyen de la fama, de la estima, que incluso se escon­den cuando alguien va a preguntar por los “afortunados” que han visto a la Virgen. Si analizamos a los “videntes” de hoy, estos recorren todo el mundo, aparecen en todos los medios de comunicación social, dan conferencias, asisten a congresos, etc. Se puede percibir un deseo de poder, fama y prestigio. ¡Comparemos!

Por otro lado, podemos examinar los frutos. Como dice el Evangelio: “Por sus frutos los conoceréis” (Mt 7, 16). Estas nuevas apariciones no producen más que enredos, líos, problemas de todo tipo, hasta muchas veces enfren­tamientos.

Es deber de Obispos, sacerdotes y laicos al saber sobre las “nuevas apa­riciones” y ver “los frutos” hacer la comparación con las apariciones ver­daderas y aprobadas y hacer un justo discernimiento.

¡Cuidado con los fenónemos espectaculares!

Muchas veces en estos “falsos lugares de apariciones” se realizan fenóme­nos que no tienen explicación. Esto no es un indicio de que lo que allí su­cede es verdadero. El Maligno que es el padre de la mentira, el príncipe de este mundo puede simular signos que aparentemente son de santidad como son el don de lenguas, los estigmas, etc.

En la vida de santos de la categoría de san Juan de la Cruz (tiene una doc­trina muy buena para discernir todas estas sutilezas y engaños del Demo­nio en las almas); se cuentan por lo menos dos casos que confirman esto:

1.º Cuando san Juan de la Cruz es nombrado por santa Teresa confesor de la Encarnación, en el convento de las mon­jas Agustinas de Ávi­la, existe una monja con “fama de santa” que tiene don de len­guas e interpreta la Sagrada Escritura per­fectamente junto con otros dones. Alguien manda a san Juan a verla para que la exa­mine y él descubre que todo es engaño del Demonio sobre esta monja a la que tiene posesionada.

2.º En el convento de Beas de Segura (Jaén) fundación de santa Teresa, san Juan de la Cruz descubre que la rela­ción que una monja dice tener con el Niño Jesús, es cosa del Maligno que la está engañando con falsas visiones, revelaciones, todas llenas de aparente virtud. No se trata, pues – según pen­saba la monja – del Niño Jesús. San Juan de la Cruz descubre la estrata­gema del Maligno y se da cuenta del gran peligro de estas cosas.

También se han dado falsas aparicio­nes personales de la virgen María a santos como en el caso del Padre Pío de Pietrelcina (beatificado en 1999 y canonizado en 2002 por el Papa Juan Pablo II). Esto sucede porque el Demonio quiere hacerlos caer en el engaño, dando mensajes y órdenes que contradicen la Fe, la Tradición y el Magisterio. Satanás se le apareció bajo las formas más variadas: “bajo forma de jovencitas desnudas que bailaron; en forma de crucifijo; bajo forma de un joven amigo de los frai­les; bajo forma del padre espiritual, o del padre provincial; del Papa Pío X y del Ángel de la guarda; de san Francisco; de María Santísima (Nues­tra Madre celestial), pero también en sus semblantes horribles, con un ejér­cito de espíritus infernales. Él logró librarse de estas agresiones y engaños invocando el nombre de Jesús.

Algunas apariciones que fueron declaradas falsas por la Iglesia Católica

Lipa, Filipinas. Se afirmó que la Santísima Virgen María se apareció varias veces a una monja llamada sor Teresita en un con­vento carmelita donde vivía en 1948. Al principio, estas visiones recibieron el visto bueno del obispo local, pero después de una investigación más profunda, la Iglesia declaró oficial­mente el 28 de marzo de 1951 que las apariciones no tenían origen sobre­natural. El Vaticano reafirmó aquella decisión el 11 de diciembre de 2015.

Agoo, La Unión, Filipinas. Una mujer llamada Judiel Nieva su­puestamente presenció varias apari­ciones celestiales y recibió poderes sobrenaturales entre 1989 y 1993. Después de un cuidadoso examen del obispo local, que evaluó las visiones y los mensajes recibidos, se declaró en 1993 que las apariciones no tenían origen sobrenatural. Una segunda co­misión lo confirmó en 1996.

Rochester, Nueva York. Un hombre llamado John Leary ase­gura recibir regularmente mensajes de Jesús y María desde un viaje en 1993 a Medjugorje. Ha publicado es­tos mensajes en varios medios impre­sos y digitales. El 7 de julio de 2000, el obispo local declaró que “las ‘lo­cuciones’ eran de origen humano, no divino”.

Denver, Colorado. En 1990, una mujer llamada Theresa Lopez afirmó haber recibido visiones de la Virgen María en el santuario Mother Cabrini en Denver. Muchos otros la acompañaron y contempla­ron el sol esperando una aparición prometida. El obispo local investigó el caso y declaró el 9 de marzo de 1994 que las visiones “carecían de cualquier origen sobrenatural” e instó a los fieles a abstenerse de participar en cualquier cosa relacionada con las visiones.

¿Puede el cristiano consultar el horóscopo?

Por: Pbro. Víctor Manuel Rojas Blanco, párroco de Santa Laura Montoya

Imagen: bbc.com

Muchas personas viven pen­dientes de las predicciones del horóscopo, en sus distin­tas variantes: el zodiacal, el chino… “Los astros dicen” qué va a suceder en cuanto a salud, dinero y amor. ¿Un cristiano puede creer en estas predic­ciones? La respuesta es NO, por di­ferentes razones.

El horóscopo es efecto de la antigua astrología, que se empeñaba en des­cubrir la influencia de los astros so­bre el destino de los hombres y de las cosas. En este sentido, hay que colo­carlo dentro del fenómeno más amplio de las “artes adivinatorias”, entre las que la adivinación de lo que iba a pa­sar cada hora tenía mucho peso entre los persas y los egipcios (oros-scopeo, significa horas-mirar).

Elementos para analizar desde algunos interrogantes

Si se analizaran los mensajes diarios del horóscopo que aparecen en deter­minado periódico se podría evidenciar elementos y características puntuales y comunes. Por ejemplo: Nunca los mensajes de los signos zodiacales son mensajes negativos, pesimistas o de muerte (nadie volvería a leerlos, si fuese así). Las palabras utilizadas hablan de acontecimientos que a toda persona le ha pasado en algún mo­mento de la vida (salud o enfermedad, envidias, egoísmo, fracaso o éxito en el amor, dinero…). Pareciera que al ser humano le gusta que externamente se le reafirmen sus experiencias, gus­tos y tendencias. Nunca un mensaje de horóscopo va a dar detalles específi­cos (de espacio y tiempo) sobre una experiencia o acontecimiento de una persona en particular.

Los horóscopos intentan hacernos creer que no somos libres, sino que estamos determinados en todo por el signo zodiacal. No seríamos nosotros quienes realizaríamos la propia vida, sino que nuestro obrar estaría dirigido por una extraña fuerza proveniente de las estrellas, de las 12 constelaciones. Por otra parte, nada de lo que dicen los horóscopos está científicamente fundamentado. Muy probablemente lo que afirma un horóscopo sobre sagita­rio hoy, lo dirá en los próximos días en piscis.

Desde la fe es conveniente enseñar a cada persona a deshacerse de supers­ticiones y creencias que puedan per­judicar la convivencia y la relación con Dios. Evitar todo ello es también ayudar a luchar por la libertad en la vida y, por lo tanto, trabajar por la construcción del proyecto de vida y la realización de los sueños personales.

Esta temática de formación apolo­gética nos ayudará a defendernos de esos adivinos y astrólogos que pre­tenden vivir explotando la creduli­dad de los ingenuos.

Desde la Sagrada Escritura

Imágenes: Internet

La Biblia prohíbe expresamente la adivinación, la brujería y las artes ocultas: “No ha de haber en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, que practique adivina­ción, astrología, hechicería o magia, ningún encantador ni consultor de espectros o adivinos, ni evocador de muertos. Porque todo el que hace es­tas cosas es una abominación para el Señor tu Dios y por causa de estas abominaciones desaloja el Señor tu Dios a esas naciones delante de ti” (Dt 18, 10-12). El pueblo debe prestar atención solo a Dios. Cualquier otra fuente de revelación debe ser rechaza­da rotundamente. Por lo tanto, pode­mos decir que la astrología se opone a la enseñanza bíblica. De forma directa hace que la persona crea en algo dis­tinto de Dios. Absolutamente no po­demos determinar la voluntad de Dios para nuestras vidas a través de los ho­róscopos. Como cristianos católicos, debemos leer la Palabra, cumplir los mandatos de Dios y pedirle la sabidu­ría y la luz para saber orientar la vida.

Desde el Catecismo de la Iglesia Católica

Este señala que «todas las formas de adivinación deben rechazarse». Pues bien, entre las variadas formas de adivinación, el Catecismo cita las si­guientes: «… La consulta de horósco­pos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suer­tes, los fenómenos de visión, el recurso a “mediums” encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la pro­tección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respe­to, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios» (C.I.C. 2116). Estas formas de adivinación al querer saber el futuro están manifes­tando un deseo: “ser iguales a Dios” en el control sobre el futuro, en tiempo y espacio.

¿Es peligroso consultar el horóscopo?

En la televisión, la radio, los periódi­cos…. ¡Los horóscopos están por todas partes! Consultarlos de vez en cuan­do puede parecer inofensivo, incluso divertido. Sin embargo, esta práctica es perjudicial espiritual y psicológica­mente. El padre Alain Bandelier dice: “Es un pecado contra la fe. Esto ofende la dignidad humana: nuestra liber­tad, aunque esté condicionada por un montón de parámetros, incluidos los parámetros cósmicos, por qué no, tiene siempre capacidades imprede­cibles e inesperadas. También ofende la grandeza de Dios: su gracia es aún más impredecible y siempre puede cambiar todo”.

¿Qué hacer si se ha consultado por curiosidad, gusto o necesidad?

La respuesta es muy puntual: pedirle perdón a Dios a través del sacramento de la confesión y comprometerse a no volver a recurrir a este medio de adi­vinación. No es lícito ni conveniente consultar­lo, pues puede robar nuestra confianza en Dios. El que verdaderamente con­fía, cree y ama a Dios no busca símbo­los o signos del cielo ni de la tierra. A veces puede ganar la curiosidad de sa­ber lo “que dirán del futuro los signos del horóscopo”; pero lo único que se conseguiría es poner el mayor tesoro, la vida, en manos de suposiciones tan genéricas y ambiguas.

Para recordar…

Dios ha dispuesto que el hombre se valiera de los astros para medir las es­taciones, días y años (Gn 1, 14). No indica que debemos buscar en ellos una guía para tomar decisiones y ha­cer evaluaciones en nuestra vida per­sonal; para esto tenemos la Palabra de Dios. Confiamos en que Dios tiene el control y que nos ha dado inteligencia y capacidad para afrontar las situacio­nes de la vida diaria. “Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus sendas” (Pr 3, 5-6).

Semana Vocacional anima a los jóvenes a construir su proyecto de vida

Fotos: Seminario Mayor San José de Cúcuta

El domingo 8 de mayo se celebró la quincuagésima novena Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, bajo el lema: “Llamados a edificar la familia humana”, propuesta del Papa Francisco para “reflexionar sobre el amplio significado de la “vocación”, en el contexto de una Iglesia sinodal que se pone a la escucha de Dios y del mundo”.

En el marco de esta celebración, la Diócesis de Cúcuta dio apertura a la Semana Vocacional 2022: “Jesús es mi Pastor, ¡sigamos adelante!”, cuya agenda desarrolló la comisión diocesana de pastoral vocacional.

Del 8 al 14 de mayo, la comisión anima a todas las vocaciones a seguir adelante, fortaleciendo el espíritu misionero, asimismo invitando a los jóvenes a descubrir el llamado que el Señor le hace a cada uno. Con visitas a las comunidades parroquiales y “toma a los colegios”, los seminaristas del Seminario Mayor San José de Cúcuta, guiados por el presbítero Héctor David Molina Cárdenas, estuvieron anunciando a Jesucristo y compartiendo su experiencia de formación al sacerdocio con cientos de jóvenes de Cúcuta y el área metropolitana.

Comprendiendo que las vocaciones no son solo religiosas y que el Señor llama a cada quien por su nombre (Cf. Is 43, 1) para que lleven la alegría del Evangelio (Cf. Rom 10, 15) en medio de todas las realidades, los seminaristas estuvieron suscitando en los estudiantes, la curiosidad por “salir de la zona de confort” y asumir que la juventud “está llamada para cosas grandes y maravillosas, como futuro de la Iglesia y la vida en sociedad”, así lo expreso el seminarista Víctor Alfonso Noriega Portillo, desde el colegio Municipal María Concepción Loperena, el día miércoles 11 de mayo, donde junto al seminarista Brayan Camilo Muñoz Ordóñez, realizaron la visita a los estudiantes de décimo y once grado, a quienes animaron a construir su proyecto de vida, para responder a la misión que el Señor les ha encomendado.

Por su parte, los seminaristas Johan Camilo Bernal Paba y Cristian Ibarra Ropero, invitaron a los estudiantes de las instituciones educativas Cristo Obrero y Buenos Aires (barrio La Ermita) a preguntarse: “¿cómo me veo en unos años?”, para poder responder al llamado de Dios, y desde la vocación que tomen, puedan evangelizar y extender el Reino de Dios por toda la tierra, desde su vocación personal, porque “evangelizar es conocer, amar y servir a los demás”, aseguró Ibarra.

Candidatos a la presidencia firmaron pacto de no agresión

La Iglesia Católica, a través de Monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, delegado de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) para las relaciones Iglesia-Estado, había anunciado esta propuesta, recordando que es importante que «se trabaje de manera muy decidida para excluir el lenguaje de odio en las campañas, excluir cualquier forma de agresión a través de redes sociales y de cualquier otro vehículo. El país necesita que se hagan todos los esfuerzos necesarios para que se escuchen las voces de otras propuestas políticas de manera respetuosa«.

Foto: Facebook Viva la Ciudadania

El martes 10 de mayo, al cierre del debate que se diera con tres de los candidatos a la Presidencia de la República, se firmó el pacto “Por una política pacífica, incluyente y sin discriminación”. Monseñor Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal, durante su breve intervención explicó que este pacto busca “sensibilizar a candidatos, a equipos políticos, a medios de comunicación y a la ciudadanía colombiana, sobre la importancia de una cultura política basada en la verdad, en el reconocimiento y en el respeto por el opositor político«.

«Invitamos a apartarse del lenguaje ofensivo, racista y agresivo que promueve cualquier forma de discriminación, exclusión y persecución, para que esta campaña presidencial pueda ser un espacio de inclusión y de representación de la población colombiana en su diversidad«, afirmó el prelado.

Los candidatos Sergio Fajardo, Federico Gutiérrez y Rodolfo Hernández, firmaron el acuerdo. Por su parte Gustavo Petro, quien no estuvo presente en el debate por estar en el lanzamiento del documental “Una política del amor”, indicó que también firmaría el pacto.

Este pacto fue una iniciativa que se realizó gracias al impulso de las siguientes organizaciones: Consejo Nacional de Paz, Reconciliación y Convivencia, la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia – Andi, la Conferencia Episcopal de Colombia, la Misión de Observación Electoral MOE y Viva la Ciudadanía, con el acompañamiento de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia.

De acuerdo con lo reportado por la Misión de Observación Electoral – MOE, entre el 13 de marzo de 2021 y 13 de marzo de 2022, se han identificado 581 agresiones a líderes políticos, sociales y comunales del país, lo que hace de este periodo el más violento en los últimos tres procesos electorales de Colombia.

Frente a estas cifras Alejandra Barrios, directora de la MOE, afirmó “este panorama genera preocupación pues los líderes políticos son los principales participantes en los procesos electorales, y la experiencia desde 2014 evidencia que, en el marco de los mismos, las agresiones contra este tipo de liderazgo tienden a aumentar; situación que nuevamente ocurre en el 2022”.

La candidata del partido Verde Oxígeno, Ingrid Betancourt, señaló su interés en la firma de este Pacto. Desde el Consejo Nacional de Paz, Reconciliación y Convivencia se está en diálogo con los demás candidatos para su respectiva firma.

Fuente: www.cec.org.co

Episcopado de la Provincia Eclesiástica de Nueva Pamplona busca fortalecer el compromiso pastoral

Foto: Centro de Comunicaciones de la Diócesis de Cúcuta

Los prelados que hacen parte de la Provincia Eclesiástica de Nueva Pamplona, estuvieron los días 10 y 11 de mayo, reunidos en fraterna comunión, con el objetivo de estrechar y fomentar vínculos entre las jurisdicciones y, asimismo, fortalecer los compromisos pastorales que abarcan desde el campo evangelizador, hasta la situación social del país.

Monseñor Jorge Alberto Ossa Soto, Arzobispo de Nueva Pamplona y metropolitano de la Provincia; Monseñor José Libardo Garcés Monsalve, Obispo de la Diócesis de Cúcuta; Monseñor Israel Bra­vo Cortés, Obispo de la Diócesis de Tibú; Monse­ñor Jaime Cristóbal Abril González, Obispo de la Diócesis de Arauca;Monseñor Luis Gabriel Ramírez Díaz, Obispo de Ocaña, tuvieron un encuentro el martes 10 de mayo con el gobernador de Norte de Santander, Silvano Serrano Guerrero, a quien le manifestaron los principales temas que les preocupan de sus regiones.

Durante el miércoles 11 de mayo, en la casa episcopal de la Diócesis de Cúcuta, se realizó la reunión ordinaria de Obispos de la Provincia; el Arzobispo de Nueva Pamplona manifestó que, esta es una ocasión para robustecer la labor de la Iglesia, que contribuye a la construcción de una sociedad mejor. Otros de los temas tratados fueron la preparación para la próxima Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal, y el congreso evangelizador que se va a llevar a cabo en la ciudad de Barranquilla en el mes de agosto.

Encuentro de pastoral familiar: “El amor como semilla”

Fotos: Centro de Comunicaciones de la Diócesis de Cúcuta

La comisión diocesana de pastoral familiar, animada por el presbítero Luis Eduardo Álvarez Díaz, continúa fortaleciendo la presencia de la comisión en cada una de las parroquias. Los encuentros se realizan por decanatos, tal como sucedió el pasado sábado 7 de mayo en la parroquia Sagrada Eucaristía, donde se dieron cita tres parejas por parroquia, del decanato Asunción de María.

El encuentro estuvo dirigido por el diácono Yessid Fernando Rubio Rolón, quien explicó que se dio continuidad al tema del amor, cuyo contenido se ha venido estudiando con anterioridad. “El amor se debe cultivar desde cada realidad y a la luz del amor de Dios, que todo lo transforma”, señaló el diácono, y agregó que “el amor se encarna en la familia, cuyos frutos se evidencian en cada miembro del hogar”.

Edna Margarita Pérez Arévalo, fiel laica que hace parte de la comisión, expuso desde su profesión de psicóloga: la importancia del amor como semilla que, desde el ejemplo del amor de Dios, fortalece la dinámica de las familias.