Papa Francisco asevera que poner fin a la guerra es el deber impostergable de todos los líderes políticos

Foto: w2.vatican.va

Este martes 20 de octubre se reunieron en la Plaza del Capitolio en Roma, el Papa Francisco; el Patriarca Ecuménico Bartolomé I; el Obispo Heinrich, presidente del Consejo de la Iglesia Evangélica en Alemania; representantes del judaísmo, el islam, el budismo; el fundador de San Egidio (movimiento de laicos católicos), Andrea Riccardi; el presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella; quienes participaron del 34° Encuentro Internacional de Oración por la Paz, organizado por la comunidad de San Egidio.

Bajo el lema “Nadie se salva solo. Paz y Fraternidad”, los líderes religiosos se congregaron para juntos encender el candelabro de la paz y firmar el llamamiento común por la paz.

Después de la oración ecuménica por la paz, en la Basílica de Santa María de Aracoeli, el Papa Francisco recordó que “en el espíritu del encuentro de Asís, convocado por san Juan Pablo II en 1986, la Comunidad de San Egidio celebra anualmente, de ciudad en ciudad, este evento de oración y diálogo por la paz entre creyentes de diversas religiones”, donde se ha entendido “que la diversidad de religiones no justifica la indiferencia o la enemistad. En efecto, partiendo de la fe religiosa, uno puede convertirse en artesano de la paz y no en espectador inerte del mal de la guerra y del odio”. El Papa asegura que este encuentro “impulsa a los líderes religiosos y a todos los creyentes a rezar con insistencia por la paz, a no resignarse nunca a la guerra, a actuar con la fuerza apacible de la fe para poner fin a los conflictos”.

Por otra parte, Su Santidad el Papa Francisco aseveró que “poner fin a la guerra es el deber impostergable de todos los líderes políticos”, ya que “la paz es la prioridad de cualquier política” y “Dios le pedirá cuentas a quien no ha buscado la paz”. Hizo un llamado para pensar en “cómo prevenir conflictos y pacificar a los que confían en la guerra”. Expresó que “ningún pueblo puede por sí solo lograr la paz, el bien, la seguridad (…) La lección es la conciencia de ser una comunidad mundial que navega en una misma barca, donde el mal de uno perjudica a todos”.

Descargar: Homilía del Santo Padre. Discurso del Santo Padre. Llamamiento a la paz.

Obispo de Cúcuta: “Qué regalo, qué don de Dios los medios de comunicación diocesanos”

Fotos: Centro de Comunicaciones Diócesis de Cúcuta

El Obispo de Cúcuta, Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, presidió la Sagrada Eucaristía en acción de gracias por los medios de comunicación diocesanos, el pasado viernes 16 de octubre en la parroquia San Antonio de Padua, donde limita la estructura del Centro de Comunicaciones de la Diócesis de Cúcuta.

“Qué regalo, qué don de Dios los medios de comunicación diocesanos”, expresó Monseñor en su homilía, al contar un poco de la historia que inició con el primer Obispo de esta jurisdicción eclesiástica, Monseñor Luis Pérez Hernández, quien fundó el periódico La Verdad, que hoy día alcanza los 10.000 ejemplares impresos cada 15 días.

Para seguir “cantando las acciones de Dios, cantando la justicia y el derecho de Dios y proclamar su Palabra”, expresa Monseñor Víctor Manuel, que, Monseñor Óscar Urbina Ortega, quiso “dotar a la Diócesis de una emisora y actualmente es la segunda más escuchada en la amplitud modulada (A.M.)”.

Poder tener los medios, las capacidades de poder anunciar a Jesucristo es “una gracia de Dios”, el Obispo de Cúcuta manifiesta que “hemos escogido al Señor, su Palabra, su enseñanza; queremos poner a Jesucristo en nuestro plan diocesano, en el corazón y en la vida de todos y cada uno de los hijos de esta ciudad y departamento”, y es Él quien precisamente le muestra a esta Iglesia Particular “su misericordia, muestra reiteradamente su bondad con nuestros medios de comunicación”, porque justo en esta realidad actual, la emisora Vox Dei, “por gracia de Dios, está preparando una gran revolución”, en este punto Monseñor dio adelanto de un proyecto que próximamente se dará a conocer y tiene que ver con una modernización total, el cual se ha gestado gracias a la Conferencia Episcopal Italiana y la Fundación Papal.

Por otra parte, se dio gracias por la generosidad de los fieles, que ha permitido que el Evangelio de la Salvación llegue a tantas personas, a tantos hogares y construir fidelidad a la Iglesia y a la Palabra, donde cada uno asume la tarea de ponerse con esperanza en el servicio de la paz, “tan anhelada y necesaria”; para finalizar, el señor Obispo agradeció a cada uno de los colaboradores del Centro de Comunicaciones por su alegría y empeño al trabajar en el reto de la nueva Evangelización. Precisamente, los funcionarios estuvieron presentes en la Santa Misa, ocupando el aforo permitido para templos y aplicando todos los protocolos de bioseguridad.

Acto seguido, se llevó a cabo la tradicional vigilia de acción de gracias, esta vez, de manera virtual, en la cual participaron activamente los fieles bautizados, tanto por redes sociales, como por la frecuencia de la Emisora Vox Dei 1.120 A.M., desde las 7:00 p.m. hasta la media noche. Cinco horas de oración, reflexión, alabanza y adoración para el Señor Todopoderoso y María Santísima, que hacen posible esta obra, la cual está de aniversario durante el mes de octubre, celebrando los 64 años del periódico La Verdad; 15 años de la emisora Vox Dei; y los seis años de la productora audiovisual Vox Dei CTV.

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Obispos de Colombia piden conciencia social por los pueblos indígenas

Foto: semana.com

Con ocasión de la movilización de más de 4.000 de integrantes de las comunidades indígenas del país hacia Bogotá, los Obispos católicos de Colombia se pronunciaron mediante un comunicado, para que las manifestaciones de la “Minga Indígena Nacional por la defensa de la vida, del territorio y de la paz”, se den de forma pacífica.

De la misma manera, los prelados hacen un llamado a las autoridades gubernamentales, las instituciones públicas y privadas, y en general, a todo el pueblo colombiano, para que, “nos acerquemos a los rostros de los indígenas y afrocolombianos, quienes, en muchas ocasiones, no son tratados con dignidad e igualdad de condiciones, y no siempre han encontrado espacios para expresar la riqueza de su cultura y la sabiduría de su identidad”.

“Conciencia social” por los pueblos indígenas es el compromiso que la Iglesia católica en Colombia pide para que entre los colombianos se cree una verdadera cultura del encuentro.

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“Hermanos todos”, un camino para reconstruir las relaciones entre los hombres, desde la fe

La publicación de esta Encícli­ca del Papa Francisco es una gran oportunidad para entrar en el importante magisterio pontifi­cio, después de la Encíclica Lumen Fidei (29 de junio de 2013), la En­cíclica Laudato Si’ (24 de mayo de 2015) y ahora Fratelli tutti, del 3 de octubre 2020.

Una Encíclica publicada en un mo­mento epocal de la historia humana, seguramente no el primer momento de una gran crisis sanitaria, que el mundo ha vivido en otros momen­tos, pero este en tiempo de globaliza­ción comunicacional. Y en tiempos de globalización, comunicación y desplazamiento de los hombres en el mundo.

Por segunda vez, el Papa Francisco, como Obispo de Roma, hace uso de los escritos de San Francisco de Asís, donde el título de su Encíclica propone como el pobre de Asís, una vida de hermandad, fundada sobre el amor entre los hombres. Un lengua­je bien preciso del Papa Francisco: transmitir “el sabor a Evangelio” (n. 1).

Un magisterio que repite muchas de sus enseñanzas desde que ha recibi­do el ministerio de ser Sucesor de Pedro, en la Sede de Roma. Es una Encíclica que quiere centrarse en dos temas desde el título, la fraternidad y el amor social.

Uno de los grandes temas que allí se presentan para nuestra reflexión son los caminos concretos para construir un mundo más justo y fraterno, en las relaciones que se establecen en­tre los hombres. El Papa entra en profundidad y detenimiento en los procesos sociales que hoy nos afec­tan, que tocan al hombre concreto de nuestro tiempo, con el lenguaje sim­ple para que sea comprendido por to­dos. Una palabra que quiere llegar a todos, en la vida diaria -para el hom­bre común-, para la vida social y de relaciones entre los hombres, en las relaciones de la política y en las ins­tituciones sociales que nos rodean.

El Papa Francisco nos trasmite una clara enseñanza de cuanto tenemos que vivir como seguidores de Jesu­cristo, con el sabor del Evangelio, algo que él ha hecho con grandes gestos que quedarán marcados en la historia, como el abrazo a un enfer­mo deforme y lleno de heridas en la Plaza de San Pedro, como el beso de los pies, de las facciones en lucha en Sudán, como el abrazo con hermanos musulmanes o hebreos, en búsqueda de la paz. Es la presentación de una forma de vida, con sabor a Evangelio.

Es una propuesta para una sociedad fraterna que fundamentada sobre los valores del Evange­lio es válida para la hu­manidad entera.

“Para nosotros, ese ma­nantial de dignidad humana y de fraternidad está en el Evangelio de Jesucristo. De él surge «para el pen­samiento cristiano y para la acción de la Iglesia el primado que se da a la relación, al encuentro con el misterio sagrado del otro, a la comunión uni­versal con la humanidad entera como vocación de todos»” (#277).

Una mirada a la Doctrina Social de la Iglesia y la Fraternidad: La Encíclica, es presentada por el Papa como parte de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI).

“Todos los compromisos que brotan de la Doctrina Social de la Iglesia «provienen de la caridad que, según la enseñanza de Jesús, es la síntesis de toda la Ley (cf. Mt 22,36-40)» [168]. Esto supone reconocer que «el amor, lleno de pequeños gestos de cuidado mutuo, es también civil y político, y se manifiesta en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor» [169]. Por esa razón, el amor no sólo se expresa en relaciones ínti­mas y cercanas, sino también en «las macro-relaciones, como las relacio­nes sociales, económicas y políti­cas»” (#181).

Recordemos todo el desarrollo que tuvo el concepto de “caridad políti­ca” en el venerable siervo de Dios Pío XII, y en la enseñanza de San Pablo VI.

El Papa León XIII abrió en el final del siglo XIX un gran es­pacio para difundir y presentar la llamada Doctrina Social de la Iglesia, un gran cuerpo de enseñanzas y doc­trinas que nos dan los principios acerca de la comprensión del entor­no social en el cual vive el hombre. El Evangelio de Cristo, tiene unas connotaciones precisas y claras en los comportamientos socia­les, en el medio humano en el cual se desarrolla la actividad humana. A lo largo de los decenios el Magisterio, la enseñanza de la Iglesia, especial­mente de los Papas ha contribuido paso a paso, parte después de parte a todo este gran patrimonio, después de la Encíclica ‘Rerum novarum’.

Las distintas realidades humanas y crisis sociales han sido iluminadas desde el Evangelio de Cristo y desde la reflexión moral de la Iglesia. El final de ese siglo XIX, el siglo XX y lo que va de este siglo XXI han presentado al hombre situaciones muy concretas: la gran cuestión so­cial, las guerras mundiales, el fascis­mo, el comunismo, el modernismo, el marxismo, el relativismo moral y filosófico, la secularización, las fal­sas interpretaciones de la economía a las cuales la DSI ha tenido que responder. Estos temas llegan hasta nuestros días, con las grandes crisis ocasionadas por el irrespeto a la vida humana (aborto del no nacido y eu­tanasia), la movilidad humana, las guerras nacionales y conflictos en el mundo, la gran crisis del medio ambiente y del cambio climático. A todas estas realidades responde con propuestas concretas a interrogantes de la humanidad entera: cada res­puesta se da desde la fe y desde la reflexión sobre la Palabra de Dios.

En un momento de particular dificul­tad de la humanidad, por fenómenos sociales complejos, la radicaliza­ción de las ideas religiosas, fanatis­mo, guerras que tienen un fondo de confrontación socio-religiosa, rela­tivismo moral y filosófico, economi­cismo que es un de las grandes rea­lidades sociales del siglo XX, donde se pone la economía y las relaciones económicas sobre la persona huma­na, el Papa Francisco, nos hace este regalo de enseñanzas que tienen gran valor y actualidad, especialmente en el momento de la pandemia. En los números 6 y 7 pone de relieve, cómo es imposible atender a las distintas fragmentaciones de la humanidad y sus retos: “Anhelo que en esta época que nos toca vivir, reconociendo la dignidad de cada persona humana, podamos hacer renacer entre todos un deseo mundial de hermandad. En­tre todos: «He ahí un hermoso secre­to para soñar y hacer de nuestra vida una hermosa aventura. Nadie puede pelear la vida aisladamente. […] Se necesita una comunidad que nos sos­tenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante. ¡Qué importante es soñar juntos! […] Solos se corre el riesgo de tener espejismos, en los que ves lo que no hay; los sueños se construyen juntos» [6]. Soñemos como una úni­ca humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos.” (#7).

En la Doctrina Social de la Iglesia hay una propuesta concreta para pre­sentar un ideal social fundado sobre el Evangelio. Es una opción para po­ner la caridad de Cristo al centro de la vida de la humanidad. Toda esta doctrina quiere resolver la tensión entre la realidad social y el ideal de la fe. En esta propuesta de la DSI, el hombre en su vida y su realidad es el horizonte fundamental de la pro­puesta, todo con el presupuesto del Evangelio y de la salvación del alma, con una mirada trascendente. Toda la propuesta está basada en la dig­nidad de la persona humana, que es inviolable y que está fundamentada en el plan creador de Dios. Particu­lar atención se presta a la base de las relaciones que se establece entre los hombres. “Un ideal de fraternidad universal” (#173) haciendo referen­cia al papel y función de las Naciones Unidas. De los grandes problemas sociales creados por las equivoca­das relaciones entre los hombres, en base al trabajo y a la economía, a los grandes conflictos sociales de la industrialización, pasando por las grandes crisis del exterminio de más de 150 millones de hombres y muje­res en las guerras mundiales. Estas situaciones nos llevan al hoy, con millones de personas que son obliga­das a emigrar (Capítulo sexto), a las graves condiciones de la destrucción de la naturaleza (“las lágrimas de la naturaleza” #34) , del grave fenóme­no de la contaminación, del cambio climático ( “destrucción del medio ambiente” #17), del gran abuso de la ciencia y de sus capacidades con una investigación desordenada y abusiva en la genética, nos recuerda los valores y horizontes de la ciencia humana, del conocimiento. Vemos una destrucción sistemática de la vida humana con el aborto y la euta­nasia que ha sido claramente denun­ciada en el magisterio pontificio de los últimos decenios. El descarte de la vida humana, de los bienes de la naturaleza, ocasionado por la econo­mía (#18-21).

La Doctrina Social de la Iglesia se enfrenta a los grandes fenómenos de la desigualdad social, a una gran división entre el primer y el tercer mundo, entre el norte y sur de la tierra y el resto de los pueblos y na­ciones, denunciando también la des­igualdad de oportunidades que existe para algunos en los países ricos. En el desarrollo de la Encíclica entra en las situaciones estructurales del mundo, en la desigualdad de mundo (#116-117).

Algunos elementos son centrales en la Reflexión de la Doctrina Social de la Iglesia y que nos deben servir para el análisis y el aprendizaje de esta enseñanza de la Madre Iglesia.

Continuaremos en los próximos días reflexionando sobre esta Encíclica con los lectores de LA VERDAD. Mientras tanto, procuremos entrar en toda la riqueza de estas enseñanzas.

¡Alabado sea Jesucristo!

Papa Francisco propone un Fondo Mundial para acabar con el hambre

Este 16 de octubre, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) cumple su aniversario número 75, asimismo, se celebra la Jornada Mundial de la Alimentación.

El Papa Francisco a través de un video-mensaje se dirigió al director general de la FAO, Qu Dongyu, y a todos sus miembros en general, felicitándoles por tan “hermosa e importante” misión, expresó el Sumo Pontífice, resaltando el trabajo de derrotar el hambre y la mal nutrición.

El Papa aprovechó la ocasión para proponer la creación de un Fondo Mundial para derrotar definitivamente el hambre, ya que la crisis actual evidencia que se necesitan políticas y acciones concretas, además, la pandemia agudiza las cifras de hambre. Resalta que para la humanidad “el hambre no es sólo una tragedia, sino una vergüenza”.

“En este este periodo de gran dificultad causado por la pandemia de COVID-19, es todavía más importante apoyar las iniciativas implementadas por organizaciones como la FAO, el Programa Mundial de Alimentos y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA)”, para promover “una agricultura sostenible y diversificada”, que contribuya al “desarrollo rural de los países más pobres”.

De esta manera, plantea mayor atención a las producciones agrícolas y al acceso al mercado de alimentos; por otra parte, adelantar acciones eficaces para satisfacer las necesidades de los más desfavorecidos.

DOMUND 2020: “En la pandemia, la Iglesia sigue evangelizando”

En la Iglesia Católica, octubre es el mes del Santo Rosario y de las misiones, estas, son llevadas a cabo por los bautizados, llevando el Evangelio por el mundo, a las periferias, a las ciudades, en cada rincón la Iglesia se hace presente con la Palabra, con trabajo pastoral, educativo y humanitario.

La misión es una labor en constante evolución, la labor evangelizadora no deja de crecer. Actualmente existen 1.115 territorios de misión, son un tercio de las diócesis de todo el mundo y ocupan en 43,13% de la superficie de la tierra. Es por esto que la Iglesia cuenta con el apoyo de las Obras Misionales Pontificias (OMP), como principal instrumento para atender las grandes necesidades con las que se encuentran los misioneros en su labor de evangelización por todo el mundo.

Las OMP ofrecen un constante apoyo espiritual y material para que los misioneros puedan anunciar el Evangelio y colaborar en el desarrollo personal y social del pueblo en medio del cual realizan su labor. Cuentan con un Fondo Universal de Solidaridad, donde reciben los aportes de los fieles y se reparten en función de las necesidades existentes en los territorios de misión.

OMP registra en el 2020: 179 nuevos territorios en misión; 1.251.628 Bautismos; 26.898 instituciones sociales; y 119.200 instituciones educativas; cifras que motivan a seguir enviando misioneros a cumplir las encomiendas del Señor, pero ellos necesitan un apoyo fundamental. Por esto, se realiza de manera especial el Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND), donde los fieles realizan una ofrenda que esté dentro de sus posibilidades, para enviar al Fondo Universal de Solidaridad.

Durante la jornada del Domund, la Iglesia pone en oración a los misioneros, y los fieles bautizados participan con un aporte económico. Esta es una jornada mundial, que se lleva a cabo el penúltimo domingo de octubre, así lo estableció el Papa Pío XI en el año de 1926. En este año, el Domund es el 18 de octubre, bajo el lema: “Aquí estoy, mándame” (Is 6, 8). Atravesando las dificultades de la pandemia, los misioneros también se han visto afectados, pero la Iglesia espera que esto no obstaculice los donativos, ya que las misiones muestran cómo la Iglesia ha seguido adelante con el mandato de Jesús de ir y hacer discípulos hasta los confines de la tierra, aún en la emergencia sanitaria.

En Colombia, la caridad misionera es una de las dimensiones de la misión, ya que todos pueden contribuir sin importar el valor económico, para ayudar al sostenimiento de los territorios de misión. Además, se ofrece el valor humano, el tiempo, los dones y carismas se ponen al servicio de las misiones. Las otras tres dimensiones son la formación, profundizar en el conocimiento del Evangelio; la oración, interceder por los misioneros y discernir sobre la misión propia; y ser testigos de la misión, con el ejemplo de hombres y mujeres verdaderamente entregados al anuncio del Evangelio. Y es que, desde el Centro Nacional Misionero en unión con las OMP, se invita a vivir el mes de las misiones 2020, recordando que “en la pandemia, la Iglesia evangelizando”.

Mensaje del Santo Padre Francisco para la Jornada Mundial de las Misiones 2020 «Aquí estoy, mándame» (Is 6, 8)

En este año, marcado por los sufrimientos y desafíos causados ​​por la pandemia del COVID-19, este camino misionero de toda la Iglesia continúa a la luz de la palabra que encontramos en el relato de la vocación del profeta Isaías: «Aquí estoy, mándame» (Is 6,8). Es la respuesta siempre nueva a la pregunta del Señor: «¿A quién enviaré?» (ibíd.). Esta llamada viene del corazón de Dios, de su misericordia que interpela tanto a la Iglesia como a la humanidad en la actual crisis mundial. «Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos.

La misión es una respuesta libre y consciente a la llamada de Dios, pero podemos percibirla sólo cuando vivimos una relación personal de amor con Jesús vivo en su Iglesia. Preguntémonos: ¿Estamos listos para recibir la presencia del Espíritu Santo en nuestra vida, para escuchar la llamada a la misión, tanto en la vía del matrimonio como de la virginidad consagrada o del sacerdocio ordenado, como también en la vida ordinaria de todos los días? ¿Estamos dispuestos a ser enviados a cualquier lugar para dar testimonio de nuestra fe en Dios, Padre misericordioso, para proclamar el Evangelio de salvación de Jesucristo, para compartir la vida divina del Espíritu Santo en la edificación de la Iglesia? ¿Estamos prontos, como María, Madre de Jesús, para ponernos al servicio de la voluntad de Dios sin condiciones (cf. Lc 1, 38)? Esta disponibilidad interior es muy importante para poder responder a Dios: “Aquí estoy, Señor, mándame” (cf. Is 6, 8). Y todo esto no en abstracto, sino en el hoy de la Iglesia y de la historia.

La celebración la Jornada Mundial de la Misión también significa reafirmar cómo la oración, la reflexión y la ayuda material de sus ofrendas son oportunidades para participar activamente en la misión de Jesús en su Iglesia. La caridad, que se expresa en la colecta de las celebraciones litúrgicas del tercer domingo de octubre, tiene como objetivo apoyar la tarea misionera realizada en mi nombre por las Obras Misionales Pontificias, para hacer frente a las necesidades espirituales y materiales de los pueblos y las iglesias del mundo entero y para la salvación de todos.

Que la Bienaventurada Virgen María, Estrella de la evangelización y Consuelo de los afligidos, Discípula misionera de su Hijo Jesús, continúe intercediendo por nosotros y sosteniéndonos.

Roma, San Juan de Letrán, 31 de mayo de 2020, Solemnidad de Pentecostés. Francisco.

Donaciones: Obras Misionales Pontificias de Colombia https://ompdecolombia.org/donaciones whatsApp: 302 409 9316

Con la Caridad del Papa Francisco, Diócesis de Cúcuta acompaña a los migrantes caminantes

Fotos: Centro de Comunicaciones Diócesis de Cúcuta

La situación de vulnerabilidad de los migrantes caminantes fija la atención de la Diócesis de Cúcuta, que, acudiendo al llamado del Papa Francisco de acoger, proteger, promover e integrar, une fuerzas para salir a su asistencia y acompañamiento espiritual.

De esta manera, gracias a la Fundación Papal, Populorum Progressio, la Iglesia Particular de Cúcuta comienza la tercera entrega de los últimos 3.330 paquetes alimenticios y 3.330 paquetes de higiene y protección, de los 15.320 que estaban contemplados en la realización de este proyecto de caridad.

Tras varios meses represados en la frontera entre Colombia y Venezuela, y al no encontrar posibilidades en su país de origen, los migrantes caminantes venezolanos reaparecieron en las carreteras nortesantandereanas, rumbo al interior de Colombia o a otro país, con el objetivo de mejorar sus condiciones de vida.

El Obispo de Cúcuta, Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, urge que “así sea un pan y un vaso con agua, pero que ningún migrante pase por nuestra ciudad sin recibir una caricia del Santo Padre Francisco, quien con su oración y su ayuda material se hace compañero de camino con quienes avanzan en la búsqueda de una vida más digna”.

A través del Banco Diocesano de Alimentos (BDA) se organiza todo el despliegue para ejecutar las donaciones; la primera entrega se realizó el martes 13 de octubre, beneficiando a los caminantes que transitaban entre Cúcuta y el municipio de Chinácota. Por su parte, el BDA añadió a los paquetes bebidas hidratantes, frutas y gorras con la imagen de Su Santidad, el Papa Francisco.

Una de las situaciones delicadas en este fenómeno migratorio, es la cantidad de niños que se ven ahora en brazos de sus madres y en los hombros de sus padres, enfrentándose a la odisea de la migración.

Papa Francisco designa nuevo Arzobispo para Popayán

Mons. Omar Sánchez Cubillos. Foto: Archivo Centro de Comunicaciones Diócesis de Cúcuta

Este lunes 12 de octubre, la Santa Sede dio a conocer el nuevo nombramiento que el Papa Francisco ha hecho para Colombia. Se trata del arzobispado de Popayán, ahora a cargo de Monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, quien hasta el momento es el Obispo de la Diócesis de Tibú.

El Santo Padre Benedicto XVI, lo nombró como Obispo de Tibú el 7 de junio de 2011; recibió su ordenación Episcopal el 8 de agosto de 2011 y tomó posesión canónica de la Diócesis de Tibú el 3 de septiembre del mismo año. En todos estos años sembró lazos de hermandad y fraternidad en esta región, así se evidenció en los mensajes de agradecimiento que recibe de parte de esta comunidad, una vez se conoció el nuevo nombramiento. En las redes sociales oficiales de la Diócesis de Tibú se lee: “Agradecemos a Monseñor Omar su incansable labor en nuestra Diócesis, oramos por él y le deseamos lo mejor en su nueva misión al servicio de la Iglesia”.

Biografía

Nació en Cogua-Cundinamarca, Diócesis de Zipaquirá, el 20 de septiembre de 1963; en su pueblo natal realizó sus estudios básicos de primaria y secundaria.

Ingresó en la Orden de Predicadores, para la Provincia de San Luis Bertrán en Colombia el 7 de diciembre de 1982. Inició el noviciado el 1 de febrero de 1983. Hizo su primera profesión religiosa el 2 de febrero de 1984 y la profesión solemne, e12 de febrero de 1989.

Adelantó su formación filosófica y teológica en el Studium Generale de la Orden Dominicana en Colombia. Fue ordenado sacerdote el 17 de febrero de 1990.  Prosiguió sus estudios en la Universidad Santo Tomás de Bogotá, donde obtuvo la licenciatura en filosofía y ciencias religiosas y posteriormente se especializó en teología dogmática en la Pontificia Universidad Santo Tomás de Roma y en Gerencia de Instituciones de Educación Superior en la Universidad Santo Tomás de Bogotá.

En sus 20 años de ministerio sacerdotal le han sido encomendadas las siguientes tareas y responsabilidades pastorales:

  • Profesor de humanidades en la Universidad Santo Tomás (1997-1998).
  • Párroco de la parroquia de San Luis Beltrán en Barranquilla (1999); Fundador de la Comunidad Dominicana de Villavicencio y director del Centro de Educación a Distancia en esa ciudad.
  • Presidente de la junta directiva de la ONG «Corporación Dominicana opción vida, justicia y paz» y vocal de la misma.
  • Consejero Provincial (1994-1998).
  • Prior del Convento de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y Rector del Santuario Mariano Nacional (2003-2009).
  • Superior de la casa José de Calasanz Vela en Villavicencio (2010).
  • Miembro del Consejo Provincial.
  • Prior del Convento Cristo Rey en la ciudad de Bucaramanga y colaborador en la Universidad santo Tomás de Aquino en la misma.
  • Obispo de la Diócesis de Tibú (2011-2020).

El Papa pide en octubre orar por la relevancia de la mujer en la Iglesia

La Red Mundial de Oración del Papa, publicó este jueves 8 de octubre, el video-mensaje del Papa Francisco con la intención de oración para el mes de octubre, bajo el título: Mujeres en las instancias de responsabilidad de la Iglesia.

Se trata de un llamado a redescubrir el sentido del Bautismo, momento donde cada una de las personas se define como laico, ya que “a ninguno lo bautizaron cura u Obispo”.

La participación de las mujeres en la Iglesia, es el tema que el Papa Francisco propone; asegura que es fundamental que las mujeres tengan una presencia más relevante, ya que “suelen ser dejadas de lado”.

“Corona de rosas” por la Madre del Cielo

Imagen de la Virgen presentándose ante Santo Domingo de Guzmán

Cuenta la historia que, las mujeres cristianas antiguamente solían adornar sus cabezas con coronas de rosas y vestir con las prendas más llamativas al ser llevadas al martirio, estaban alegres al ir al encuentro con Dios. Al caer la tarde, los cristianos recogían sus coronas y por cada rosa, elevaban una oración por el eterno descanso de las almas mártires.

Rosario significa “corona de rosas”, por lo que, en ese entonces, la Iglesia recomendó rezar el Rosario recitando los 150 salmos de David (considerada una oración de innumerables gracias), sin embargo, quienes no eran letrados no podían hacerlo. Por esto, la Iglesia sugirió reemplazar los salmos por 150 Avemarías, divididas en quince decenas, esto se llamó: “el salterio de la Virgen”.

Cierto día, a finales del siglo XII, Santo Domingo de Guzmán, sufriente por los pecados del mundo, fue a rezar al bosque, donde estuvo tres días y tres noches haciendo penitencia y flagelándose. Al perder el sentido, se le apareció la Virgen con tres ángeles y le dijo que la mejor manera de convertir almas duras no era la flagelación, sino el rezo de su salterio.

Más adelante en la Catedral de Notre Dam en París, Santo Domingo rezó el Rosario antes de un sermón y la Virgen volvió a aparecerse ante él, pidiéndole con un libro de imágenes que rezara el Rosario con Avemarías, ya que a Dios le agradaba que fuese recordada 150 veces el momento en el que María Santísima aceptaba ser la madre del Salvador. Santo Domingo cambió en ese momento su homilía y les habló a los asistentes acerca de la devoción al Santo Rosario.

Al morir Santo Domingo en el año 1221, se mantuvo el fervor por el rezo del Santo Rosario por 100 años más, hasta que empezó a ser olvidada su memoria y las gracias de este rezo. Pero en 1349, al fraile Alano de la Rupe, superior de la orden de los dominicos en la misma provincia de Francia donde nació la devoción por el Rosario, la Virgen lo visitó y le dijo que reviviera dicha vocación, reiterándole las promesas que le había hecho a Santo Domingo:

  • Quien rece constantemente mi Rosario, recibirá la gracia que me pida.
  • Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.
  • El Rosario es el escudo contra el infierno, destruye el vicio, libra de los pecados y debate las herejías.
  • El Rosario hace germinar las virtudes para que las almas consigan misericordia divina. Sustituye en el corazón de los hombres el amor del mundo con el amor de Dios y los eleva a desear las cosas celestiales y eternas.
  • El alma que me encomiende por el Rosario, no perecerá.
  • El que con devoción rece mi Rosario considerando sus sagrados misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá por muerte desgraciada. Se convertirá, si es pecador; perseverará en gracia si es justo; y, en todo caso, será admitido a la vida eterna.
  • Los verdaderos devotos de mi Rosario, no morirán sin los sacramentos.
  • Todos los que rezan mi Rosario tendrán en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia y serán partícipes de los méritos bienaventurados.
  • Libraré bien pronto del Purgatorio a las almas devotas a mi Rosario.
  • Los hijos de mi Rosario gozarán en el cielo de una gloria singular.
  • Todo cuanto se pida por medio del Rosario, se alcanzará prontamente.
  • Socorreré en sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.
  • He solicitado a mi Hijo la gracia de que todos los cofrades y devotos tengan en vida y en muerte como hermanos a todos los bienaventurados de la corte celestial.
  • Los que rezan Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.
  • La devoción al Santo rosario es una señal manifiesta de predestinación de gloria.

¿Por qué se celebra la fiesta del Rosario en octubre?

En el periodo Papal de 1566-1572, tiempos del Papa Pío V, se llevó a cabo la batalla naval de Lepanto, en la cual los cristianos vencieron a los turcos. Y es que, los musulmanes controlaban el Mar Mediterráneo y preparaban la invasión de la Europa cristiana. El Papa pidió ayuda a los reyes católicos de este continente, pero éstos no veían aún la gravedad del asunto. Por lo que, acudió al arma más poderosa contra cualquier peligro: el Santo Rosario. El Papa Pío V pidió el 17 de septiembre que se rezara constantemente. Llegó el 7 de octubre de 1571 y se encontraron las dos flotas, la cristiana y la musulmana en el Golfo de Corinto, cerca de Lepanto. La flota cristiana, compuesta de soldados de los Estados Papales, de Venecia, Génova y España y comandada por Don Juan de Austria entró en batalla contra un enemigo muy superior en número y buques de guerra.

Antes del ataque, las tropas cristianas rezaron el Santo Rosario con mucha devoción. La batalla de Lepanto duró hasta altas horas de la tarde, pero, al final, los cristianos resultaron victoriosos. Al enterarse en Roma, el Papa ordenó el toque de campanas y una procesión. Posteriormente, instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias el 7 de octubre y agregó a las Letanía de la Santísima Virgen el título de: «Auxilio de los Cristianos». Más adelante, el Papa Gregorio III cambió el nombre de la fiesta a la de Nuestra Señora del Rosario.

El Rosario está compuesto sustancialmente por la oración de Jesucristo (Padrenuestro), la salutación angélica (Avemaría) y la meditación de los misterios de Jesús y de María, constituye sin duda, la primera plegaria y la primera devoción de los creyentes.