Los Obispos del país recalcaron la necesidad de reconciliación y paz

Al finalizar la Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, los Obispos del país recalcaron la necesidad de reconciliación y paz; insistieron en que hay que combatir la corrupción, promover la equidad, la solidaridad y mantener viva la esperanza.

En el mensaje final de los Obispos invitan a seguir caminando hacia la reconciliación y la paz, “es necesario que asumamos la cultura del encuentro, que nos permite abrirnos a todos los colombianos, aceptar las diferencias y desactivar los odios y las venganzas”.  Se lee en el texto.

El Episcopado pide a la guerrilla del ELN a reflexionar sobre sus graves acciones, “con las cuales ha herido profundamente al pueblo colombiano y, sobre todo, ha roto el horizonte de confianza y de paz. Por eso, pedimos a esta guerrilla manifestaciones inequívocas de su voluntad de paz: abandonen las armas, súmense al esfuerzo de tantos hermanos que han dejado el camino de violencia y se integran a la lucha por una paz verdadera”.

Por otra parte, llaman a proteger fraternalmente al hermano venezolano, si bien agradecen todos los esfuerzos de personas e instituciones que los han apoyado, animan a seguir acogiéndolos con generosidad.

Lea el comunicado completo aquí.

Obispos de Colombia manifiestan solidaridad con Venezuela

Foto: facebook.com/episcopadocol

En el tercer día de la Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, los Obispos del país redactaron una carta abierta para los Obispos y el pueblo venezolano.

Preocupados por la crisis humanitaria que vive Venezuela, el episcopado colombiano expresó su dolor por la violación de los Derechos Humanos y aseguraron continuar ayudando al hermano venezolano y promoviendo la cooperación de personas e instituciones.

Los Obispos hicieron un llamado urgente a abrir canales humanitarios que permitan aliviar las carencias del pueblo venezolano.

Descargue Carta Abierta a los Obispos y al pueblo venezolano aquí.

Iglesia lideró comisión humanitaria para liberación de tripulantes

Foto: cec.org.co

En la mañana del domingo 3 de febrero, fueron liberados los tripulantes del helicóptero de la empresa Aerocharter Andina S.A.S. ACA, quienes habían sido secuestrados cuando sobrevolaban en San José del Tarra, en Hacarí, después de derribar la aeronave.

Durante 24 días estuvieron retenidos Julio Díaz Guiza, Maxwell Joya García y Carlos Quinceno Ramírez por el Ejército de Liberación Nacional (Eln).

Quinceno relató que iban volando bajo por condiciones climáticas, “a eso de la 1:00 de la tarde escuché unas ráfagas y le dije al capitán. A los cinco minutos optó por aterrizar en San José del Tarra. A los 10 minutos llegaron los hombres y nos llevaron montaña arriba”, aseguró.

Joya García recordó que durante el cautiverio, los guerrilleros los hacían caminar al menos seis horas durante las noches. A pesar de esto, dijo que recibieron buen trato y que no estuvieron encadenados.  “Ellos nos decían que nos liberarían rápido, porque no éramos importantes ni política ni económicamente para el Eln”, sostuvo.

La comisión humanitaria para la entrega de los secuestrados estuvo liderada por la Diócesis de Ocaña y la Defensoría del Pueblo.

Después de este episodio, Monseñor Gabriel Villa Vahos declaró que hay que fomentar el diálogo regional por la diversidad que hay el Catatumbo.  Explica que esta zona tiene unas particularidades que “de pronto desde el interior no se comprenden, entonces el conocer las situaciones particulares ayudaría a que se busquen caminos de solución sobre qué es lo que se reclama”.

Monseñor insistió en que se deben buscar caminos de diálogo, porque en “esta violencia los que más sufren son los campesinos, la gente sencilla, quienes viven atemorizados y esto no permite el progreso”.

Así mismo, recordó que la Iglesia siempre ha tenido un compromiso humanitario y estará siempre del lado de las comunidades para apoyarlas.

Obispos de Colombia reunidos en Asamblea Plenaria

Foto: facebook.com/episcopadocol

A partir de este lunes 4 de febrero, se da inicio en Bogotá a la Asamblea Plenaria número ciento siete (107) del Episcopado colombiano, la cual irá hasta el 8 de febrero y estarán tratando el tema principal sobre la dimensión social de la evangelización y se reflexionará sobre la realidad nacional.

En el primer encuentro se presentó la intervención de  Monseñor Óscar Urbina Ortega, Arzobispo de Villavicencio y Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), quien en su discurso inaugural mencionó que esta Asamblea se realiza en medio de un “país herido de nuevo por la violencia irracional, polarizado y cerrado al diálogo desde lo particular y desde la identidad de cada uno”.

Monseñor Óscar llamó a los católicos a involucrarse en la política “sin dejarse atemorizar por la realidad de la corrupción existente, sino sentirse por ello estimulados a trabajar para transformar dicha situación”.

Este discurso hizo relevancia a la política, la cual definió Monseñor como “el ejercicio del servicio a las comunidades”, la cual “hace referencia a la centralidad de los valores más altos de nuestra sociedad”.

Comunicado de los Obispos de Colombia sobre actos terroristas

Los Obispos católicos de Colombia manifestaron su repudio contra el atentado en la Escuela de Policías General Santander de Bogotá.  En un comunicado publicado al finalizar la tarde de este jueves 17 de enero, arremetieron en contra de la violencia y pidieron oración por el don de la paz.

En el comunicado firmado por el presidente de la CEC (Conferencia Episcopal de Colombia), Monseñor Óscar Urbina Ortega, los Obispos declaran su solidaridad y apoyo con las Entidades del Estado y piden al pueblo colombiano “intensificar las plegarias para alcanzar de Dios”.

Lea el comunicado completo aquí.

 

“Toda violencia, engendra más violencia”: Mons. Óscar Urbina, sobre atentado en Escuela de Policías

Foto: eltiempo.com

La Iglesia católica se pronunció con respecto al atentado en la Escuela de Policías General Santander, que hasta el momento ha cobrado la vida de 10 personas.

Monseñor Óscar Urbina Ortega, Arzobispo de Villavicencio y presidente de la CEC (Conferencia Episcopal de Colombia), en nombre de los Obispos del país, repudió este hecho: “toda violencia, engendra más violencia, por eso reiteramos el llamando a seguir trabajando por la reconciliación del país, oramos por las víctimas, nos solidarizamos con sus familias y la Policía Nacional”.

De igual manera, Monseñor Elkin Fernando Álvarez Botero, secretario general de la CEC, expresó el profundo dolor que siente la Iglesia y condenó toda forma de violencia.  Finalmente, Mons. Elkin invita a intensificar la oración por las víctimas, por el país.

 

 

 

Cardenal Rubén Salazar está de acuerdo con protestas pacíficas para expresar opiniones

Monseñor Rubén Salazar Gómez, Arzobispo primado de Colombia, en entrevista para el programa ‘Pregunta Yamid’ del Canal 1, se pronunció sobre los principales hechos políticos que atañen al país.

El máximo representante de la Iglesia católica en Colombia, dio a conocer su postura con respecto a las manifestaciones de los ciudadanos que reclaman la renuncia del fiscal general de la nación, Néstor Humberto Martínez.  El Cardenal expresó que es importante que estas protestas se den, así la ciudadanía tenga la razón o no.  Aunque asegura que es evidente que mucha gente no está de acuerdo con las actuaciones del fiscal, Mons. Rubén no considera que las razones sean relevantes o le impidan seguir en el cargo.

“Creo que él (el fiscal Néstor Martínez) debe atender las razones que se le presentan permanentemente y que ponen en tela de juicio su capacidad para seguir siendo el fiscal general. Él debe mirarlas de frente y tratar de demostrar, si es el caso, que sí puede seguir siendo fiscal”, afirmó Monseñor.

Lea a continuación algunas de las preguntas y respuestas de la entrevista:

Señor cardenal, ¿cuál es su mensaje en este nuevo año para los colombianos?

Un nuevo año siempre abre la posibilidad de sentirnos un poco más esperanzados. El mensaje fundamental es de esperanza. Una esperanza que tiene que convertirse en un deseo sincero, por parte de cada uno de nosotros, de seguir colaborando desde donde estemos, en el trabajo, en familia, para que el país siga adelante, para que alcance la paz, la justicia, la igualdad, la fraternidad y la solidaridad. La construcción del país es tarea de todos y cada uno de nosotros.

¿Qué diagnóstico hace usted de la situación de la Colombia actual?

Tenemos que situarnos, en primer lugar,  en el panorama mundial, que no es que sea muy claro ni entregue mucha tranquilidad. Estamos viviendo una época de intranquilidad en todos los niveles, y en ese contexto se sitúa Colombia, que tiene una serie de problemas internos que son los más acuciantes y que son los que nos provocan la mayor incertidumbre y, por lo tanto, la mayor sensación de intranquilidad: el narcotráfico y la corrupción.  El narcotráfico en el país se presenta como un agente perturbador y generador de violencia. Generador de todo tipo de crímenes porque, desafortunadamente, el narcotráfico no se reduce sólo al tráfico de drogas sino que con el tráfico de drogas va todo tipo de crímenes que uno se pueda imaginar, desde los más grandes crímenes hasta los mínimos.

En el tema del narcotráfico, con la reinserción de las Farc han quedado muchas zonas a merced de los carteles de las drogas.

Colombia ha tenido siempre un problema muy serio y es que el país, como geografía, es mucho más grande que el Estado. El Estado no llega a todas partes y eso significa que hay vastas zonas del país que no están sometidas al Estado de Derecho, ni al estado de represión legítima y castigo del crimen. Eso ha permitido que haya proliferado, en las periferias, una serie de bandas criminales que son las que tratan de imponer su ley y de someter a la población.

Incluso con amenazas a religiosos, como lo denunció hace poco el Obispo de Santa Rosa de Osos contra varios de sus párrocos… 

Eso no es nuevo, desafortunadamente, pero lo trágico es que siga presentándose, que siga habiendo este tipo de grupos criminales que intimidan a la población, que impiden el trabajo de la Iglesia, que tratan de controlar la vida de la gente. Ahí tenemos una de las fallas principales y fundamentales del país.

¿Somos una sociedad pasiva en lo colectivo?

Me parece que sí. Criticamos todo lo que tú quieras. Hablamos todo lo que tú quieras, pero difícilmente pasamos a una protesta efectiva que lleve a la solución de los problemas.

El Papa habló de que los católicos son unos en la Iglesia y otros fuera de ella, ¿En Colombia son los católicos camanduleros y de doble moral? 

Ese es un problema que se ha presentado en toda la existencia de la Iglesia y que se presenta en todos los ámbitos de la vida religiosa. No podemos garantizar que una persona, por el hecho de rezar, de ir a misa, de confesarse de vez en cuando, sea una persona coherente. La coherencia es uno de los problemas más graves que tenemos en todas partes. La gente hoy se ha acostumbrado a la incoherencia. Una cosa es lo que dicen, otra cosa es lo que hacen… una cosa es lo que piensan.

La cultura en la que vivimos tiende a fragmentar la vida de las personas. La persona puede vivir con muchas personalidades, con muchas identidades al tiempo. Una cosa es la personalidad que muestra en Facebook, otra la que presenta en Instagram, y otra cosa es la que muestra en la oficina, en la casa y en la Iglesia. Esa fragmentación de la personalidad trae un peligro gravísimo por la dificultad de que alguien así guarde coherencia.

¿Cómo ve el tema de la consolidación en implementación de la paz? 

Es un tema muy complejo porque todo lo pactado en La Habana no era tan fácil de implementar por muchos motivos, pero creo que el Gobierno está haciendo un esfuerzo serio por consolidar la paz. Pero el único problema no es la ex guerrilla de las Farc. Tenemos el ELN, tenemos el EPL, que ahora ha ido recobrando fuerzas nuevas, tenemos bandas criminales, paramilitares o, sencillamente, de narcotráfico, que hacen muy compleja la situación del país. La implementación de la paz requiere un esfuerzo de todo mundo pero que no es fácil, sobre todo teniendo el combustible del narcotráfico. Nosotros vamos a tener que luchar, durante mucho tiempo más, con toda la problemática de la violencia en Colombia.

¿Cuál es su futuro dentro de la Iglesia?

El futuro dentro de la Iglesia a nadie le debe preocupar porque nosotros no hacemos carrera. Nosotros estamos para servir. Pero yo ya renuncié como Arzobispo de Bogotá.

¿Y qué le dijo el Papa Francisco?

Me dijo “quédate quieto. Mientras estés bien no hay problema”. Vamos a ver hasta cuándo estoy bien y por lo tanto hasta cuándo el Papa quiere tenerme.

Iglesia católica pide que se proteja urgentemente a los líderes sociales

Foto: caracol.com.co

Monseñor Héctor Fabio Henao, Director del Secretariado de Pastoral Social de Cáritas de la Conferencia Episcopal Colombiana, manifestó la preocupación de la Iglesia católica ante la cifra de líderes sociales asesinados en el 2018 (172 líderes muertos) y lo que va de este año (7).

Mons. Héctor Fabio expresó que “se trata de una situación realmente muy preocupante, de enorme gravedad”. Según el informe al que preocupa a la iglesia, los departamentos con mayor número de víctimas son principalmente los del Cauca, Santander Norte, Valle del Cauca, Nariño, Caquetá, Meta y Putumayo.

La Iglesia católica pide que esta problemática sea resuelta de manera urgente.

El Obispo también anunció que la iglesia católica en Colombia trabaja de la mano con la Procuraduría General de la Nación junto a otros actores interesados en luchar contra el narcotráfico.  Y se refirió además, al proceso de paz con las FARC, el cual define como una situación confusa.

Un nuevo Obispo para Colombia

Foto: facebook.com/hencymv

Monseñor Hency Martínez Vargas, natural de Málaga, Santander, es el nuevo Obispo nombrado por el Papa Francisco para la Dorada-Guaduas en el departamento de Caldas.

El sacerdote Hency Martínez, hasta el momento se desempeñaba como Vicario General de la Diócesis de Málaga – Soatá. El Obispo electo sucede a Monseñor Óscar Aníbal Salazar Gómez, cuya renuncia fue aceptada por el Papa al haber llegado al límite de edad de 75 años.

Monseñor Hency nació el 24 de febrero de 1958, estudió Filosofía y Teología en el Seminario Mayor Arquidiocesano de Bucaramanga.  Fue ordenado sacerdote el 10 de junio de 1985.

En 1988 realizó un curso de medios de comunicación en el ITEPAL (Instituto Teológico Pastoral para América Latina).  Después de algunos años de experiencia pastoral fue enviado a Roma, donde en 1994 consiguió la Licenciatura en Teología Dogmática ante la Pontificia Universidad Gregoriana.

Ha desempeñado, entre otros, los siguientes cargos: Vicario Parroquial de San Juan Bautista Girón (1985), Vicario Parroquial de San Laureano – Bucaramanga (1986), Párroco de San Claudio Obispo – Macaravita (1987 – 1989), Director Diocesano de Catequesis y encargado del Centro de Animación Pastoral Santísima Trinidad – Málaga (1990 – 1992), fundador y primer Párroco de la Santísima Trinidad en Málaga (1994 – 1999), Formador del Seminario Mayor Arquidiocesano de Bucaramanga (1999 – 2002), Párroco de la Concatedral de Soatá (2014 hasta la fecha).

Nuevo Obispo para la Diócesis de Armenia, nombrado por el Papa Francisco

elquindiano.com

La Diócesis de Armenia en el departamento de Quindío, Colombia, cuenta con nuevo Obispo, nombrado por el Papa Francisco.  Se trata del padre Carlos Arturo Quintero Gómez, quien hasta el momento se desempeñaba como administrador de esta misma jurisdicción desde el 15 de diciembre del año pasado.

El ahora Obispo de Armenia, es propio del Quindío, nació el 3 de agosto de 1967 en Armenia.  Adelantó sus estudios filosóficos y de teología en el Seminario Mayor Nuestra Señora del Rosario en Manizales.  Es egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín y de la Universidad Católica del Norte, donde estudió comunicación social y psicología respectivamente.

Fue ordenado sacerdote el 4 de diciembre de 1993, por monseñor Roberto López Londoño, entonces Obispo de Armenia, incardinándose en esta Diócesis.