En la catequesis del 12 de diciembre, el Papa indica que acercarse a Dios, no tiene preámbulos

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El Papa Francisco en la Audiencia General de este miércoles 12 de diciembre del 2018, celebrada en el Aula Pablo VI del Vaticano, continuó con la serie de catequesis sobre el Padre Nuestro; en su enseñanza a los fieles, les indicó cómo  dirigirse a Dios Padre, con confianza para hacerle peticiones.

El Sumo Pontífice recalcó que Jesús invita a sus discípulos a acercarse a Dios y a dirigirle con confianza algunas peticiones, “no hay preámbulos en el Padre Nuestro, Jesús no enseña fórmulas para congraciarse con el Señor; al contrario, nos invita a orar a Él, derribando las barreras de la dependencia y del miedo”.

El Papa aconseja llamar a Dios simplemente como “Padre”, con toda sencillez, como los niños se dirigen al papá. Esta palabra: Padre, expresa confidencia y confianza filial.

“La oración no sólo precede a la salvación, sino que de alguna manera ya la contiene, porque libera de la desesperación de aquellos que no creen en una vía de salida de muchas situaciones insoportables”.  Asegura el Papa Francisco.

Finalizando su catequesis, El Papa expresó que la oración de petición es una forma débil de la fe, mientras que la oración más auténtica sería la de alabanza pura, la que busca a Dios sin el peso de ninguna petición. “No, esto no es verdad. La oración de petición es auténtica, es espontanea, es un acto de fe en Dios que es Padre, que es bueno, que es omnipotente. Es un acto de fe en mí, que soy pequeño, pecador, necesitado. Y por esto la oración, para pedir algo, es muy noble. Dios es el Padre que tiene una inmensa compasión por nosotros, y quiere que sus hijos le hablen sin temor”.

Papa Francisco: “¿Cómo consuela el Señor? Con la ternura”

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En su homilía en la Misa celebrada el día de hoy 11 de diciembre Casa Santa Marta, en el Vaticano, el Papa explicó que el Señor consuela a sus hijos con ternura.

Partiendo de la lectura del Libro de Isaías: Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios, el Papa explicó que se trata del consuelo de la salvación. “Hemos sido salvados por Cristo Resucitado, que en aquellos cuarenta días, con sus discípulos, hacía precisamente eso: consolar”.

El Papa se preguntó: “¿Y cómo consuela el Señor? Con la ternura…La ternura consuela. Las madres, cuando el niño llora, lo acarician y lo tranquilizan con la ternura. Es una palabra que el mundo de hoy, de hecho, ha borrado del diccionario. La ternura”.

“El Señor nos invita a dejarnos consolar por Él y esto ayuda también en la preparación a la Navidad… Que también yo me prepare a la Navidad al menos con la paz: la paz del corazón, la paz de tu presencia, la paz que dan tus caricias”.  Expresó el Sumo Pontífice.

Décima segunda intención de oración 2018: el Papa pide rezar por quienes transmiten la fe

La Santa Sede cada mes del año hace público un video en el que se recogen las intenciones del Pontífice sobre los desafíos actuales para la humanidad, animando a la Iglesia y a todo aquel que lo desee a unirse con él en la oración.

El Papa Francisco en su décimo segundo video con las intenciones de oración para diciembre de 2018 compartió el siguiente mensaje: “si uno quiere compartir su fe con la Palabra, tiene que escuchar mucho. Imitemos el estilo de Jesús que se adaptaba a las personas que tenía ante Él para acercarles el amor de Dios. Recemos para que las personas dedicadas al servicio de la transmisión de la fe encuentren un lenguaje adaptado al presente, en diálogo con la cultura, en diálogo con el corazón de las personas y sobre todo escuchando mucho”.

El Sumo Pontífice pide rezar por las personas que se dedican a transmitir la fe. “Esta transmisión de la fe, corazón de la misión de la Iglesia, se realiza por el contagio del amor, en el que la alegría y el entusiasmo expresan el descubrimiento del sentido y la plenitud de la vida. La propagación de la fe por atracción exige corazones abiertos, dilatados por el amor”.

 

Primera Audiencia de diciembre del Papa Francisco: “Pidámosle al Señor, como los discípulos, que nos enseñe a rezar”

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El Papa Francisco hoy 5 de diciembre, en su Audiencia General de los miércoles, se refirió acerca del Padre Nuestro, para que en este tiempo de Adviento, le “pidamos al Señor, como los discípulos, que nos enseñe a rezar… seguramente Él no dejará caer al vacío nuestra invocación”.

“Para Jesús, la oración era entrar en la intimidad con el Padre, que lo sostenía en su misión, como sucedió en Getsemaní, donde recibió la fuerza para emprender el camino de la Cruz. Toda su vida estaba marcada por la oración, tanto privada como litúrgica de su pueblo. Esa actitud se ve también en sus últimas palabras en la Cruz, que eran frases tomadas de los salmos”, expresó el Sumo Pontífice.

“Las últimas palabras de Jesús, antes de morir en la Cruz, son palabras de los Salmos”. Es decir, las últimas palabras de Jesús fueron “palabras de oración, de la oración de los judíos”, porque “Jesús rezaba con las oraciones que su madre le había enseñado”.

Finalmente, el Papa alertó sobre las oraciones “inoportunas”, que no son recibidas por Dios. Y recordó las palabras del Maestro: “porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado”. De este modo señaló que “el primer paso para rezar, es ser humildes”, porque “la oración humilde es escuchada por el Señor”.

Papa Francisco: “Que el Adviento no sea mundano, sino el tiempo para purificar la fe”

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El Sumo Pontífice al celebrar la Misa matutina en la capilla de la Casa Santa Marta, resaltó en la homilía del primer domingo de diciembre como una ocasión para comprender plenamente el nacimiento de Jesús en Belén y para cultivar la relación personal con el hijo de Dios.

El Papa Francisco clasificó el tiempo de Adviento en tres dimensiones: pasado, presente y futuro, tomando como punto de partida el Evangelio del día  (Mt 8, 5-11), que narra el encuentro en Cafarnaúm entre Jesús y un centurión, que pide ayuda para su siervo, paralizado en la cama. El Papa precisó que puede suceder también hoy, que nos acostumbremos a la fe, olvidando “su vivacidad”. En el sentido de que “cuando estamos acostumbrados, perdemos esa fuerza de la fe, esa novedad de la fe que siempre se renueva”.

También destacó que Jesús, con su venida, “purifica el espíritu”, es de allí donde surgen las tres dimensiones del Adviento. La primera, el pasado, “la purificación de la memoria”, recordar que “ha nacido el Señor, el Redentor que vino para salvarnos”. La segunda dimensión, la esperanza, “la purificación de la esperanza”, el prepararse “para el encuentro definitivo con el Señor”, y la tercera, cultivar la dimensión cotidiana de la fe, la fe en el día a día, eclipsada por las muchas preocupaciones de la vida sin recordar que Dios es “el Dios de las sorpresas”.

Esa última dimensión consiste en “purificar la vigilancia. Vigilancia y oración son dos palabras para el Adviento, porque el Señor vino en la historia a Belén, y vendrá, en el fin del mundo y en el fin de la vida de cada uno de nosotros”.  Asegura el Papa.

Catequesis del Papa del 28 de noviembre: “Un corazón nuevo para descubrir a Cristo en el Decálogo”

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El Papa Francisco durante su catequesis pronunciada este miércoles 28 de noviembre en el Aula Pablo VI del Vaticano, animó a tener un corazón nuevo en Cristo para que el Decálogo deje de ser condena y se convierta en la auténtica verdad de la vida humana, así lo dijo este miércoles 28 de noviembre.

El Santo Padre concluyó con su itinerario de los 10 Mandamientos, recordando que la gratitud es la “base de la relación de confianza y de obediencia”, porque Dios “no pide nada antes de haber dado mucho más. Él nos invita a la obediencia para rescatarnos del engaño de las idolatrías que tienen tanto poder sobre nosotros”.

Francisco explicó la importancia de vivir un proceso de bendición y de liberación, que son el descanso auténtico. “Esta vida liberada se convierte en acogida de nuestra historia personal y nos reconcilia con lo que, desde la infancia hasta el presente, hemos vivido, haciéndonos adultos y capaces de dar el justo peso a las realidades y a las personas de nuestra vida”.

Por último, el Papa precisó que si los deseos malvados son “los que arruinan al hombre, el Espíritu coloca en nuestro corazón sus santos deseos, que son el germen de nueva vida”.

“María sin pecado concebida, ruega por nosotros, que acudimos a ti”. Día de la Virgen de la Medalla Milagrosa

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Hoy 27 de noviembre, la Iglesia católica celebra a la Virgen de la Medalla de la Milagrosa, ya que un día como hoy del año 1830, la Virgen María se le apareció a Santa Catalina Labouré y le dijo: “Haz que se acuñe una medalla según este modelo. Todos cuantos la lleven puesta recibirán grandes gracias. Las gracias serán más abundantes para los que la lleven con confianza”.

La Virgen se encontraba vestida con una túnica blanca y un velo del mismo color que cubría su cabeza hasta los pies, los pies se posaban sobre un globo blanco y aplastaban una serpiente.  Sus manos, a la altura del corazón, portaban un globo pequeño de oro, coronado con una crucecita. En los dedos aparecieron anillos con piedras preciosas que brillaban y alumbraban en toda dirección.

María miró a Santa Catalina y expresó: “este globo que ves representa al mundo entero, especialmente Francia y a cada alma en particular. Estos rayos simbolizan las gracias que yo derramo sobre los que las piden. Las perlas que no emiten rayos son las gracias de las almas que no piden”.

Apareció una forma ovalada en torno a la Virgen con una inscripción en el borde interior que decía: “María sin pecado concebida, ruega por nosotros, que acudimos a ti”.  Las palabras formaban un semicírculo que iniciaba a la altura de la mano derecha, pasaba por arriba de la cabeza de María y terminaba a la altura de la mano izquierda. Es aquí donde la Virgen le pide a Catalina que acuñe una medalla según lo que está viendo.

La aparición dio media vuelta y en el reverso estaba una “M” con la cruz sobre una barra, la cual atravesaba la letra. Debajo estaban el corazón de Jesús, circuncidado con una corona de espinas, y el corazón de la Virgen María, traspasado por una espada. Alrededor había doce estrellas.

El Papa Francisco a través de un video mensaje se dirige a los jóvenes que lo acompañarán en Panamá el próximo año

Panamá se prepara para recibir al Papa Francisco el próximo miércoles 23 de enero de 2019, donde se llevará a cabo la XXXIV Jornada Mundial de la Juventud.  Se calcula una participación aproximada de entre 250 a 350 mil jóvenes de distintos países.

El Mensaje del Santo Padre en preparación a la JMJ se realizó a través de un vídeo mensaje, alcanzando mayor número de jóvenes posibles en todo el planeta. El Pontífice invita a servir al prójimo poniéndose “en diálogo con Dios, en actitud de escucha, como lo hizo María”. La Jornada tiene como lema la respuesta de la Virgen a la llamada de Dios: «He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38).

El mensaje del Papa ha sido difundido hoy, en el día de la celebración de la Presentación de la Bienaventurada Virgen María, el “sí” valiente y generoso de la Virgen María, es el ejemplo que el Papa toma para explicar el significado de “salir de uno mismo” y “ponerse al servicio de los demás”. El Papa Francisco subraya que el deseo de muchos jóvenes de ayudar a otros, de hacer algo por los que sufren, es la fuerza de los jóvenes capaz de cambiar el mundo y “desbaratar los grandes poderes de este mundo: la ‘revolución’ del servicio”.

El domingo 27 de enero de 2019, Francisco  presidirá la Santa Misa de la Jornada Mundial de la Juventud en el Campo San Juan Pablo II – Metro Park, Panamá, donde espera contar con la presencia de miles de creyentes.

Agenda del Papa Francisco en la JMJ Panamá 2019

“¡Buen almuerzo!”: El Papa Francisco a 1.500 pobres, con quienes compartió los alimentos.

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Este domingo, 18 de noviembre, se celebró la II Jornada Mundial de los Pobres.  Ante aproximadamente 6.000 personas, el Papa Francisco, presidio la Sagrada Eucaristía en la Basílica de San Pedro en Roma.

El Papa afirmó que “el grito de los pobres se hace cada día más fuerte, y cada día menos escuchado”.  Reflexionó además en el Evangelio de Marcos para este día: “el cielo y la tierra pasarán –dice Jesús– pero su palabra no pasará. El verdadero punto crucial es este. Ese día cada uno de nosotros deberá ver si la Palabra del Hijo de Dios ha iluminado la propia existencia personal o si ha dado la espalda prefiriendo confiar en las propias palabras”.

Añadió el Santo Padre, que “el verdadero punto crucial es este. Ese día cada uno de nosotros deberá ver si la Palabra del Hijo de Dios ha iluminado la propia existencia personal o si ha dado la espalda prefiriendo confiar en las propias palabras”.

Después de la Eucaristía y el rezo del Ángelus, la cita fue en el Aula Pablo VI en el Vaticano, donde se reunió con 1.500 pobres, a quienes invitó a almorzar.  Las palabras de bienvenida del Papa a este compartir fueron: “Agradecemos a los que han traído el almuerzo, a quienes lo servirán. Agradecemos a todos los que estamos aquí. Que Dios bendiga a cada uno de nosotros, nuestros corazones, nuestras intenciones y nos ayude a seguir adelante. ¡Buen almuerzo!”.

El Papa también hizo énfasis en otras iniciativas de oración y de compartir que se promueven hoy día en las diócesis de todo el mundo, para expresar la cercanía de la comunidad cristiana a cuantos viven en condiciones de pobreza.  Así mismo, la Diócesis de Cúcuta, refleja esta misión a través de la Casa de Paso ‘Divina Providencia’.

El almuerzo de la II Jornada Mundial de los Pobres, fue servido por un chef del hotel Hilton de Roma y por unos 70 voluntarios que laboran en las parroquias de la Ciudad Eterna.  El menú fue lasaña, un plato de pollo con puré de papas y como postre, tiramisú. Animaron el almuerzo los jóvenes de la banda del Santuario de Pompeya.

Al final del almuerzo el Pastificio Rummo entregó a los presentes y a las asociaciones más de 1.500 bolsas conteniendo cada una un kilo de pasta.

A propósito de la II Jornada Mundial de los Pobres, lea aquí el mensaje que el Papa Francisco dedicó para este año.

Intenciones de oración para el mes de noviembre del  Papa Francisco

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Este mes de noviembre el Papa Francisco invita a rezar por la paz en el mundo a través de la undécima intención de este año 2018, “es por la aspiración humana más deseada por excelencia: la paz”, asegurando que “todos queremos la paz” y más que nadie, “la quieren aquellos que sufren por su ausencia”.

El Santo Padre invita a rezar para que “el diálogo prevalezca siempre sobre el lenguaje de las armas”, para ello es necesario practicar la paz en las cosas pequeñas y en las relaciones sociales, construyendo paz entre todos los seres humanos y más aquellos  jóvenes y a niños, que están sufriendo las secuelas de los conflictos armados.

El Pontífice afirmó que “podemos hablar con palabras espléndidas, pero si en nuestro corazón no hay paz, no la habrá en el mundo”, de este modo exhorta a usar “cero violencia y 100 % de ternura” para construir la paz evangélica que no excluye a nadie. “Recemos juntos para que el lenguaje del corazón y del diálogo prevalezca siempre sobre el lenguaje de las armas”.

Una intención que lejos de una casualidad, resulta un apremiante llamamiento ante los recientes datos proporcionados por la ONU en los que se revelan que el 90% de las víctimas civiles en los conflictos armados son mujeres y niños y concretamente en el pasado año 2017 se registraron 21.000 violencias graves contra los más pequeños.