‘Mirad cómo se aman’: Papa Francisco en Audiencia general

Foto: aciprensa.com

Este miércoles, su Santidad el Papa Francisco, realizó su catequesis semanal en el Aula Pablo VI, del Vaticano. En donde reflexionó la importancia de ser un buen cristiano, y cómo llegar a serlo, iniciando con esta frase: “La señal de que uno es un buen cristiano es cuando la conversión llega al bolsillo”.

El Papa, hizo esta invitación a las personas que asistieron a la Audiencia General, ya que la conversión del cristiano se hace presente y vive, cuando la generosidad nace del corazón, y se desborda de alegría por servir a Cristo, que también está presente en el necesitado.

“Si queréis saber si sois buenos cristianos (…) sí, debéis rezar, debéis tratar de acercaros a la comunión, a la reconciliación”, expresó su santidad, para dar paso al término koinonia, palabra griega que significa ‘poner en común’, ‘compartir y participar’; y en la Iglesia, el término hace referencia a la participación del Cuerpo y Sangre de Cristo, que es esa unión fraterna de colocar los bienes, en pro de la Madre Iglesia Católica.

Una comunión con el hermano, sería impensable sin la reconciliación. Jesús no quiere un amor con hipocresías, vano, de solo “gestos y palabras”.

“La koinonia, o comunión, se convirtió en la nueva modalidad de relación entre los discípulos del Señor. Una modalidad cristiana. Hasta tal punto que los paganos miraban a los cristianos y decían: ‘Mirad cómo se aman’. El amor era la modalidad, pero no un amor de palabra, un amor falso. No. Amor de obras, de ayudarse unos a los otros”, explicó el Papa.

De igual forma, mencionó no olvidarse de los pobres y de los más necesitados del alma y del espíritu, porque “un cristiano siempre parte de sí mismo, de su propio corazón y se acerca como Jesús se acercó a nosotros”.

Obispos de América Latina y el Caribe alzan su voz por la Amazonía

Incendios que están consumiendo extensas áreas de flora y fauna en distintos puntos del planeta, es un impacto grave de gran proporción; ante esta situación, los Obispos de América Latina y el Caribe han manifestado su preocupación y profundo dolor por las tragedias naturales.

A través de un comunicado, emitido este jueves 22 de agosto, el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), alzan su voz al mundo por la “pronta atención para detener esta devastación”.

“Enterados de los terribles incendios que consumen grandes porciones de la flora y fauna en Alaska, Groenlandia, Siberia, Islas Canarias, y de manera particular de la Amazonía (…) queremos manifestar nuestra preocupación por la gravedad de esta tragedia que no solo es de impacto local, ni siquiera regional sino de proporciones planetarias”, expresan los Obispos en el escrito.

Y añaden las palabras del Papa Francisco: “seamos custodios de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro”, haciendo énfasis en que esta reflexión la dirigen para quienes ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político, social, y, en general a los hombres y mujeres de buena voluntad.

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Bautizados, enviados y misioneros

Fotos: Centro de Comunicaciones Diócesis de Cúcuta

La gran celebración eucarística de la Fiesta Diocesana se llevó a cabo el pasado sábado 17 de agosto en la Catedral San José, donde además, tuvo lugar el envío de discípulos misioneros.

La Sagrada Eucaristía fue presidida por el Obispo de la Diócesis de Cúcuta, Monseñor Víctor Manuel Ochoa, quien se dirigió a los fieles enfatizando en que “en el mundo en que vivimos tenemos que ser luz del evangelio para todas las gentes”.

Durante la homilía, Monseñor insistió en tres palabras para vivir la misión: Bautizados, enviados y misioneros, ya que “somos marcados con el signo de Cristo desde el bautizo, para llevar la buena nueva de nuestra esperanza cristiana”.  El Obispo explica que en el bautismo “recibimos una gran herencia, el don de la salvación”.

El segundo término al que hace alusión es: enviados, porque el Señor envió a sus discípulos, “como nos envía hoy a nosotros para ser evangelio del Padre, luz del mundo”.

Finalmente, destaca el ser misioneros.  “El Señor nos quiere siendo testigos con obras y palabras en las comunidades (…) quiere que llevemos a Jesucristo con fuerza, como la verdad de nuestra vida”.

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Seminario Mayor prepara su XI Jornada Cultural

 “Nos une la cultura, nos une Jesucristo”, es el lema de la XI Jornada Cultural 2019, que se llevará a cabo en las instalaciones del Seminario Mayor San José, de la Diócesis de Cúcuta, los días jueves 22 y viernes 23 de agosto.

Las Jornadas Culturales nacen desde el año 2009, con el fin de que los futuros presbíteros de esta Iglesia particular, coloquen al servicio los dones que el Señor les ha regalado.

El teatro, la música, la poesía, la fotografía, la trova y la copla, serán los talentos que expondrán los seminaristas, junto a los presbíteros formadores del Seminario; buscando el desarrollo de sus habilidades, carismas y virtudes, como la alegría, la cooperación y la creatividad.

Para incentivar el talento, habrá grandes premios: un bono de 500.000 para la mejor canción, un bono con entradas a cine para la mejor presentación teatral y premios sorpresas.

Además, se contará con la presencia de grupos musicales, y la compañía de la familia diocesana.

Programación

Jueves 22 de agosto

7:45 p.m. – Concurso de teatro por comunidades de vida.

             – Presentación cultural.

Viernes 23 de agosto

9:00 a.m. – Simposio de Teología “Ustedes fueron forasteros en el país de Egipto”.

2:30 p.m. – Festival de la canción.

                – Presentación musical por comunidades de vida.

                – Presentación cultural.

7:45 p.m. – Concurso de poesía.

                – Concurso de trova.

                – Presentación de la canción ganadora.

                – Presentación cultural.

                – Premiación.

“La exclusión es un crimen que ciega a cualquiera”: representante indígena en Asamblea Pre – Sinodal

Foto: id.presidencia.gov.co

La Asamblea Pre-Sinodal que inició esta semana desde la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), reunió a líderes sociales, políticos y religiosos ante la nueva iniciativa de evangelización ‘Pre- Sínodo para la Amazonía’, de su Santidad el Papa Francisco.

Este martes 13 de agosto, en las instalaciones de la CEC, se dio apertura a la Asamblea; Monseñor Luis Mariano Montemayor, Nuncio Apostólico en Colombia, resaltó que, el próximo Sínodo que se llevará a cabo del 6 al 27 de octubre en Roma, tiene como objetivo “preparar a la Iglesia para la misión”, la cual se basa en dos pilares fundamentales: el primero, es específicamente eclesial, se trata de anunciar el evangelio de diversas formas; y el segundo, es la preservación de la propia cultura y ambiente del Amazonas.

Por su parte, la representante indígena de la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de Colombia (OPIAC), Fanny Cuiro, recalca ser la voz de 56 pueblos indígenas amazónicos, y 102 comunidades indígenas colombianas, a las que se les ha excluido de la “agenda histórica del país” y de donde su pueblo es “invisible para el Estado y las entidades”, ya que solo recuerdan sus recursos naturales.

Cuiro expresó: “solicito amablemente a las organizaciones ambientalistas e institutos corporativos, no pensar ni hacer por nosotros, sino que se sumen a nosotros, que apoyen nuestros líderes, y no los silencien con recursos individuales”. También hizo el llamado a la Iglesia Católica para que “nos sigan acompañando, y que el Sínodo no se quede en papeles, que hagan amanecer la palabra en obra”.

También intervino el Cardenal Pedro Barreto Jimeno, Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana, afirmando que “estamos viviendo un proceso dinámico en la historia de la Iglesia”, y asemeja al Sínodo como el río Amazonas con sus 6.742 kilómetros cuadrados, y los 1.100 afluentes principales, en donde “navegan la alegría y esperanza del Concilio Vaticano II”.

De igual forma, recordó las tres actitudes que invita a tomar el Papa Francisco como Iglesia y sociedad: escuchar a los que son invisibles para la iglesia y el mundo; discernir la voluntad que Dios quiere para los pueblos amazónicos; y actuar para no dejar las reuniones en actas de papel.

Foto: id.presidencia.gov.co

En representación del Gobierno Nacional, estuvo el primer mandatario, Iván Duque, quien manifiesta que “no se puede hablar de desarrollo si no hay protección sostenible del patrimonio ambiental de la humanidad”. Del mismo modo, aseguró que Colombia es el segundo país con mayor biodiversidad, siendo Brasil el primero; y que es el sexto con las matrices energéticas más limpias del mundo.

Foto: cec.org.co

Finalmente, en declaraciones a la prensa, Monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social, menciona lo importante de revelar el papel que cumplen las comunidades amazónicas, como los indígenas, comunidades afrodescendientes y campesinos, de preservar la biodiversidad del ‘pulmón del mundo’ (…) y de “poner sobre la mesa los grandes temas de agotamiento como la deforestación y la erosión”.

Monseñor Henao alerta sobre la urgencia ecológica, ambiental, humana y social, “en la que vivimos actualmente”.

Otros dos seminaristas cucuteños que van para Roma

Seminaristas Joel Díaz y Francisco Salazar.  Foto: Centro de Comunicaciones Diócesis de Cúcuta

Al grupo de los seminaristas de la Diócesis de Cúcuta formándose en Roma, Italia, se unen dos más, se tratan de Joel Arley Díaz y Francisco Salazar.

El Obispo de esta Iglesia particular, Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, decidió otorgarles esta oportunidad para que adelanten sus estudios del ciclo de configuración (Teología) en la Universidad católica Atheneo Pontificia Regina Apostolorum, misma institución a la que asisten sus coterráneos Víctor Julián Flórez; Jesús Fajardo; Elkin Ardila; Yesid Rubio; Rafael Aparicio y Yhon Canedo.

Este martes 13 de agosto, Díaz y Salazar emprendieron su viaje, con el ánimo de fortalecer su vocación.  La Diócesis de Cúcuta pide a los fieles sus oraciones, encomendarlos al Señor para que los guíe y atiendan con sabiduría cada reto.  ¡Enhorabuena!

Mensaje de los Obispos al pueblo colombiano con ocasión del bicentenario de la independencia

Los Obispos católicos que, por gracia de Dios y encargo de la Iglesia, acompañamos y cuidamos como pastores al pueblo de Dios que peregrina en Colombia, celebramos gozosos con todos nuestros hermanos el Bicentenario de nuestra Independencia.

  1. “Ustedes, hermanos, han sido llamados a la libertad… sírvanse unos a otros por amor” (Gál 5,13). Al hacer juntos memoria de los acontecimientos que nos condujeron a la Independencia, invitamos al pueblo de Colombia a dar gracias a Dios como lo hizo nuestro libertador Simón Bolívar con el Te Deum ofrecido en la capilla del Sagrario de la Catedral de Santa fe de Bogotá el 15 de agosto de 1819, una semana después de la victoria en el puente de Boyacá.

Todas las personas que participaron en la gesta libertadora, los que con generosidad albergaron el sueño de la libertad, los que colaboraron en la difusión de los ideales de los Derechos Humanos y de la Independencia, los que trabajaron por la consecución de los recursos, los que aportaron desde su pobreza a la campaña libertadora y, sobre todo, los que ofrecieron sus vidas por la libertad del pueblo, con sus ideales, sus luchas y sus sacrificios, son para nosotros un regalo de Dios.  La libertad que entonces nos alcanzaron es un don y también una gran tarea que debemos realizar.

  1. La fe cristiana iluminó y acompañó los procesos que nos llevaron a la Independencia. Debemos agradecer a Dios la vida, la entrega y los esfuerzos de tantos sacerdotes, religiosos y fieles comprometidos que colaboraron con verdadero heroísmo en las luchas por la libertad. El don de la fe ha seguido inspirando y moldeando nuestras costumbres, valores e ideales como nación.  Así describió el Papa Francisco a Colombia en su Visita: “Tiene algo de original, algo muy original…, su riqueza humana, sus vigorosos recursos naturales, su cultura, su luminosa síntesis cristiana, el patrimonio de su fe y la memoria de sus evangelizadores, la alegría gratuita e incondicional de su gente, la impagable sonrisa de su juventud, su original fidelidad al Evangelio de Cristo y a su Iglesia y, sobre todo, su indomable coraje de resistir a la muerte, no sólo anunciada, sino muchas veces sembrada”.
  1. La tarea de la libertad está inconclusa y frecuentemente se ve amenazada. Contamos con todas las riquezas naturales, humanas y de fe, para continuar la construcción de nuestra nación. Pero denunciamos con todo vigor que existen nuevos enemigos de la libertad, entre ellos, el individualismo imperante en nuestra cultura actual, que exige el disfrute de los derechos pero olvida el compromiso con los deberes para construir el bien común; la polarización que nos sigue enfrentando entre hermanos; la brecha económica resultante de la injusticia social y de la concentración del capital; la falta de oportunidades de trabajo, tierra y techo; la corrupción que condena a los más vulnerables y empobrecidos a mayores miserias; los procesos económicos y culturales que agreden la naturaleza, nuestra casa común; el narcotráfico que genera terror en las poblaciones, destruye la juventud y produce economías paralelas al servicio del delito y de la muerte; la destrucción de la vida humana y la inconsciencia de su valor sagrado.
  1. La lucha contra las esclavitudes que nos amenazan empieza en el corazón de cada colombiano. Pero no bastan las propias fuerzas para vencerlas. Es necesario abrir nuestras vidas para acoger a Cristo y su Evangelio.  Él ha venido a nosotros con todo el poder del amor de Dios para destruir el egoísmo y la soberbia, el odio, la violencia y la codicia.  Su amor que siempre nos perdona nos impulsa a reconciliarnos con Él, con los hermanos y con la creación.  Su misericordia nos sana de las heridas del mal y su pascua nos levanta de la muerte.  Solo Él puede renovar nuestras vidas y hacernos sal y luz en la sociedad.
  1. El Bicentenario de la Independencia es oportunidad propicia para mirar el pasado con gratitud y con objetividad. Es también el momento para asumir nuestro presente con suma responsabilidad, conscientes de la tarea inmensa que tenemos en la transformación de nuestra realidad. Sobre todo, esta celebración es una invitación para mirar el futuro con esperanza, que para los cristianos no es mera ilusión ni simple optimismo, sino que nace de la confianza en Dios y en su Hijo Jesús, que nos prometió: “Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el final de los tiempos” (Mt 28,20).

Esta celebración nos debe llevar, sobre todo, a promover una transformación cultural que nos permita continuar el camino de la libertad.  No basta ser una geografía, ni una sociedad, ni un país.  Es necesario ser una comunidad nacional con un espíritu, con un gran proyecto, con una solidaria responsabilidad de los unos por los otros.  Hace doscientos años, un pueblo, unido en los mismos ideales, sacudió el dominio de otra nación que lo oprimía.  Después de lograr tantas cosas positivas, es preciso ahora sellar la independencia frente a otras realidades que nos tiranizan y destruyen.

  1. Para alimentar esta esperanza y para que se haga realidad debemos acogernos, caminar juntos, perdonarnos, no permitir que continúe el espíritu de la división. Nuestra nación necesita el impulso permanente del diálogo para poner fin a la violencia, encontrar caminos de reconciliación, construir la unidad por encima de obstáculos, convertir en riquezas comunitarias las diferencias, erradicar las causas estructurales de la corrupción que engendra muerte y colocar en el centro de toda la vida política, social y económica la dignidad de la persona humana y el bien común. La familia, la escuela, la Iglesia y la sociedad están llamadas a generar una cultura del encuentro en los niños y en los jóvenes, pues ellos son esperanza para el país.  El Papa nos hizo esta invitación: “¡Colombia, abre tu corazón de Pueblo de Dios, Déjate reconciliar, no temas a la verdad y a la justicia!”.
  1. Nosotros, pastores del Pueblo de Dios que peregrina en esta nación bendecida con una sorprendente riqueza étnica y cultural, ofrecemos nuestro compromiso de comunicar a Cristo, Camino, Verdad y Vida, y de trabajar sin descanso para que la reconciliación reine en nuestra sociedad. Sin la auténtica reconciliación es imposible la paz, la justicia, el desarrollo integral y la vida digna para todos.
  1. Coincide el Bicentenario de la Independencia con el Centenario de la coronación de la Imagen de la Virgen de Chiquinquirá. Ella, desde 1586, hizo visible su presencia entre nosotros con el singular milagro de la renovación de su imagen. Su intercesión y también las joyas que los fieles le habían ofrendado ayudaron a la campaña libertadora.  Pidámosle que nos acompañe en la tarea de la renovación de nuestra Patria. 

+ Óscar Urbina Ortega                                            

Arzobispo de Villavicencio

Presidente de la Conferencia Episcopal

 

+ Ricardo Tobón Restrepo

Arzobispo de Medellín

Vicepresidente de la Conferencia Episcopal

 

+ Elkin Fernando Álvarez Botero

Obispo Auxiliar de Medellín

Secretario General de la Conferencia Episcopal

La riqueza del amor infinito de Dios: Papa Francisco en Audiencia General

Foto: Aciprensa.com

El Papa Francisco después de regresar de su descanso, reflexiona un tema en el que todos los fieles deben detenerse un poco y pensar en sus actos como Iglesia y como cristianos: “la verdadera riqueza de nuestra vida está en su Amor infinito”.

Su Santidad Francisco reitera el libro de los Hechos de los Apóstoles, y se detiene sobre la primera curación realizada por los apóstoles, en este caso, de Pedro, a un hombre paralítico de nacimiento y esas palabras de fe que pronuncia en nombre del Redentor: “no tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo. En el nombre de Jesucristo Nazareno, levántate y camina”.

Menciona que a eso debe estar llamada la Iglesia, las parroquias y toda realidad eclesiástica, a compartir los bienes espirituales en donde no existen fronteras y en donde la acción del Espíritu Santo derrama sus gracias bautismales y reaviva a los cristianos en una misma comunidad.

Y afirma que Pedro y Juan enseñan a “no poner la confianza en los medios, que siempre serán útiles, sino en la verdadera riqueza que es la relación con Cristo resucitado”. Y lamenta que las parroquias “se preocupen más por el dinero que por los Sacramentos”, exhorta para que compartan y se identifiquen con los demás al escuchar el clamor de los pobres.

La fe debe ir acompañada de las obras, sino sería una fe muerta, por lo que cada acción de caridad que se realice, debe hacerse en nombre de Jesús, ya que el paralítico fue puesto en pie gracias al ‘Nombre que salva’.

Por último, dice a los fieles que “pidamos al Señor que nunca olvidemos que la verdadera riqueza de nuestra vida está en su amor infinito, y que nos esforcemos en compartirlo también con los demás. Que Dios los bendiga”.

En Tierra Santa celebran Eucaristía por la Diócesis de Cúcuta

Foto: gaudiumpress.org

El domingo 4 de agosto en Jerusalén, Israel, se celebró la Sagrada Eucaristía por los fieles de la Diócesis de Cúcuta, así lo anticipó Fray Jorge Taborda, comisario de la Tierra Santa en Colombia.

Con una carta enviada al Obispo de la Diócesis de Cúcuta, Monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, se le participó que próximamente en Jerusalén orarían por esta Iglesia particular.

En el marco del Bicentenario, los Obispos envían mensaje al pueblo colombiano

Los Obispos católicos de Colombia, han enviado un mensaje a los ciudadanos de este país, próximos a celebrar el Bicentenario de la gesta libertadora.

Desde el episcopado colombiano, los prelados rememoran los hechos históricos más valiosos de la patria, de un pueblo con sueños de libertad, que ha sido acompañado e iluminado por la fe cristiana.

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